fbpx
Síguenos en

Búsqueda

LA ÚLTIMA HORA NOTICIAS

Inicio de sesión ¡Bienvenido/a de vuelta!

¿No tienes cuenta en LA ÚLTIMA HORA NOTICIAS? hazte socio/a ahora

Opinión

El artículo más antigitano en El Español

Con motivo de la detención del bailaor Rafael Amargo, a la intrépida periodista Lorena G. Maldonado (tal vez la recordéis porC. Tangana humilla a una limpiadora, ¿clasismo o performance?”) se le ocurrió que, de alguna manera, podía extraer un artículo que bautizase a todos los artistas flamencos como pobres, marginales, malditos, narcotraficantes, politoxicómanos y presidiarios.

Como esas cosas que están escritas por todas partes y a la vez son intangibles, leyendo el artículo se escucha el eco de “es porque son gitanos”, en contraposición a ese “el flamenco no es gitano, es de España” que desenvainan cuando quieren alabar su grandeza cultural. Es decir, el flamenco es gitano cuando hay delitos y marginalidad, y de España cuando hay portadas en Billboard.

Ese artículo aparecerá en un futuro documental sobre antigitanismo, dentro de unas décadas, como en el de ‘Ochéntame otra vez’ aparece el periodista diciéndoles a Los Chichos que son “gitanos de los buenos, de los que les gusta trabajar”. Y nos parecerá una vergüenza que sucediera 34 años después del pogromo antigitano de Jaén. 76 años después del Porraimos. 25 años después de derogarse la Ley de vagos y maleantes. Que lo escribiese una mujer joven con formación. Que El Español accediese a publicarlo.

A Lorena G. quizá se le olvidaba que Rafael Amargo no es gitano: ese es de los suyos. Me la imagino en su casa leyendo que habían detenido a un flamenco que no es gitano y ni siquiera ha ido preso, pensando a ver cómo podía sacar de ahí un patrón racista y clasista y publicarlo a la mañana siguiente bajo el titular “Cárceles, droga y marginación: la maldición de los flamencos, de Rafael Amargo a Las Grecas”.

Las Grecas... ¿Por qué aparecen en la portada y el titular? Carmela jamás ha pisado la cárcel, y Tina fue presa por su esquizofrenia paranoide, que debía haberse tratado desde instituciones de salud mental.

De esta historia puede nacer una crítica al sistema penitenciario y al estigma de este tipo de enfermedades. Una condena a los medios que se reían de verla en la calle “pidiendo y haciendo vida de pordiosera”. Pero Lorena G. prefirió escribir que la esquizofrenia de Tina estaba “rebozada de toxicomanía” e incluirla en su burda recopilación de delincuentes, insinuando que su muerte como consecuencia del sida se debía en realidad a las drogas. Y que, si así fuera, esto no tiene un contexto histórico en la España de la heroína, sino que es cosa de los flamencos.

La mención a Camarón… Podríamos suponer, entonces, que Nino Bravo o Eduardo Benavente tuvieron la mala suerte de fallecer en uno de tantos accidentes de tráfico como ocurren al año, por estadística. Pero que el accidente de Camarón, del que salieron heridos él mismo, su mujer y sus hijos, ocurrió porque es gitano. Y flamenco, claro, con tendencia a atraer las maldiciones, las desgracias y los coqueteos con la cárcel. Que te contraten en la DGT, Lorena G., para que sólo dejes sacarse el carnet al que no se sepa dar una patada por bulerías.

Y en cuanto a las drogas, ¿a dónde quiere llegar rescatando casos como el de José el Francés? ¿Movían menos droga los periodistas del corazón o los pijos de La Movida? ¿Son reprochables las adicciones? ¿Qué argumento intenta demostrar, y a costa de cuánto dolor?

Me pregunto por qué está bien alabar a Bad Gyal por liarse los porros con las uñas de gel, por repetir que fuma porros, que se va a Jamaica a fumar más porros, publicar fotos donde los lía con papel de oro… Si en el caso de los gitanos la droga significa algo tan distinto, perdiendo todo ese glamour. Entre ella con su “prendo, dentro yo lo enciendo, desde que entramos huele todo el club” y el “más chutes no, ni cucharas impregnadas de heroína, no más jóvenes llorando noche y día” de Los Calis, ¿quién cuenta la ruina de la droga y quién la romantiza?

¿Qué has construido, Lorena G., al desenterrar el dolor de otras familias para relacionar sus casos bajo el factor común del flamenco? ¿Dónde está la finalidad, la conclusión, la moraleja, s allá del estigma? ¿Te dan que pensar las reacciones del público antigitano dándote la razón?

Creo que por derecho toca recordar a Los Chichos dedicando letras y visitando en el penal de Ocaña a Juan José Moreno Cuenca (‘el Vaquilla’), que era un delincuente y drogadicto a ojos de todo el mundo, pero resulta que había pasado la infancia en el Campo de la Bota, viendo a la Guardia Civil quemar sus chabolas, dar muerte a su padrastro y palizas a su madre. Y que él, a diferencia de Bad Gyal o Tangana, no podía elegir el rollito quinqui, sino que tuvo que sobrevivir a través de él. A ver si resulta que lo de los gitanos no es una maldición, ni la tendencia a la marginalidad la han elegido ellos, sino que hay una explicación desde el análisis histórico y cultural.

Así que, querida Lorena G. Maldonado, deseo que dondequiera que escuches flamenco te llegue el recuerdo de esta vergüenza. Y ya que te has escudado en citas flamencas para demostrar la nada más absoluta, aquí te dejo a Machado: "Er tambor es tu retrato/ que mete mucho ruío/ y si se mira por dentro/ se encuentra que ehtá vasío".

 

Comparte esta noticia

TE NECESITAMOS PARA SEGUIR CONTANDO LO QUE OTROS NO CUENTAN

Si piensas que hace falta un diario como este, ayúdanos a seguir.

HAZTE SOCIO por 5 euros al mes

Click para comentar

Queremos garantizar que los debates y comentarios que se generen en nuestras noticias sean de la calidad que cada una de vosotras y vosotros merece. Por ello, tan solo nuestras socias y socios tienen la posibilidad de interactuar de esta forma, ÚNETE AQUÍ y colabora con la información que no rinde tributo a intereses privados ni poderes económicos.

Si tan solo quieres leer los comentarios,
PUEDES REGISTRARTE COMO USUARIO/A

TE NECESITAMOS PARA SEGUIR CONTANDO LO QUE OTROS NO CUENTAN

Si piensas que hace falta un diario como este, ayúdanos a seguir.

HAZTE SOCIO por 5 euros al mes