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Cultura

Ben Clark, Alberto Marcos y Nacho Vegas hablan de Belén Bermejo

Hemos hablado con algunos de los autores que conocieron a Belén Bermejo, tanto en su labor como escritores como compañeros de oficio, y les hemos pedido que contesten tres sencillas preguntas sobre ella

Hemos hablado con algunas de los autores que conocieron de Belén Bermejo, tanto en su labor como escritores como compañeros de oficio, y les hemos pedido que contesten tres sencillas preguntas sobre ella. La editora dejó una impronta muy importante en las personas con las que trabajó y con las que trabó amistad. De hecho, ambas circunstancias solían simultanearse y eso es gracias a la capacidad de Belén para desarrollar su trabajo con la pasión y el cuidado que debería requerir siempre la literatura.

Ben Clark, poeta

  • ¿Cómo conociste a Belén?

Conocí a Belén, primero, a través de RRSS como tanta otra gente, pero pude conocerla más tarde personalmente a través de David Trías y Alberto Marcos, amigos comunes. Rápidamente tuvimos una conexión muy importante y fluida y decidimos trabajar juntos en la edición de “¿Y por qué no lo hacemos en el suelo?”, publicado recientemente en Espasa.

  • ¿Cuál es el recuerdo más reseñable que guardas de ella?

El momento más entrañable que recuerdo con ella fue una visita que quise hacer estando en Madrid a la casa donde habían vivido los Panero. Belén sabia perfectamente el número del portal de la vivienda y, al llegar, hablamos un buen rato de lo que podría haber sucedido en esa casa y recreando la imagen de Leopoldo María Panero, siendo niño, recitando versos delante de Dámaso Alonso.
Alguna palabra, cita o recomendación suya
Habría que recordar a Belén por miles de cosas, pero, sobre todo, por su defensa férrea, y justifícadísima por otro lado, de la sanidad pública.

Alberto Marcos, editor y escritor.

¿Cómo conociste a Belén?

Conocí a Belén a través de mis amigos David Trías y Emilia Lope, también editores. Ellos a su vez la conocieron a través de Twitter. Enseguida tomamos la costumbre de quedar a cenar cada cierto tiempo y muy pronto nos hicimos amigos. Era muy fácil hacerse amigo de Belén.

¿Cuál es el recuerdo más reseñable que guardas de ella?

Recuerdo con especial cariño el último día –siempre domingo- de cada Feria del Libro de Madrid. Quedábamos un grupo de amigos a tomar algo mientras caía la tarde y las casetas cerraban y se desmontaban hasta el año siguiente. Comentábamos las anécdotas de la feria y los libros que habíamos comprado. A Belén le encantaba la Feria.
Alguna palabra, cita o recomendación suya
Ayer recordé una frase de Kafka que ella reproduce en su libro MICROGEOGRAFÍAS DE MADRID: “La alegría es nuestro deber diario”. No es una frase de Belén, pero no se me ocurre otra que la defina tan bien.

Nacho Vegas, compositor, músico y poeta

  • ¿Cómo conociste a Belén?

La conocí hace poco más de cuatro años en la terraza del Círculo de Bellas Artes de Madrid tras recibir una llamada suya. Conocía mi trabajo, incluido un librito que publiqué en 2004, y quería ser la editora de un próximo libro que yo no estaba seguro de querer publicar. Pero le enseñé algo que tenía escrito y que no había compartido con nadie aún y me acabó convenciendo. Durante el proceso hablamos y nos vimos muchas veces, y siendo como era una persona que te contagiaba no ya su amor por la literatura, sino por la vida, nos convertimos en amigos. Pronto me di cuenta de lo querida que era; cada vez que hablaba con alguien que la conocía me decían cosas bonitas sobre ella y que estaba en buenas manos. Entonces sentía una punzada de orgullo por tenerla como editora, pero también como amiga.

  • ¿Cuál es el recuerdo más reseñable que guardas de ella?

La penúltima vez que nos vimos, en Valladolid el año pasado. Juan Bonrostro me había invitado al Veral, el festival que organiza con el Colectivo Laika, y Belén presentaba su libro de fotografías Microgeografías de Madrid. Conocía su pasión por la fotografía pero era muy humilde cuando hablaba de su trabajo en ese campo. De forma improvisada me invitó a sumarme a la presentación con Verónica Mellado. Tengo un vivo recuerdo de ese momento porque ya batallaba duramente contra el cáncer y, aunque estuviera físicamente débil, al hablar de aquello que le inspiraba a la hora de fotografiar esos rincones que solo ella sabía dotar de belleza con su mirada, irradiaba una fuerza insólita. "¡Estoy como un jabato!", te decía cuando se encontraba animada. Cuando era al contrario te decía que estaba "hecha una piltrafilla" pero siempre añadía algo bonito para infundir ánimo. Tal era su empeño en compartir cosas hermosas aun en los momentos más duros. Era una revolucionaria de la vida.

Belén estaba llena de pasión -por los libros, por la fotografía, en definitiva por vivir intensamente- y la pasión verdadera se extingue mucho más lentamente que las vidas, a menudo tan frágiles, que la contienen. Por eso toda esa pasión que Belén transmitía es algo que perdurará y estará unida a su recuerdo para siempre.

  • Alguna palabra, cita o recomendación suya

Le gustaba decir: "¡Saltemos siempre a la comba!" Y lo hizo hasta el final.

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