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El legado de Pablo

¿Qué legado deja Pablo tras de sí?
¿Qué ha cambiado desde aquel 17 de enero de 2014?
Son, sin duda, las dos preguntas que merodean por la cabeza de todos los analistas a día de hoy, detractores y defensores de Podemos, se refriegan la cabeza sesudamente a fin de encontrar el legado de Pablo. Recurren a la hemeroteca, a comparaciones y a la búsqueda de un legado político. Que, ciertamente, es inolvidable, singular y disruptivo en la historia de nuestro país.
No he leído a nadie aún que haya en el clavo...

Pablo es y será el discurso, el discurso de la gente, de los olvidados.
¿Qué ha cambiado en el discurso nacional en estos últimos 7 años?
Creo que no es momento de exponer el cambio con sencillez ni pasar de puntillas por una evolución que, a todas luces, es y será histórica.
Para ello, voy a valerme del gran Jacques Rancière para enmarcar conceptualmente la política con mayúsculas que ha llevado a cabo Iglesias.
Como Podemos ganó el logos político Matiza Rancière en "El Desacuerdo" la definición del logos filosófico en política:
"[...] el logos nunca es meramente la palabra, porque siempre es indisolublemente la cuenta en que se tiene esa palabra, la cuenta por la cual una emisión sonora es entendida como palabra, apta para enunciar lo justo, mientras que otra solo se percibe como ruido que señala placer o dolor, aceptación o revuelta"

En la obra del filósofo francés se da cabida conceptual a estas definiciones mediante una fábula de Menenio Agripa. Patricios y Plebeyos se dan cita en esta intra-historia, los hijos de las mejores familias de Roma y los olvidados del estado existente. En este relato, podemos observar que los patricios romanos se niegan a discutir con los plebeyos, pues para los primeros, los últimos no hablan ya que carecen de logos.

Mediante este marco conceptual podemos entender el conflicto existente en el logos político:
"Y el doble sentido del logos, como palabra y como cuenta, es el lugar donde se juega el conflicto. [...] Y es esta relación la que está en juego en el doble sentido del apólogo, el que éste hace entender y el que falta para entenderlo. Saber si los plebeyos hablan es saber si hay algo entre las partes. Para los patricios no hay escena política puesto que no hay partes"
En una sociedad esclavista como la Romana, los plebeyos eran la única y la más certera expresión contraria al orden dirigente, ya que los esclavos no podían ser contados como ciudadanos. La fábula de Menenio Agripa concluye con la apropiación del logos por parte de los plebeyos. Su institucionalización a imitación forzada de los patricios les dio ese derecho.
"En síntesis, se conducen como seres con nombre. Se descubren, en la modalidad de la transgresión, como seres parlantes, dotados de una palabra que no expresa meramente la necesidad, el sufrimiento y el furor, sino que manifiesta la inteligencia."

Sin embargo, hay ineludiblemente una segunda razón, la cual, es normalmente obviada al estudiar esta obra. Menenio, creador y protagonista de la fábula, visita a los plebeyos como enviado de los patricios y discute con ellos, los escucha, lo que a su vez, les proporciona el logos. No fue el hecho explícito de escucharles lo que se lo proporcionó, sino su mero interés:
"Saber si los plebeyos hablan es saber si hay algo entre las partes"
El 15 M y la ejemplificación del suceso y la actividad política mediante la institucionalización
Es inevitable enlazar parecidos indudablemente razonables con el 15 M.
Por aquel entonces, el mundo estaba sumido en una crisis económica global que golpeó duramente a las arcas españolas, a modo de síntesis, la pasividad de los partidos tradicionales, el aumento de la precariedad y la sensación de impunidad frente al dominio de grandes corporaciones y oligarquías desató una ola de movilizaciones de alcance nacional. Se sucedieron por aquel entonces los hechos con gran celeridad: manifestaciones, movilizaciones e incluso escraches se dieron cita en una misma proclama: no nos representan.

Entrados de lleno en el clímax de la cuestión, me gustaría volver a Rancière, una vez más, tan solo para entender como describe él un suceso político y la verdadera actividad política y ver con increíble claridad cómo se consumó en aquella primavera de 2011:
"No hay política porque los hombres, gracias al privilegio de la palabra, ponen en común sus intereses. Hay política porque quienes no tienen derecho a ser contados como seres parlantes se hacen contar entre éstos e instituyen una comunidad por el hecho de poner en común la distorsión [...]."
"La actividad política es la que desplaza a un cuerpo del lugar que le estaba asignado o cambia el destino de un lugar; hace ver lo que no tenía razón de ser visto, hace escuchar un discurso allí donde solo el ruido tenía lugar, hace escuchar como discurso lo que no era escuchado más que como ruido".
En este panorama nacional, el orden dirigente existente cometió un error de bulto que seguramente debe darles sudores fríos por las noches cuando lo recuerdan. Dio la oportunidad a las mentes más perseverantes del 15M de aparecer en tertulias televisivas, exponiendo su visión sobre el incidente de alcance estatal que estaba sucediendo. Una vez establecidos en los medios de comunicación, ya como partes iguales de un mismo conflicto existente, solo quedaba consumar un último hecho para convertir el suceso político en actividad política existente.
Nos dieron el logos.

Por ende, pese a que ya habían conseguido hacer ver lo que no tenía razón de ser visto y hacer escuchar un discurso allí donde solo el ruido tenía lugar, no conseguirían desplazar del lugar que le estaba asignado a los partidos políticos, sino se convertían en uno, por lo tanto, eso hicieron.
La desaparición de un animal político como lo era y lo es aún Pablo siempre deja un legado tras él. Es y siempre ha sido su legado, un legado para la posteridad, lo que no pueden ni podrán perdonarle.
Ese dar una patada al tablero, esa vuelta a la tortilla, ese discurso marginal y ahora institucionalizado. Ése, es el legado.
¿Recuerdan la primera vez que subieron al atril del Congreso?
"Nunca más un país sin su gente"
Nunca más.
Gracias Pablo.

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3 Comentarios

3 Comments

  1. Carlos Primero de los Míos

    8 de mayo de 2021 19:45 at 19:45

    ¡Muchas gracias por todo lo que nos has enseñado, Pablo!
    El mayor legado es que somos muchos los que ahora sabemos, por que se ha puesto de manifiesto con todas las artimañas criminales que se han usado para quitarte de enmedio, que la calidad democrática de España, y también de los españoles, claro, es sumamente deficitaria y que tenemos que enfrentarnos a una mayoría de sinvergüenzas y/o imbéciles que harán lo posible para que este país siga siendo de tercera división en lo cultural, en lo económico y en lo moral. Yo seguiré contigo y contra ellos siempre. Hasta la vista…

  2. Enrique Asenjo cobos

    9 de mayo de 2021 17:29 at 17:29

    Algún día mucha gente de la clase obrera se dará cuenta lo que es perder a alguien como Pablo iglesias y quizás sea demasiado tarde .Se ha partido la cara por la gente mas desfavorecida ,han amenazó incluso a su familia con el apoyo cómplice de los medios de comunicación,jueces y cuerpos y fuerzas de seguridad del estado .Pablo eres el mejor entre los mejores y quizas España no te merece.

  3. Enrique Asenjo cobos

    9 de mayo de 2021 17:31 at 17:31

    Los madrileños tienen lo quexse merecen y espero que la sanidad la pagué la Mahou,San Miguel y los hosteleros.Si se puede y hasta la victoria siempre

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