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Análisis

A Iglesias no le perdonaron que mirara de frente al régimen del 78

Él ha demostrado que la izquierda española puede ser algo más que un folklórico convidado de piedra del turnismo bipartidista, pero la cloaca mediática ha demostrado que está dispuesta a despedazar a quien ose volver a intentarlo.

A Iglesias no le perdonaron que mirara de frente al régimen del 78

“Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido”. La icónica frase de Malcolm X, asesinado en 1965 en Nueva York, en la actualidad está aún más vigente que cuando fue pronunciada. Y en España aún más.

Cuando, con una especie de macrofiesta sin medidas de seguridad en plena pandemia de coronavirus bajo sus pies, Isabel Díaz Ayuso se asomó anoche al balcón del edificio que acoge la sede de su partido –edificio que el PP va, o iba, a vender, no se sabe bien si por su insoportable olor a chorizo o porque no puede, o no podía, sostenerlo económicamente– para celebrar que la suma de derecha ultra y ultraderecha había alcanzado la mayoría absoluta en las autonómicas de este 4M en Madrid, algunos vieron reflejada en ella la imagen de Vivienne Rock, histriónica telepredicadora, interpretada por Emma Thompson, que llega a primera ministra británica en la distópica serie de HBO ‘Years and Years’.

Las ya indisimuladas fechorías del poder mediático español no explican todo lo acontecido este 4M pero sí buena parte de ello, y es que en esta campaña electoral los medios de comunicación –desde los principales, incluidos los pretendidamente progresistas, hasta los libelos más abiertamente ultraderechistas– no sólo han vuelto a desempeñar el papel que venían desempeñando con pocos disfraces y pocas líneas rojas, sino que lo han hecho al unísono, sin ningún disfraz y sin ninguna línea roja, incluida la de abordar el fascismo como una ideología más, cuando no como una ideología más respetable que otras; algo con lo que costaría, si es que es posible, encontrar parangón en el resto del mundo presuntamente civilizado. A las fechorías de ese poder mediático tan particular y tan volcado ya sin ambages en la intoxicación y la mentira –algo que ni está ni puede estar amparado por la libertad de información– se debe buena parte –no todo, pero sí buena parte– del resultado del 4M.

Muchos de los miembros de ese poder mediático pasaron prácticamente de un día para otro de propagandistas del franquismo a propagandistas del régimen del 78 –fieles al relato impulsado por las élites que impulsaron la Transición de un régimen al otro–, y algunos de ellos lo hicieron incluso sin dejar de ser propagandistas del franquismo. Periodistas a quienes entonces se permitió empezar a ser ‘demócratas’ sin dejar de ser fascistas y a quienes ahora se permite empezar a ser fascistas sin dejar de ser ‘demócratas’, completando así un viaje de ida y vuelta demasiado previsible.

A ese factor específicamente español se suma otro más general pero que en España se ha desbocado, sobre todo tras la crisis de 2008: el proceso de concentración de la propiedad de los principales medios de comunicación, que están cada vez en menos manos, y la mayoría de esas cada vez menos manos son las de bancos y fondos buitre.

Ambos factores han dado como resultado un poder mediático fascistizante y altamente dependiente del poder económico; han dibujado un panorama en el que la verdad cada vez importa menos y en el que los principales medios de comunicación ejercen, prácticamente al unísono, de altavoces o de silenciadores –según convenga a sus propietarios– de unos u otros marcos, relatos e ideas, legitimando los que convienen a sus dueños y deslegitimando los que les perjudican, así como ensalzando a quienes defienden sus privilegios económicos y denigrando a quienes los ponen en riesgo.

Nada nuevo; de hecho, esas cuestiones tenía en mente el estadounidense Malcolm X cuando pronunció su icónica frase. Y en España tampoco es nuevo: “Su número rebasa ampliamente el centenar y todos ellos tienen una fuentes preferentes y, la mayoría de las veces, casi únicas: las cloacas del Estado. Ellos son imprescindibles para que tanto el CESID como el Ministerio del Interior puedan llevar adelante sus campañas de intoxicación y criminalización, con el independentismo vasco siempre de fondo. Pero ecologistas, okupas, insumisos, antifascistas y otros militantes de movimientos sociales antisistema también suelen estar en su punto de mira. Ellos son los periodistas de Interior”. Lo escribía Pepe Rei en ‘Ardi Beltza’ cuando corría el año 2000.

Un nuevo objetivo

Tres lustros después, ese poder mediático fascistizante, altamente dependiente del poder económico y estrechamente vinculado a las cloacas del Estado encontró un nuevo objetivo en un nuevo partido, Podemos, y en su secretario general, Pablo Iglesias, decidido a superar de una vez el turnismo bipartidista que caracterizaba el régimen del 78 y a dejar atrás el papel subalterno que la izquierda institucional había desempeñando en él; por eso Iglesias se convirtió pronto en el principal enemigo a abatir por la prensa –impresa y digital–, la radio y la televisión.

Y allí estaban Atresmedia –propietario de Antena 3 y laSexta– y Mediaset –propietario de Cuatro y Telecinco–, y allí estaban los abiertamente derechistas Unidad Editorial –propietario de ‘El Mundo’– y Vocento –propietario de ‘ABC’– pero también el presuntamente progresista Grupo PRISA –propietario de ‘El País’ o de la Cadena SER–, y allí estaban también los libelos más abiertamente ultraderechistas, volcados en la intoxicación y la mentira hasta el extremo, aprovechando que en España demasiado a menudo sale gratis.

Las relaciones de periodistas más o menos conocidos de la mayoría de esos medios de comunicación con las cloacas del Estado están probadas y tienen varios nombres propios, pero uno de ellos destaca sobre todos los demás: el del excomisario del Cuerpo Nacional de Policía José Manuel Villarejo.

El ‘Informe PISA’ (Pablo Iglesias Sociedad Anónima) –plagado de intoxicaciones y mentiras y elaborado por la cloaca policial para ser filtrado a la cloaca mediática con el fin de derribar o al menos erosionar al secretario general de Podemos– fue el primero de una interminable lista de ataques a Iglesias y respondía a un viejo ‘modus operandi’ que sigue en vigor: la elaboración de informes policiales o parapoliciales basados en bulos publicado por medios de la cloaca mediática y de los que después acaban haciéndose eco esos mismos u otros medios de la propia cloaca mediática.

Desde aquel ‘Informe PISA’, la interminable lista de ataques a Podemos pero sobre todo a Iglesias ha venido aumentando en intensidad, paralelamente al acoso callejero contra él y su familia, alimentado a su vez por esas intoxicaciones y mentiras de la cloaca mediática. Primero se intentó impedir el crecimiento del partido para evitar que abriera una grieta en el turnismo bipartidista; después se intentó evitar que el partido en general e Iglesias en particular accedieran al Gobierno central; después se intentó maniatar al secretario general de Podemos dentro del propio Ejecutivo, y finalmente se ha tratado de evitar que Iglesias acceda al Gobierno de la Comunidad de Madrid, territorio en el que tiene su sede el grueso del poder mediático y desde el que sus propietarios –cuyos nombres propios tantas veces ha pronunciado Iglesias, aunque ninguna de ellas ha sido emitida por la radio ni por la televisión– controlan sus negocios en beneficio propio y en perjuicio de la mayoría. El secretario general de Podemos había llegado, a un altísimo coste, al Gobierno central, pero no podía llegar al de Madrid, coto económico de esos nombres propios tantas veces pronunciados por Iglesias y coto político de la derecha trumpista que les atiende el cortijo.

Al modo de la “borbónica quijada” que, en los versos de Helios Gómez, ríe con “risa amarilla y colorada”, las carcajadas de los conductores y conductoras de los matinales de radio y televisión de máxima audiencia han sido estridentes este miércoles, a la mañana siguiente de que Iglesias anunciara que abandona sus cargos políticos e institucionales tras constatar en las dos últimas semanas un incremento “sin precedentes” de la agresividad de la derecha ultra y de la ultraderecha que campan a sus anchas en Madrid, así como una normalización “sin precedentes” de los discursos fascistas, de las amenazas de muerte y de la deshumanización del adversario político por parte del poder mediático, que lo ha convertido en el chivo expiatorio capaz de movilizar “lo peor” de quienes odian la democracia y sus bases materiales.

Iglesias ha cambiado la historia demostrando algo que nadie había demostrado antes: que la izquierda española puede ser algo más que un folklórico convidado de piedra del turnismo bipartidista diseñado en la “pacífica y modélica” Transición del “atado y bien atado” franquista. Y eso nunca se lo han perdonado los dueños de la cloaca mediática, que tras su salida del Gobierno central le han soltado a los perros para alejarlo ya por completo de la política institucional. Iglesias ha demostrado que la izquierda española sí puede mirar de frente al régimen del 78, pero la cloaca mediática ha demostrado que está dispuesta a despedazar a quien ose volver a intentarlo.

A la pregunta de por qué, cuatro décadas después de consumada la Transición, en España el relato fascista sigue siendo presentado en los medios como “sentido común” y el relato antifascista sigue siendo presentado en esos mismos medios como “guerracivilismo” o a la pregunta de por qué en España se puede ser “demócrata” sin ser antifascista e incluso siendo abiertamente fascista, Malcolm X tiene la respuesta.

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11 Comentarios

11 Comments

  1. ciro angel vacchiano lopez

    5 de mayo de 2021 23:58 at 23:58

    Yo recuerdo el titular de El País de finales de Septiembre de 2016, en el que ese director mal nacido que se llamaba Antonio Caño,decía sobre Pedro Sánchez, » Irresponsable sin escrúpulos «.¿ Porque no le preguntaba a su director adjunto, Javier Ayuso,? que había dejado de ser mamporrero de La Zarzuela y Celestina del emérito, sobre los secretos de alcoba, que había protegido, en ese Lupanar, en el se había convertido dicho Palacio.

  2. Ramon

    6 de mayo de 2021 05:38 at 05:38

    En este artículo lleno de odio que no deja títere con cabeza es un ejemplo por que no se vota a Podemos y se le tiene miedo

  3. Lucía Draín

    6 de mayo de 2021 08:28 at 08:28

    La agresión y acoso a Podemos, y en particular a Pablo e Irene, está siendo realizado por jueces, policías y medios de información. No se trata solo de cuatro hienas enloquecidas, es una agresión institucional en firme.

    Se cruzaron hace tiempo todas las líneas rojas. Ahora el Madrid bochornoso, el Madrid del muerto al hoyo y el vivo al bollo, está demostrando al resto de España su falta de sensibilidad contra el fascismo.

    El españolismo madrileño jibariza aun más a la España más canija y altamente agresiva. El españolismo fascista se prepara para la agresión a gran escala.

  4. ciro angel vacchiano lopez

    6 de mayo de 2021 08:28 at 08:28

    Las maniobras realizadas desde el poder corrupto, del gobierno de mariano Rajoy, y las mentiras de los medios de comunicación, son pruebas reales de lo dicho en el articulo. Ante estos hechos, entonces habría que permanecer callados.
    Los poderes económicos y nunca van a permitir, una justicia social real. Y para ellos ,eso de hacienda somos todos se ríen en nuestra cara, y si alguien lo dice desde una tribuna como el congreso, hay que fabricar toda una mentira, para destruir al contrario. No es odio es la puta verdad

  5. ESTRELL@

    6 de mayo de 2021 08:36 at 08:36

    gracias por el articulo lleno de VERDADES
    a lo único que hay que tener miedo es al miedo y a la ignorancia.
    Pablo no solo tienes mi voto, si no mi apoyo y mi complicidad en cuanto a tu oposición al sistema enquistado del abuso de poder y de privilegios, la manipulación , la corrupción y la mentira y nunca estaré besando las botas del opresor, eso si es cobardía prefiero que me fusilen junto a esos 26.000.000 millones de españoles.
    Entiendo que Pablo no se retira de la política por miedo, si no por honestidad e inteligencia y cansancio de tanto acoso mediático y personal que ningún político ha sufrido de esta forma tan violenta en este país y gran parte del mundo.
    Defender la igualdad,la república, la justicia social y la libertad, NO es odio es: humanidad y empatia con las minorías, con los diferentes, con los extranjeros, con los mas vulnerables.
    Gracias Pablo , te necesitamos.

  6. ESTRELL@

    6 de mayo de 2021 09:40 at 09:40

    Un ejemplo de como a los grandes HOMBRES se les desprecia y se les persigue :
    <>
    EL SERMÓN DE LA MONTAÑA de EMMET FOX
    siempre vuelvo a ese libro cuando estoy desolada.

  7. Jose Ramon T L

    6 de mayo de 2021 11:27 at 11:27

    El último lider que hacia o pretendia hacer una politica socialdemocrata como la de Alemania de los 80.
    Hacer cumplir la constitucion, mision encomendada y no cumplida por el Tribunal Constitucional.Ha sido deborado por los Franquistas los que nos van a fusilar a todos los que les molestamos.Espero que la vacuna acabe con todos ellos.

  8. Adomaino

    6 de mayo de 2021 16:23 at 16:23

    Sería interesante que algún periodista analizase con datos el hecho de que hasta hace unos 7-8 años, quizá 10, no había apenas tertulias políticas. Éstas estaban relegadas a la 2 de TVE y no las vía casi nadie. Recuerdo el programa La Clave y poco más. Pero en los últimos años, especialmente desde que ha aparecido Podemos, las tertulias políticas han pasado a ocupar un espacio vital en programas de máxima audiencia y de cotilleo, aprobechando el tirón. Quizá de los primeros de la nueva hornada fue La Sexta Noche, pero luego los poderes económicos se dieron cuenta del poder de los programas de cotilleo para introducir sus mensajes. Ahí tenemos a Ana Rosa, Susana Grisso, Pablo Motos (programa de «entretenimiento»). Incluso ya, perdiendo toda la vergüenza, llegan a emitir sus mensajes y opiniones en programas informativos. Y luego, no digamos en programas , editoriales, cadenas de radio y tele, creados exclusivamente como elementos ultras que no cuidan ni el lenguaje a la hora de dar noticias y opiniones…

  9. Josu Monreal

    6 de mayo de 2021 22:23 at 22:23

    Hicieron exactamente lo mismo con Nelson Mandela… por suerte 30 años después de meterlo en prisión llegó a ser presidente de un país ya sin apartheid.

  10. ESTRELL@

    7 de mayo de 2021 08:54 at 08:54

    es como un cáncer…y la cura no es nada fácil.

  11. Luis Felipe Sellera Ramos

    7 de mayo de 2021 09:06 at 09:06

    Hola. Mi comentario es tangencial al contenido de este artículo, con el que estoy absolutamente de acuerdo.
    En un medio como LUH, más aún que en otros digitales, rechinan los comentarios de «socios» como

    Ramon

    6 de mayo de 2021 05:38 at 05:38
    No es la primera vez que veo que tenéis trols infiltrados. Sé que es complicado, pero, creo, que deberíais hacer algo antes de que se os vaya de las manos. Saludos

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