fbpx
Síguenos en

Búsqueda

LA ÚLTIMA HORA NOTICIAS

Inicio de sesión ¡Bienvenido/a de vuelta!

¿No tienes cuenta en LA ÚLTIMA HORA NOTICIAS? hazte socio/a ahora

Opinión

El coste de oportunidad y la impunidad

Para cualquier persona que administre recursos escasos, la aplicación del principio del coste de oportunidad es determinante para la eficiencia económica y financiera de cualquier proyecto. En términos precisos:

El coste de oportunidad es el coste de la alternativa a la que renunciamos cuando tomamos una determinada decisión, incluyendo los beneficios que podríamos haber obtenido de haber escogido la opción alternativa. El término coste de oportunidad también es denominado como “el valor de la mejor opción no seleccionada”.

El coste de oportunidad se utiliza en el ámbito financiero y económico como forma eficiente de evaluar y cuantificar inversiones si se tienen varias alternativas posibles para afrontar con unos recursos limitados. En el campo empresarial esta valoración supone un elemento importante para el objeto de estudio de las alternativas. Este implica una de las mejores formas de seleccionar inversiones, no por su rentabilidad a corto y medio plazo. Con él se estima, sobre todo, la rentabilidad futura, retorno de la inversión o beneficios aportados, que podrá reportar cada inversión.

Los responsables de la gestión de los recursos en el ámbito privado cumplen con este principio. Lo hacen por el puro sentido común de rentabilizar la aplicación de los fondos para llevar a cabo proyectos. No cumplirlo supondría entrar con alto riesgo en pérdidas y, con ello, producir quebrantos a la empresa. En el ámbito privado, ello implicaría el despido fulminante de ese ejecutivo responsable del proyecto. Dicho eso, en el mundo de la empresa, lo inaceptable es que no se actúe del mismo modo en el ámbito de los fondos públicos. Según la experiencia, la corrupción sistémica de la que se sufre en España, se estima anualmente en torno a 90.000 millones de euros. Están derivados de las prácticas corruptas. A esto se añade que los resultados de las causas judiciales que se llevan a cabo dan la sensación de impunidad.

El statu quo, grupos empresariales que se mantienen desde las profundidades del franquismo, pretenden mantener el sistema perverso. Así, el origen de los sobrecostes se cubre con eufemismos, propósitos de enmienda incumplidos y jueces y fiscales que se topan con una legislación que ampara los sobreprecios. La sospecha de cohecho y colusión, más las puertas giratorias, hacen que esas prácticas inmorales se perpetúen. La clase empresarial española tiene el raro privilegio de eludir el riesgo en los concursos de precios por las contrataciones. Ello, precisamente, por garantizarse de modo tácito la aprobación de sobrecostes. El núcleo de las causas por corrupción. Los rescates de autopistas o las obras colosales realizadas más que para el enriquecimiento de grupos determinados no deben consentirse más.

Cabría preguntarse quién se beneficia del exceso en el desembolso por la construcción del flamante Hospital de Pandemias. Su construcción tendrá un coste de unos 100 millones de euros, una cantidad superior a la inicialmente estimada de 50 millones, por la introducción de mejoras inicialmente no previstas. Eso dicen. Desde el Ejecutivo regional se niega que vaya a haber sobrecostes ni desviaciones. Pero la fiabilidad de este gobierno está bajo mínimos. Su equipo de comunicación parece aplicar la idea de Mark Twain, que decía:

“Conoce primero los hechos y luego distorsiónalos cuanto quieras.” 

Según Diaz Ayuso, el nuevo centro será "un pulmón asistencial, una bomba de oxígeno para todos los profesionales sanitarios". Esos profesionales no han acudido masivamente a la convocatoria. Sólo 111 han acudido a la petición de voluntarios. Se necesitaban 669 para poner en funcionamiento uno de los pabellones con 240 camas, que es un 27% de su capacidad total. Ni siquiera hay quirófanos habilitados.

También debemos considerar, si la influencia del Opus en la sanidad pública, más la ocupación de cargos colegiales por representantes de los grandes grupos de la sanidad privada, ha sido determinante para el público respaldo, otorgado por el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, a ese insólito proyecto de la presidenta madrileña. De hecho, si en la sanidad privada se llevase a cabo una obra con esos costes y con esa difícil rentabilidad funcional, sin tener actividad rentable que justificase la inversión, provocaría el inmediato despido de los responsables. Por pura aplicación del principio del coste de oportunidad.

Porque no resulta asumible que, la aplicación de esos fondos, no se usasen para reabrir espacios disponibles en la red pública asistencial de la Comunidad de Madrid. En términos de equipamientos y recursos humanos aptos, hubiesen sido notablemente más rentables en beneficios para la salud de los madrileños, que las escasamente funcionales instalaciones inauguradas. Incumplir el estudio del coste de oportunidad supone que seguirá habiendo desatención a los pacientes crónicos y agudos de otras patologías. Añadamos que escaso soporte prestarán a los contagiados por COVID.

En cualquier caso, modificar la normativa sobre contrataciones públicas, como así también un claro sistema de responsabilidades en aquellas gestiones que supongan claras infracciones a la consideración del coste de oportunidad en las decisiones en materia de inversiones con fondos públicos. Este gobierno debe afrontar una revisión normativa en ese sentido. Los ciudadanos lo apoyaron para terminar con la impunidad.

Es su razón de ser. No deben olvidarlo.

 

Comparte esta noticia

TE NECESITAMOS PARA SEGUIR CONTANDO LO QUE OTROS NO CUENTAN

Si piensas que hace falta un diario como este, ayúdanos a seguir.

HAZTE SOCIO por 5 euros al mes

Click para comentar

¿QUIERES AÑADIR UN COMENTARIO?

HAZTE SOCIO/A AHORA o para poder comentar todas nuestras noticias

TE NECESITAMOS PARA SEGUIR CONTANDO LO QUE OTROS NO CUENTAN

Si piensas que hace falta un diario como este, ayúdanos a seguir.

HAZTE SOCIO por 5 euros al mes