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Opinión

Del “efecto Murcia” al “efecto Iglesias”: la generosidad vencerá al trumpismo

La política española no es una serie de televisión. De acuerdo. Pero si lo fuera nadie me podrá negar que sería una con un guión espectacular y de altísima calidad narrativa y argumental. El ritmo y alcance de los acontecimientos “históricos” al que ha se ha visto sometido este estado en los últimos siete años es tal que ni la mejor de las series políticas existentes puede igualarlo.

El último capítulo de esta inagotable secuencia de hechos “espectaculares” se inició con los resultados electorales en Cataluña y entró en erupción pocas semanas después en Murcia. Por un lado, el proceso de descomposición acelerado de Ciudadanos, que tras lo sucedido en Cataluña había entrado ya en fase de liquidación. Por otro, las disputas internas en la Región de Murcia entre los dos partidos que conformaban su Gobierno autonómico. Y más allá, el enésimo intento del PSOE por abrir la puerta a la construcción de un proyecto de “Gran Centro”, junto a Ciudadanos, que le permitiera en el futuro poder gobernar sin tener que verse condicionado por las exigencias programáticas de Unidas Podemos y partidos soberanistas.

Alguien pensó que, dadas las circunstancias, era buena idea activar el botón de la moción de censura en Murcia y esperar a que sus efectos devolvieran a Ciudadanos, por un lado, el aire perdido, desmarcándose de la foto de Colón, y al PSOE, por el otro, un socio de “centro-liberal” de cara a lo que pudiera venir por delante a nivel estatal en los próximos tiempos.

Teniendo en cuenta que el movimiento de censura y nueva alianza PSOE-Cs se hacía en Murcia y no en Madrid (donde hubiera tenido seguramente mucho más sentido hacerlo), y más allá de que algunas personas pudieran haberse creído con la fórmula mágica para crear un horizonte de futuro basado en deseos que cualquier analista informado podría haber calificado, incluso antes de haberse conocido todo lo que se ha conocido después, como difícilmente realizables, no parece que los propios dirigentes y asesores que impulsaron tal moción hubieran pensado seriamente, con frialdad racional y analítica, en el alcance real de su decisión. Grave error.

El resultado ya lo conocemos: elecciones en Madrid, compra de diputados y diputadas para hacer fracasar la moción murciana, aceleración del proceso de descomposición de Ciudadanos y de remate una recomposición del Gobierno estatal, y del conjunto del escenario político, tras el anuncio de Pablo Iglesias de abandonar la Vicepresidencia para ir a dar la batalla contra el fascismo trumpista de la dupla Ayuso-Vox en la Comunidad de Madrid. “Efecto Murcia”, sí.

No me digan que no es digno de los más brillantes guiones de las mejores series políticas que se hayan hecho hasta el momento. De hecho, no por casualidad, al movimiento más inesperado y sorprendente de todos, el anuncio de Pablo Iglesias, un afamado periodista, con muy buen ojo para estas cosas, lo ha venido a llamar “Operación Baron Noir”: El político-militante comprometido con sus ideas y con su pueblo, que sabe de la importancia máxima de la ocupación de espacios en política y que está dispuesto a estar allí donde crea que pueda ser más útil para alcanzar los objetivos políticos propios de su espacio político en cada momento.

Si lo hubiéramos sabido antes, nosotros mismos hubiéramos forzado la activación de la moción en Murcia, pensarán ahora algunos en los despachos de la dirección estatal del PP. Y seguramente también algo parecido pensará más de uno, incluso pese al fracaso estrepitoso de la operación murciana, en la calle Ferraz y en el Palacio de la Moncloa y su entorno. Sobre todo después de que el ofrecimiento de Iglesias para hacer una candidatura de unidad junto a Más Madrid haya sido rechazado velozmente por este último partido (ellos y ellas sabrán).

Iglesias fuera del Gobierno, la izquierda madrileña dividida y las encuestas apuntando a una posible mayoría absoluta PP-Vox que constituiría el primer Gobierno abiertamente trumpista en el estado nada menos que en Sol. El panorama no pinta bien ni para los demócratas ni para la izquierda y desde luego debemos estar seriamente preocupados por lo que pueda pasar.

Pero si algo hemos aprendido en estos últimos años de trepidante acción política en el estado español es que un mes y medio en política es un mundo. Y que lo que parece imposible, sobre todo con Podemos, acaba ocurriendo. Así que ya veremos qué sucede el día 4 de Mayo.

De hecho lo que ya se daba casi por seguro (la mayoría absoluta Ayuso-Vox), ya no lo parece tanto, y al trumpismo madrileño se le puede hacer muy largo este próximo mes y medio. Las noticias que llegan y llegarán de Murcia (otra vez Murcia) se le pueden atragantar. Y el impacto a nivel de movilización que puede tener en el electorado de izquierdas el mensaje contundente, sobre la importancia de estas elecciones, que ha lanzado Iglesias con su decisión, más todavía. Incluso pese al rechazo hecho por Más Madrid a la propuesta de unidad.

Mal que nos pese a quienes como yo pensamos que su labor en el Gobierno era fundamental para Unidas Podemos y para el propio funcionamiento del Gobierno de coalición en el cumplimiento de sus acuerdos, Pablo Iglesias, dadas las circunstancias, ha hecho lo correcto.

Lo que nos jugamos en Madrid es mucho. Abrirle las puertas de la Comunidad de Madrid al trumpismo, normalizar sus prácticas a tan alto nivel, sería una verdadera tragedia democrática, y frente a ello es obligación de cualquier militante antifascista dar la batalla, poniendo en juego todo lo que pueda poner, para evitarlo. Es justamente lo que ha hecho Pablo. Admirable.

Un gesto de compromiso con su pueblo que, estoy seguro, recordaremos durante años como el día en que, gracias a su generosidad y a su astucia, la democracia, los DDHH, la tolerancia, la justicia social y la solidaridad, le pararon los pies al fascismo. Porque así será.

Habrá “efecto Iglesias” y será Ayuso quien acabe maldiciendo el “efecto Murcia”. Ya lo verán.

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9 Comentarios

9 Comments

  1. Lucía Draín

    21 de marzo de 2021 19:48 at 19:48

    Gracias Pablo … gracias Yolanda.

    Han sido más de cuarenta años esperando (peleando por) el 15M; algunæs no podemos esperar (pelear) otros cuarenta.

    Además, … cuando el 15M vuelva no será en los mismos términos, los futuros indignados tendrán que combatir directamente al fascismo.

  2. LuisC

    21 de marzo de 2021 22:58 at 22:58

    Buen artículo. Confiemos en que así sea. En que un movimiento como no se ha dado antes en nuestra historia política, el de un líder de un partido/coalición abandonando un buen sillón para competir en una campaña local con resultado incierto pero a priori adverso, active a la izquierda madrileña. Porque no es una campaña local cualquiera. Es una oportunidad clave para echar a la extrema derecha (Ayuso+Vox), cada vez más envalentonada y ruidosa, del gobierno de Madrid. Una oportunidad que la propia externa derecha nos ha puesto en bandeja. Aprovechémosla. Gracias Pablo por intentarlo. Pase lo que pase.

  3. joaquín archidona acedo

    22 de marzo de 2021 08:33 at 08:33

    Soy de explicarme sobre lo qu leo, pero en la columna del sr. Onrrubia no lo creo necesario, lo dice,,,,,, muy certero claro,,,, lo mismo que LucÍa DraÍn y LuisC, con los ,A, a la ,Z,

  4. joaquín archidona acedo

    22 de marzo de 2021 08:41 at 08:41

    Soy de explicarme sobre lo que leo, pero en la columna del Sr. Honrrubia, no lo creo necesario, lo dice muy certero y claro, lo mismo que Lucía Draín y LuiC, con los que suscribo sus comentários de la ,A, a la ,Z,.-

  5. crisanto santa marina zapico

    22 de marzo de 2021 11:15 at 11:15

    Gracias Pablo Iglesias, toda una lección y a movilizar toda la comunidad…

  6. mekong --

    22 de marzo de 2021 17:00 at 17:00

    En el 15 M se proclamaba el «¡No nos representan!»

    Bien

    Pues es ahora cuando Pablo Iglesias representa ser el ejemplar paradigma del constructivismo democrático representativo.

    Si Pablo Iglesias gana Madrid, gana también España

  7. ALFONSO CAYUELA MARTINEZ

    22 de marzo de 2021 17:08 at 17:08

    Mucha valentía y audacia hay en la candidatura de Pablo Iglesias a la Comunidad de Madrid. Pero, como la izquierda sea capaz de ganarle en gobierno a dúo de ultraderecha trumpista Ayuso-Monasterio, Iglesias va a pasar a los libros de historia.

  8. SANTIAGO zamora

    23 de marzo de 2021 09:03 at 09:03

    Y ayer Gabilondo, con su decisión, contribuyó a que así sea. Nadie se cree que prefiera a los amigos de VOX antes que a Podemos, pero ¿habrá quien sí?

  9. Jovella

    23 de marzo de 2021 19:51 at 19:51

    Es imprescindible que se produzca la movilización de toda la izquierda. Si la izquierda se moviliza se consigue. Claro que se consigue. La derecha solo gana cuando la izquierda se abstiene.

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