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Opinión

Ana Orantes y su legado

Esta semana se cumplieron veintitrés años del asesinato de Ana Orantes. Fue su maltratador quien, tras verla contar en televisión su situación, la quemó viva en el portal de su casa. Casa que prácticamente compartían ya que pese a haber puesto montones de denuncias, un juez consideró que podían seguir siendo vecinos y vivir en el mismo edificio.

Así que a Ana no solo la mató su agresor, sino que el propio sistema como tal, también hizo su parte.

Recordar a Ana siempre es un dolor... una punzada en el alma... una lágrima que se desata. Porque Ana sigue doliendo dentro. Muy adentro.

El asesinato de Ana dio a luz la actual Ley Integral de Violencia de Género que tenemos. Una ley que significó un gran avance en la lucha contra las violencias, pero que tiene sin duda sus enormes lagunas y carencias. La principal de todas ellas es que no tiene en cuenta a todas las víctimas. Es decir, que solo contempla como víctimas a aquellas mujeres que eran parejas o exparejas de sus agresores. Es decir, que deja fuera a todas las demás. Es decir, que las que no somos novias o esposas de quien nos agrede o mata, no contamos, quedando silenciadas y fuera del derecho a ser reconocidas a nivel institucional.

Mujeres como Sandra Palo, Diana Quer, Marta del Castillo, Marta Calvo e infinidad de otras, menos conocidas, no cuentan. Así como tampoco las que salen de marcha o a hacer deporte y no vuelven nunca o regresan destrozadas.

Por eso es necesario ampliar el espectro, nombrarlas a todas, cubrirlas a todas, incluirlas a todas, para que no quede ninguna fuera. Y también para poner sobre la mesa las cifras reales de la vergüenza.

Porque Ana dejó un legado, una raíz que crece, se expande, se hace grande y como está viva en nuestros corazones alumbra leyes más amplias, más sororas, más feministas. Normas en las que todas cabemos, con nuestras diferencias.

Gracias Ana... se te llora y se te quiere compañera.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. ESTRELL@

    19 de diciembre de 2020 12:26 at 12:26

    Así es cualquier tipo de agradecieron o de violencia
    especialmente de las que siempre salen perdiendo por tradiciones o patrones culturales profundamente enraizados y que aunque sea poco a poco , con tiempos que se hacen largos y desesperantes.Hay que seguir avanzando , extendiendo esta red de salvamento y de apoyo a todas la mujeres y seres especialmente vulnerables .

  2. Ander

    20 de diciembre de 2020 12:53 at 12:53

    Oportuno y necesario este reconocimiento a Ana Orantes. Recordar a esa mujer produce dolor, pero también anima que su asesinato no fuese en vano. Gracias por este recuerdo Sonia.

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