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El Ciudadano

Anahí Durand, socióloga: “En Perú hay una crisis de régimen que ha afectado a todas las instituciones”

Por Bruno Sommer y Denis Rogatyuk para El Ciudadano 

La segunda vuelta electoral en Perú está prevista para el próximo 6 de junio, jornada en la que se enfrentarán Pedro Castillo, de Perú Libre, y Keiko Fujimori, de Fuerza Popular. Anahí Durand, socióloga, investigadora en la Universidad Nacional Autónoma de México y dirigente del progresista Movimiento Nuevo Perú (NP), señaló que el ambiente de profunda crisis que vive el país fue algo que marcó la fragmentación del voto en la primera vuelta.

“En Perú hay una crisis de régimen que ha afectado a todas las instituciones”, declaró en entrevista en Voces sin Fronteras, conducido por Bruno Sommer y Denis Rogatyuk.

Cree que se está «ante una segunda vuelta bastante polarizada, tensionada por este eje del cambio o la continuidad, y la posibilidad de tener un Gobierno que lleve iniciativas transformadoras o volver al fujimorismo».

Por Bruno Sommer y Denis Rogatyuk

DR: ¿Por qué tanta dispersión del voto en la primera vuelta? ¿Cómo fue la división entre el campo, el voto rural, y el voto urbano?

AD: Es una pregunta importante, en verdad estas elecciones se desarrollaron en medio de una crisis política muy profunda, a la cual se superpuso la crisis sanitaria social, la tragedia que hemos vivido con la pandemia, y la crisis económica que está afectando a la mayoría de hogares del país.

Esta crisis política que arrancó el 2018 con más fuerza a raíz de la renuncia de (Pedro) Pablo Kuczynski, luego vino la vacancia de (Martín) Vizcarra, luego vino el golpe de este señor (Manuel) Merino, las movilizaciones masivas, tenemos ahora un Gobierno transitorio bastante débil. En fin, una crisis de representación, una crisis política que a la ciudadanía la aleja demasiado de toda la clase política.

Entonces había una desafección muy grande, como digo afectada además por la pandemia, la gente ha sufrido muchísimo, creo que somos uno de los países con mayor letalidad, decía el último reportaje que uno de cada doscientos peruanos ha perdido a alguien directamente.

En medio de esa tragedia, ir a votar pues era algo que se hacía con mucha desafección, con mucho malestar, creo que eso abonó, a eso se suma la crisis orgánica de la derecha nacional, que estuvo cohesionada por mucho tiempo en torno a la figura de Keiko Fujimori, ahora la derecha fue dividida en tres candidaturas, Keiko Fujimori, Hernando de Soto, el más ideológico, y (Rafael) López Aliaga que se presentaba como el Bolsonaro peruano.

Teníamos tres candidaturas de derecha, más una medio de derecha, que era este arquero de fútbol George Forsyth, y una centro derecha como Yonhy Lescano de Acción Popular, entonces teníamos una derecha muy dividida, cosa que no había pasado. De hecho, el 2016 Keiko sacó un 34 % de los votos en primera vuelta, y ahora este 34 % se licúa entre las cuatro otras opciones.

En el caso de la izquierda, de las opciones más progresistas, había dos candidaturas, estaba Verónica Mendoza de Juntos por el Perú, un poco la candidatura más consolidada, más visible en las encuestas, y esta candidatura más bien emergente, pero no por eso necesariamente nueva ni outsider como dicen algunos, del profesor Pedro Castillo.

Entonces, creo que este ambiente de profunda crisis, de malestar, de desafección fue algo que marcó la fragmentación del voto, en los indecisos, y también marcó esta necesidad de buscar a una persona que encarnara dos factores fundamentales, las propuestas de cambio profundo, que básicamente las únicas candidaturas que tenían estas propuestas de cambio eran Verónica Mendoza y Pedro Castillo, pero que a la vez fuera un personaje, un político, no necesariamente tan inserto en el establishment ni tan relacionado a la clase política, como decía no necesariamente un outsider porque Pedro Castillo es parte de la política peruana, lo hemos visto liderar la huelga de maestros, en fin, pero sí menos contaminado por todo esto, como alguien más nuevo con esa posibilidad de salir adelante, de sacar adelante sobre todo al Perú rural.

Pedro Castillo además, esto es algo que no había pasado antes, pasa a la segunda vuelta con 19 % de los votos y Keiko Fujimori con 13 % de los votos, o sea entre los dos no llegan ni al 40 %, es una elección con mucha desafección, el 70 % de la gente no eligió a ninguna de esas dos opciones que hoy están en segunda vuelta, y esa contradicción, esa tensión entre el Perú rural y las grandes ciudades ya se viene evidenciando de antes.

En el caso de Lima un voto claramente a la derecha, el conservador, incluso reaccionario, Lima es una de las regiones en las que gana este señor López Aliaga que es un discurso muy muy básico, y bueno si él se dice el Bolsonaro peruano ya no hay mucho que ahondar, entonces este tipo de discursos que calan más en las grandes ciudades frente a un Perú rural, al sur andino, por ejemplo, que vota muy a favor de cambios más estructurales.

En general, creo que estamos ahorita ante una segunda vuelta bastante polarizada, tensionada por este eje del cambio o la continuidad y la posibilidad de tener un Gobierno que lleve iniciativas transformadoras o volver al fujimorismo, a un renovado fujimorismo y neoliberalismo a la vez.

BS: ¿De qué manera y qué papel desempeñan hoy en día los movimientos sociales, los movimientos de los territorios de los pueblos indígenas en la campaña y en el voto de Pedro Castillo y de Verónica Mendoza?

AD: Perú fue un país eminentemente extractivista, el boom de los commodities y la privatización de empresas públicas, en fin, llevó a una carrera extractiva muy fuerte, entre el 2011 y el 2015 tuvimos conflictos sociales, socioambientales, movilizaciones de la población indígena muy intensas, se paralizaron, se tuvieron que retroceder proyectos muy grandes como el proyecto Conga en Cajamarca que era por el tema de explotación de oro, o todos los tratados para poder explotar petróleo en la Amazonía que costaron la vida de mucha gente en 2009 con las protestas en Bagua, ese ha sido un eje que ha marcado mucho la dinámica de movilización.

Ahora, ¿qué tanto esto se ha expresado en una plataforma política? Eso es más difícil. Yo creo que en el caso de Verónica Mendoza sí efectivamente ella asumió mucho esta plataforma ambiental, pero a la vez a favor de los derechos territoriales de los pueblos indígenas, ahí hay como más claridad en el tema, además es una propuesta de diversificación productiva, de tratar de dejar esta matriz eminentemente extractivista.

En el caso de Pedro Castillo que es una propuesta de izquierda más clásica, no te podría decir qué exactamente propone, no es el candidato de los pueblos indígenas y los movimientos sociales, coincide quizá en el voto sí, de hecho está buscando un acercamiento más concreto, nos parece muy saludable que lo haga, creo que el voto coincide en términos de que efectivamente los pobladores de esa zona votan por él, pero no necesariamente porque esté llevando una plataforma a favor de los derechos territoriales de los pueblos indígenas o para frenar el avance extractivo en esa zona, yo creo que es más bien una propuesta muy desarrollista clásica de la izquierda, pero creo que abre una oportunidad mucho más que la derecha, y sobre todo mucho más que el fujimorismo, para poder avanzar en esos debates y darle más protagonismo a estos movimientos socioambientales, a las organizaciones indígenas que han tenido aquí, como decía, una dinámica de movilización muy intensa, pero no necesariamente se ha visto evidenciada a la vez, no ha tenido un correlato, en un proceso de representación política más claro.

DR: ¿El sentimiento detrás de la victoria de Pedro Castillo en la primera vuelta tiene que ver mucho más con la angustia, con este sentimiento de «que se vayan todos»? ¿Él realmente representa el candidato más antisistema de todos los que se presentaron en la primera vuelta?

AD: Sí, yo creo que ese es el voto eminentemente de Pedro Castillo, ahí hay una clara actitud, una performance incluso antisistema, anti establishment,  incluso anti cuarentena en algún momento, en medio de las medidas de confinamiento él salió con su caballo a recorrer y a abrazar, ha tenido un discurso muy crítico también con eso, yo creo que sí efectivamente, por un lado, es quien mejor expresó o representó, performativizó, ese malestar, ese voto antisistema, anti clase política, anti momento político también, pero también afirmativo en términos de un voto que quiere cambios, y quiere cambios profundos, que incluyen una nueva Constitución. Las dos únicas candidaturas que hablaron de una nueva constitución fueron las de Pedro Castillo y Verónica Mendoza, y como digo en el caso de él pues sí fue quien lo expresó, lo performativizó mejor, además muy pragmáticamente, diciendo muchas veces lo que la gente quería escuchar, además en una campaña bastante rural, como decía en las zonas más rurales, en el sur andino, casi nada hizo campaña en primera vuelta en Lima, y eso es algo que ahora en segunda vuelta le está pasando un poco la factura, muy alejado también del radar de la contra campaña que estaba muy enfocada en atacar a Verónica Mendoza, y a él lo dejaron pasar y ahora le están pegando todo lo que no le pegaron en primera vuelta, de una manera además muy escandalosa que efectivamente es parte de lo que hacen los grupos de poder en Latinoamérica siempre.

Pero sí creo que es un voto que expresa mucho esa desafección, y creo que efectivamente él es el candidato que mejor expresó y performativizó, representó, corporizó, este malestar y esta posibilidad de cambio a la vez. O sea, no me quedaría con que solo es un voto anti, que lo es, también creo que hay ahí algo en positivo, que es esta demanda de cambios profundos.

BS: Sobre esta alianza entre Juntos por Perú-Perú Libre, esta primera gran coalición de izquierda en mucho tiempo, ¿Qué espera la gente tras el inminente triunfo de Pedro Castillo? ¿De qué manera esperan contribuir a ese futuro Gobierno?

AD: Primero tenemos que contribuir a que gane, yo creo que lo de Ecuador nos demuestra que no hay que dar por sentado ningún triunfo y aquí de verdad la derecha se está moviendo mucho, mucho más cohesionadamente que nosotros, y con todos los recursos que por supuesto nosotros no tenemos, entonces el paso uno es apoyar y hacer todos los esfuerzos para que la candidatura de Pedro Castillo gane, hay vacíos importantes que tuvo esa candidatura y es parte de los acercamientos que hemos ido teniendo, hubo un distanciamiento muy fuerte con el voto de las mujeres, muchas inconsistencias con el enfoque de género, en fin, son temas que modestamente queremos reforzar, lo mismo con el voto urbano, en Lima a Verónica le fue bastante mejor que a Pedro Castillo.

Entonces, tenemos ahí primero que sumar fuerzas para garantizar ese triunfo, en eso estamos, efectivamente el evento que hubo el miércoles, que fue como el punto culminante de un proceso previo de conversaciones, de diálogos, de ver cómo podíamos efectivamente sumar mejor, pues ya da el pie a seguir trabajando allí, y estamos en ese proceso de aportar todo lo que se pueda para consolidar ese triunfo que, como digo, no está sencillo. Acá, igual que en otros países de Latinoamérica, la derecha, los grupos de poder económico, no sueltan el poder así no más.

Tenemos una contra campaña muy indignante, con mentiras, con acusaciones falsas de terrorismo, en fin, lo que lamentablemente ya se ha hecho parte del repertorio de las campañas electorales de derecha, Venezuela, el castro chavismo.

Eso, por un lado, asegurar que ese triunfo se dé, y por otro lado apoyar, respaldar, ser parte de un Gobierno de cambio. Tampoco va a ser sencillo llevar a cabo esos cambios desde el Gobierno y eso implica tener que sumar fuerzas, que articular, que llevar adelante las políticas necesarias para salir de esta crisis tan profunda de cara a la gente, y abrir ese proceso que hemos prometido que es el proceso constituyente porque aquí el modelo económico está amarrado a la Constitución, no son dos cosas distintas, igual que en Chile se constitucionalizó el modelo para que luego no se pudiera cambiar, entonces eso es un poco lo que esperamos y vamos con la mejor disposición a trabajar, además seguros de que no va a pasar lo que ha pasado antes, porque Ollanta Humala también llegó un poco al poder así, y luego se cambió el polo rojo por el polo blanco.

Creemos que ahora hay muchas mejores condiciones para llevar a cabo un Gobierno de cambios consecuentes.

BS: El tema del proceso constituyente, ¿está en el centro del programa, en la periferia? ¿En dónde se encuentra la necesidad de empezarlo en Perú y que se dé un nuevo contrato social el país? ¿Es prioridad? ¿Con qué ojos miran el proceso chileno?

AD: Hay mucha explicativa por el proceso chileno. Lo real es que hay una crisis muy profunda aquí, y que esa crisis se asocia al tema constitucional, esa es la gran diferencia quizá con el 2011, cuando asumió Ollanta en medio además del boom de los precios de los commodities con muchos recursos para invertir en programas sociales y de paso también para llevarse y desviarse en obras, en fin, todos los procesos de corrupción que ahora está enfrentando el expresidente, pero era otro momento político, económico, ahora estamos como decir en medio de una gran crisis económica, social, sanitaria, política, y creo que la conciencia, el momento destituyente de la población es un poco más evidente.

Hay más conciencia de que muchos de los cambios que no se pueden hacer es porque están asociados a este modelo constitucional y también de que es importante abrir un nuevo momento político, y creo que allí lo de Chile resulta muy representativo, es un referente importante porque también nos demuestra que es posible. Igual que en Chile se nos decía acá que no se puede tocar la Constitución, de que es imposible, de que se va a boicotear el marco jurídico, y lo de Chile nos demostró que era posible, y que además se puede hacer con participación de la gente, una Asamblea que incluya pueblos indígenas, a las mujeres.

Esta Constitución en el Perú, en el 93, se hizo en medio de un proceso amañado del fujimorismo en un congreso constituyente también amañado por el fujimorismo, donde no hubieron representantes de pueblos indígenas en un país que tiene el 30 % de población indígena, hubieron apenas siete mujeres en un país donde somos la mitad, entonces es importante que ese debate se abra, yo creo que se ha avanzado, y efectivamente va a ser importante para el nuevo Gobierno, que ojalá sea el de Pedro Castillo, cumplir esa promesa electoral y llevarla adelante.

DR: En el caso de que gane Keiko Fujimori, ¿Cuál sería la estrategia de las dos fuerzas de izquierda?

AD: Esperemos que no sea ese escenario, pero sí es importante ponerse en ese lugar, yo creo que nuestro rol va a ser ahí el de consolidar esta articulación, un bloque de fuerzas políticas y sociales que, por un lado, se opongan a las medidas autoritarias que ya conocemos del fujimorismo, pero que impulsen también desde la ciudadanía, desde el campo popular, las reformas que hacen falta y que no pueden esperar cinco años a un nuevo Gobierno, yo creo que nuestro rol va a ser activo ahí como una oposición firme, consolidada, articulada, vinculada al pueblo.

El Congreso efectivamente va a ser un espacio de disputa, el Congreso en sí ya como institución es una institución muy deslegitimada ante los ojos de la gente, así que esperamos que nuestros representantes y los de Perú Libre, que vamos a ser como la fuerza de izquierda ahí presente, puedan garantizar que esos cambios salgan adelante.

Yo me temo que va a ser un momento de tensión, que la crisis en el caso de que gane Keiko, si ella sigue con su discurso de mano dura y continuidad, porque ella ha prometido que no se va a tocar la Constitución del 93, pues vamos a tener bastante conflicto, y viendo lo de Colombia pues creo que ese es uno de los escenarios, esperemos que no, y que el diálogo, el debate, la organización popular y política se dé por los cauces no violentos, pero como digo hay una crisis política embalsada, una crisis de régimen que ha afectado a todas las instituciones, nuestro presidente acaba de cumplir seis meses, hemos tenido destilando cuatro presidentes hace menos de un año, y esa crisis política no se ha resuelto y tiene que resolverse de cara a la ciudadanía, no se va a resolver entre partidos deslegitimados, no se va a resolver entre cuatro expertos, tiene que resolverse abriendo un debate ciudadano involucrando a la población y ese trabajo lo vamos a dar se gane o se pierda.

BS: Para la cultura peruana, ¿Qué es más fuerte el anticomunismo o el anti fujimorismo?

AD: Uy, no sé. Mira que eso del anticomunismo lo han desempolvado, porque no es que acá el comunismo haya sido una entidad muy fuerte. Por ejemplo, en Chile el comunismo es un partido ya consolidado, aquí más lo están usando como para asociarlo al terrorismo, a Sendero Luminoso, entonces están construyendo ahí un marco de antagonismo y lo están poniendo muy en términos de generar miedo, ahora qué tanto sentido le haga la población yo no sé, lo que sí generan son los miedos asociados a ese anti.

En el caso del anti fujimorismo yo creo que es bastante fuerte, de hecho hay gente que votaría contra Keiko así su contrincante fuera una pared, creo que es un sentido, ese eje antagonista sí estaba ya deteriorado, ya desgastado, de hecho el fujimorismo creo que no se imaginó estar esta vez en segunda vuelta, ha pasado con 13 % y los otros partidos de derecha están muy cerca, 12 %, 11 %, entonces es un fujimorismo ya desgastado, que como identidad incluso antagonista ya había perdido incluso un poco de potencia, pero ahora esto lo ha revitalizado, porque no solo es el pasivo del papá de Alberto Fujimori con toda la corrupción de (Vladimiro) Montesinos y las violaciones a los derechos humanos si no ya también el propio pasivo de Keiko, ella tuvo mayoría en el Congreso anterior, usó esa mayoría para boicotear, para sacar a presidentes, para blindarse, para hacer negocios, entonces la gente también la asocia a ella con ese caos, con ese negociado, con esa corruptela de su bancada, que ahora además es parte de su equipo.

Yo creo que ese anti, el anti fujimorismo, sí es activo, sí puede sumar, tiene movilización de calle, y está vinculado a organizaciones de derechos humanos, de mujeres, yo creo que eso va a ser de todas maneras un factor que sume, pero creo que ya también está desgastándose y es un momento más afirmativo.

El anticomunismo, que es anti izquierda en general, creo, está jugando ahorita con ventaja comunicativa, tiene muchos recursos, están en toda la televisión, han tenido la ayudita de personalidades que creíamos democráticas como (Mario) Vargas Llosa, que ya de pronto todos están alineados con Keiko, en fin, creo que estamos viendo, ahí hay un pulseo entre ambos antis, vamos a ver cuánto suban.

DR: ¿Cuál ha sido la manera en que la población indígena ha votado en la primera vuelta? ¿Hay posibilidad que esta población apoye la candidatura de Castillo o, como en el caso de Ecuador, van a llamar por un voto nulo?

AD: A diferencia de Ecuador, el voto indígena en Perú no es corporativo, no está asociado a una organización muy potente como la Conaie, aquí es población que se auto identifica ampliamente y que vota pues no cohesionada y corporativamente, ésa es una diferencia sustantiva con Ecuador, aquí el movimiento indígena es mucho más, aunque la población se identifique como tal en un 30 %, eso no se evidencia en una identificación, en una actuación política coordinada, hay organizaciones indígenas, yo creo que la mayoría de ellas está orientada ya a votar por Pedro Castillo, también varias han levantado la bandera de Asamblea Constituyente, hay ese voto crítico, que sí creo que se puede inclinar hacia Pedro Castillo, pero como digo no es necesariamente mayoritario, no expresa necesariamente un 30 % del voto, entonces sí es más bien hay otros ámbitos, otros ejes en los que están en juego, ahorita la principal disputa está en las ciudades, en Lima, y en las ciudades del norte que son las más pobladas, y ahí lamentablemente el fujimorismo tiene cierta ventaja, y Perú Libre, Pedro Castillo, las fuerzas de izquierda vamos a tener que ponernos las pilas, lo mismo con el voto de mujeres, y esto es un llamado de atención también a la izquierda más tradicional, Keiko tiene la mayoría del voto de las mujeres, y también ahí como Nuevo Perú, con Verónica Mendoza, todo lo que podamos aportar, lo vamos a hacer, tenemos que recuperar ese voto, entonces es parte ahorita de la disputa que está abierta.

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