Síguenos en

Búsqueda

LA ÚLTIMA HORA

Inicio de sesión ¡Bienvenido/a de vuelta!

¿No tienes cuenta en LA ÚLTIMA HORA NOTICIAS? hazte socio/a ahora

Economía

El déficit público es una conquista social

Apelar a su reducción como un objetivo per sé no tiene sentido económico, aunque tiene todo el sentido político para los partidos conservadores

Pudiera resultar paradójico que uno de los avances en política fiscal moderna en la gestión de una economía capitalista, la generación de déficit público para amortiguar las crisis, sea uno de las obsesiones de los políticos del ámbito conservador. En general, existe déficit público cuando los ingresos públicos (principalmente impuestos) son menores que el gasto público (hoy en día principalmente gasto social).

Las economías capitalistas están sometidas a periodos de crecimiento y periodos de crisis. Por ejemplo, entre 1970 y 2017 hubo 157 crisis bancarias con efectos sistémicos a lo largo del mundo. Para suavizar sus efectos, los estados modernos han desarrollado básicamente dos potentes herramientas para suavizar las fluctuaciones del ciclo.

Una, los estabilizadores automáticos, herramientas que automáticamente se ponen en funcionamiento cuando hay crisis, como los subsidios por desempleo. Estos estabilizadores generan automáticamente déficit y deuda pública para financiar ese gasto. Este gasto público sustituye parcialmente el gasto privado que desaparece en una crisis, y amortigua el impacto económico. Dos, los bancos centrales que, actuando de prestamista de última instancia, permiten dar salida a esa deuda pública.

En los albores de las economías capitalistas los déficits apenas existían, aparecen desde que existe el gasto social. Sin embargo, el Estado social moderno no aparece hasta principios del siglo XX, y se consolida a partir de la segunda mitad de dicho siglo. Se toma como referencia el informe del liberal William Beveridge en Reino Unido (1942) como hito histórico dónde consolida el Estado del bienestar como un derecho, superando la etapa de caridad y beneficencia anterior. Anteriormente era la voluntad de las organizaciones caritativas las que proveían la asistencia social. Con el advenimiento del gasto social, se generan unos derechos sociales de los ciudadanos, que generan obligaciones de gasto para los gobiernos. Una obligación de gasto hay que mantenerla independientemente del ciclo económico porque es una ley.

El caso de España es paradigmático para observar este comportamiento. Durante la dictadura fascista no existió el déficit público, algo que puede generar tentaciones para decir “la dictadura era responsable con las cuentas públicas”. En realidad, no existía déficit porque no existían derechos sociales y por tanto gasto social, mientras en los países vecinos se empezaba a consolidar en todos los países europeos democráticos del entorno el Estado de Bienestar.

La dictadura, obligada por las presiones internas y externas estableció algunos precarios elementos de acción social. Pero ni era un Estado de bienestar, ni los estándares se acercaban mínimamente a ello. Así lo demuestra el gasto social durante este periodo, si lo comparamos con los del entorno (Francia, Reino Unido, Alemania, Holanda, Austria, etc.).

En una dictadura se consigue la paz social mediante la represión, en una democracia, mediante la negociación entre agentes sociales acerca del reparto de la renta generada en un país. Como señala el prestigioso especialista en gasto público en España, Francisco Comín: “En cuanto se instauró la democracia, la sociedad española se apresuró a revelar sus exigencias de mayores gastos sociales”.

Modernidad

Por tanto la modernidad plasmada en ley en términos de gasto social llega a España en 1978, y no se empieza a desplegar en su totalidad hasta pasados los años 80. En ese momento también llega una tributación asimilable a los Estados modernos y aparecen en toda plenitud las dos herramientas de gestión del ciclo en una economía capitalista moderna: los déficits públicos y un banco público que podía actuar de prestamista de última instancia.

España llega a la modernidad con un arcaico sistema fiscal y por tanto tremendamente injusto y regresivo (pues no existía un moderno impuesto sobre la renta). Por si no fuera poco, España empieza a instaurar un Estado social pleno retraimiento del Estado del bienestar en el mundo. Si bien desde 1945 hasta mediados de los 70, es la época dorada del Estado social en Europa, la aparición de Thatcher (1979) y Reagan (1981) desencadena un ataque sin precedentes a los derechos sociales conquistados en la anterior época, que se instaura en su plenitud mediante la desaparición de la antigua URSS.

Desde entonces España, a pesar de haber establecido un estado de bienestar con una imposición moderna, no tuvo capacidad de adaptar el sistema tributario. Era la época del retraimiento social: si desde el 45 hasta los 70 los tipos marginales en Europa y EEUU sobre renta y riqueza eran muy altos, a partir de los 80, se empezaron a reducir. Esto tuvo como consecuencia que España se perdiera esa época dorada donde los altos tipos impositivos financiaron la aparición del estado de bienestar en Europa.

Desde entonces el déficit, que debería ser una herramienta de gestión del ciclo coyuntural, se ha convertido en estructural: prácticamente todos los años desde 1980 hasta 2007 España tuvo déficits públicos. Esta situación ha empeorado con las sucesivas reformas fiscales que han ido reduciendo de forma expresa la capacidad recaudatoria del sistema tributario y, por tanto, la capacidad de gasto del sector público (amén de haber perdido la política monetaria al habérsela transferido al BCE).

En resumen, el déficit público es un elemento de modernidad, de gestión del ciclo en una economía capitalista, y por tanto, de estabilidad económica. Apelar a su reducción como un objetivo per sé no tiene sentido económico, aunque tiene todo el sentido político para los partidos conservadores: está en su ADN.

Acotar la generación de déficit implica que cuando hay necesidades de gasto público, éstas no puedan acometerse; significa limitar la acción pública; significa dejar servicios públicos a merced del capital; significa no defender los derechos de la mayoría; significa la modificación del artículo 135 de la Constitución.

Comparte esta noticia

QUEREMOS SER UN DIARIO DIGITAL SIN INGRESOS POR PUBLICIDAD.

Las noticias que lees cada día en los medios no son gratis, alguien las paga.

En LA ÚLTIMA HORA! queremos ser independientes, solo queremos depender de ti.

HAZTE SOCIO AHORA

Click para comentar

Queremos garantizar que los debates y comentarios que se generen en nuestras noticias sean de la calidad que cada una de vosotras y vosotros merece. Por ello, tan solo nuestras socias y socios tienen la posibilidad de interactuar de esta forma, ÚNETE AQUÍ y colabora con la información que no rinde tributo a intereses privados ni poderes económicos.

Si tan solo quieres leer los comentarios,
PUEDES REGISTRARTE COMO USUARIO/A

QUEREMOS SER UN DIARIO DIGITAL SIN INGRESOS POR PUBLICIDAD.

Las noticias que lees cada día en los medios no son gratis, alguien las paga.

En LA ÚLTIMA HORA! queremos ser independientes, solo queremos depender de ti.

HAZTE SOCIO AHORA