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Política

Breve mapa de la ultraderecha en Madrid

En los últimos meses, coincidiendo con una pandemia sin precedentes a nivel mundial, se ha intensificado el auge de grupos de extrema derecha, que si bien llevan mucho tiempo existiendo en nuestro país, han aprovechado la crisis sanitaria derivada de la COVID-19 para desplegarse en las calles, señalando la gestión del gobierno central, y sobre todo, sembrando el caos y la violencia.

Para hablar de la extrema derecha debemos remontarnos al Madrid de los años sesenta, y ubicarnos en un contexto de pleno auge de las generaciones más combativas contra el régimen dictatorial de Franco, donde la recomposición sindical en el cinturón obrero de la capital y la lucha por ganar espacios en la calle reclamando libertades y derechos sociales, marcaron esos años de represión por parte del aparato del Estado.

Tras la muerte del dictador, la lucha en la calle se recrudece entre quienes reclaman libertad, justicia y democracia frente a quienes defienden el mantenimiento del régimen, utilizando para ellos todos los medios represivos, incluyendo la propagación del miedo como arma social y política. Y es aquí donde van ganando fuerza los grupos de extrema derecha, apoyados y sutilmente financiados, y totalmente activos a pie de calle.

Pero es en la década de los años 90 cuando se produce el mayor auge de estos grupos, teniendo como punta de lanza a los skinheads neonazis, surgidos como un “boom” en barrios, institutos y universidades, y en muchas ocasiones impulsados también gracias al deporte, y al fútbol en particular. Son años de impunidad absoluta donde sólo los crímenes más mediáticos son perseguidos, y donde la prensa busca el amarillismo tratando las agresiones fascistas como meras peleas de tribus, y transmitiendo a la sociedad una total indiferencia que no preocupa más allá del suceso.

De aquellos años cabe señalar las ridículas condenas de los agresores fascistas, siendo un buen ejemplo de ello el asesino de Guillen Agulló que fue condenado a 14 años de cárcel si bien sólo cumplió 4 años. Esta condescendencia policial y judicial se mantuvo hasta la reforma del Código Penal que introdujo por primera vez el delito de odio. Así pues, el juicio y la condena en 2009 contra el asesino de Carlos Javier Palomino a manos de un neonazi supuso un hito en la aplicación de este nuevo delito de odio.  

En la última década, tras unos años en la sombra, donde los movimientos y plataformas populares, partidos de izquierdas, sindicatos estudiantiles y de clase, la aparición de Podemos y la marcha del cambio, acapararon y canalizaron en la calle el malestar social por la crisis económica, surgieron, principalmente, dos organizaciones de trayectoria contemporánea y en ocasiones complementaria, Nación y Revolución y Combat España, que intentan recapitalizar toda la fuerza que en los ochenta tuvo Bases Autónomas (BB.AA.). Nación y Revolución, no obstante ha ido perdiendo fuelle paulatinamente.

Combat España, sin embargo, germinada en el distrito de Canillejas y liderada por el también UltraSur Alberto Ayala, y compuesta por los pocos skins nazis que quedaban en Madrid ofreció una imagen mucho más dinámica, activa y juvenil. Su intención fue la de recuperar la calle, no las instituciones, y para ello recurrieron a campañas con veladas de boxeo, torneos de fútbol barriales, concentraciones, etc. El incendio de sus sedes y la desactivación física de sus militantes en dichos actos, dieron por concluido el enésimo proyecto de la extrema derecha por hacerse con una importante masa social.

De todos estos proyectos en Madrid bebe la última organización en crearse en esta década y que perdura, aunque en declive hasta hoy, Hogar Social Madrid (HSM), fundada por su actual líder: Melissa Domínguez.

Hogar Social aprende de los errores estratégicos del fascismo en el pasado, pero ofreciendo un nuevo campo de batalla cultural a sus militantes: Su estrategia no es únicamente difundir miedo y sembrar odio, sino que lo hace sutilmente aprovechando la situación de pobreza y precariedad de parte de la sociedad y ofreciendo una alternativa habitacional y ayuda en forma de banco de alimentos, pero sólo para españoles. La idea no es suya y no es nueva: se apropian del modelo y discurso de otra organización también reciclada y heredera del fascio italiano como CASA POUND en Roma.

Arriba Pablo Lucini, abajo Melisa Domínguez, ambos de Hogar Social

Arriba Pablo Lucini, abajo Melisa Domínguez, ambos de Hogar Social

Estas nuevas estrategias alejan a la extrema derecha de cualquier tipo de cliché violento, radical o ultra, mostrándose ante los medios como una suerte de buenos samaritanos que blanquean su discurso de odio al extranjero entre altruistas campañas de recogida de alimentos solo para españoles, llegando al punto que la propia Melissa Domínguez, tapa de manera intencionada la esvástica nazi tatuada en su tobillo para ocultar su simpatía con la ideología nazi.

No obstante este cambio de rumbo tiene un coste, pues pronto surgen corrientes divergentes con esta línea de actuación que también son críticas con la gestión organizativa de HSM, de donde surge durante el confinamiento del Covid a Bastión Frontal. Se dan a conocer públicamente a través de sus redes sociales con un vídeo en el que aparece una quincena de militantes rindiendo homenaje a Tommie Lindh, joven ultra nacionalista sueco de 19 años presuntamente asesinado por un hombre sudanés al intentar defender a una menor que estaba siendo violada. Meses más tarde este grupo, que es liderado por Jaime Martínez Avial-Jimenez, alias “Carapintada”, protagoniza serios enfrentamientos en el barrio de San Blas, buscando una clara analogía con caso de Tommie Lindh, tratando de utilizar como chivo expiatorio a un niño migrante que presuntamente viola a una menor española. Posteriormente la policía ha demostrado que tal hecho es rotundamente falso.

Jaime Martínez Avial-Jimenez “Carapintada” líder de bastión frontal

Jaime Martínez Avial-Jimenez “Carapintada” líder de Bastión Frontal. La primera imagen corresponde a su época anterior.

En este nuevo y reciente contexto de confrontación a pie de calle una vez más entre la extrema derecha y el antifascismo que defiende la convivencia multicultural en los barrios obreros, dos viejos conocidos salen a la palestra en forma de acusación particular y abogado en el caso de las agresiones de San Blas, ellos son Alberto Ayala de Cantalicio e Ignacio Menéndez González-Palenzuela respectivamente, convocantes además de la manifestación que recorrió el barrio de Canillejas hace unas semanas.

De forma coexistente a los grupos descritos, operan facciones violentas vinculadas a las gradas ultras de los principales equipos de fútbol de la ciudad, Ultras Sur (que siguen activos) y Frente Atlético. A grandes rasgos y sin entrar a describir sus acciones, pues son diversas, es necesario señalar sus secciones: Outlaw Madrid y Suburbios Firm vinculadas a Ultra Sur la primera y una escisión de Frente Atlético la segunda. Conformadas ambas por delincuentes reincidentes de cierta edad, renombre y proyección social dentro de los circuitos delincuenciales vinculados al narcotráfico, la extorsión y la noche.

En último lugar por orden de aparición y relevancia hay que mencionar a la plataforma Hacer Nación, presentada en mayo este año, fruto de la Unión de diferentes organizaciones como Iberia Cruor, Málaga 1478, acción social Cádiz y la extinta plataforma electoral Respeto, aglutinando también de forma curiosamente tangencial a miembros de los partidos España2000 y Vox.

Con el foco puesto en las próximas municipales ya cuentan en sus filas con dos concejales que pertenecían a España 2000: Pedro Jesús Espada en Velilla de San Antonio y Sandro Algaba de San Fernando de Henares. Habiendo fagocitado también a la ONG Españoles en Acción (España 2000) y llevando a cabo acciones como recogida y reparto de alimentos solo para españoles, charlas de presentación, actos de apoyo a distintos conflictos geopolíticos y una charla este Octubre con Casa Pound en Italia etc, se postulan como la alternativa sólida y bien estructurada con proyección institucional que no ha conseguido ser Hogar Social Madrid.

En estos momentos se encuentran inmersos en campañas contra el cierre de la hostelería y contra la gestión del gobierno ante la pandemia, integrando también la plataforma “Contra su impostura, nuestra voz” que aglutina a partidos, entes y organizaciones de extrema derecha e “identitarias” de todo el estado, intentado coordinar acciones conjuntas con el objetivo de criminalizar al gobierno recurriendo para ello a teorías de la conspiración como excusa para alentar la calle, tal y como explica Miquel Ramos, que por otro lado son los mismos que han protagonizado algunos de los disturbios de estos últimos días en las calles de todo el país.

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