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Opinión

El libremercado con trampas

No hay ni tiempo, ni paciencia, ni recursos suficientes para soportar que los fondos buitre sigan con su labor depredadora

“La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde.” 
Cervantes

Ser empresario sin asumir riesgos es un oximorón. El emprendimiento es riesgoso. En estos tiempos muchos microempresarios lo sufren. Es una condición del ser gestor o gestora. Excepto, claro, en la España autárquica y franquista, que medró con el hambre de la mayoría de las personas de este país. Allí se forjaron y consolidaron muchas de las fortunas actuales, entre títulos nobiliarios otorgados por Franco y concesiones rentables alimentadas por la miseria que vivimos.

Era cuestión de reclamar derechos para sentarse a la mesa del botín de guerra. Las profundas raíces del estraperlo y de los monopolios se consolidaron, siempre por la gracia de Dios. Desde entonces, se procuró que lo de ellos era de ellos, y lo nuestro también era de ellos. Esa fue la equidistancia. Dicen en los casinos que la banca siempre gana. Eso ocurrió en este país.

Aun desde la Transición se estableció una hoja de ruta basada en la consolidación de mercados nítidamente imperfectos y en la concentración de la concesión de la explotación de los recursos en unas pocas manos. privadas y de afines, claro está. En muchos casos la corrupción era el lubricante que fluía entre las tramas. Poco ha cambiado. Veremos la gestión de las residencias de mayores. Liberalismo poco. Presunta negligencia homicida, probablemente mucha.

Florentino López reclama lucro cesante en su negocio de la dependencia. De economía dirigida con regulaciones que favorecieron a estos grupos parasitarios, mucho. Estos falsos liberales prefieren las concesiones con rescate, recuérdese las autopistas o el Castor cobrado por el trámite de urgencia sin que haya detenidos por ello. Los contratos públicos con sobrecostes generosos. Los negocios sin competencia efectiva no es el liberalismo que proclaman.

Juegan con las cartas marcadas con la complicidad histórica de las instituciones. El rescate bancario. La socialización de las pérdidas. Eso no es lo que predican los apóstoles neoliberales desde tribunas subvencionadas. El propio Abascal fue un beneficiario de esas subvenciones. En la Fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social, dirigida por el líder de Vox en 2013, no consiguió ninguno de los patrocinios ni las donaciones previstas, a pesar que recibió subvenciones de la Comunidad de Madrid por un importe 183.600 euros para lograrlo. Un fracaso como gestor que vivió a costa de los presupuestos públicos. Según él es “la España que madruga”. Trampas.

Desde entonces, los profetas neoliberales tienden a utilizar la idea de “crecimiento” por encima de la de “desarrollo” o la de “progreso”. La política de globalizar la producción, por ejemplo, ha producido una división internacional del trabajo que le asignó a España la función turística y la de ensamblaje de piezas elaboradas en el exterior de este país.

Felipe González fue quién se ocupó en primer lugar de desmantelar áreas estratégicas y comenzar las privatizaciones. Luego, cumpliendo las instrucciones, los restantes gobiernos, en especial José María Aznar, prosiguieron con la tarea. La pandemia que sufrimos hoy, ha dejado a las claras que estos procedimientos no pueden proseguir. No hay ni tiempo, ni paciencia, ni recursos suficientes para soportar que los fondos buitre sigan con su labor depredadora.

En el camino llegó la globalización que, en realidad, exportó mano de obra generando un significativo paro nacional. Poco se esforzaron los empresarios locales en ser realmente innovadores en cuanto a nichos de oportunidades tecnológicas.

Así, los neoliberales encantados anunciaron a partir del 2011 que se implantaría una reforma laboral que produciría empleo. Falso. En realidad, generaron una devaluación salarial que se disfrazó de “producción competitiva” para mantener los márgenes de beneficio a costa del empobrecimiento general de la fuerza de trabajo. Esto llevó a la emigración desde 2009, de 2,5 millones de jóvenes españoles muy preparados que fueron a contribuir a mejorar la vida de los países de destino.

En esta época se desalentó la prometedora industria de energías renovables. Sólo se siguió protegiendo a las integrantes del oligopolio energético. Al resto, le impuso el impuesto al sol. Este ejemplo, pone de manifiesto que existe una falsa libertad de competir. En un mercado controlado por un pequeño grupo de grandes empresas respaldadas por una legislación “a medida”, es una desvergüenza hablar de liberalismo.

A este crecimiento puramente cuantitativo, que abrió una enorme brecha entre los trabajadores, aludían los ultraliberales en los medios de comunicación subvencionados. Medios que se vanagloriaban de su liberalismo, mientras recibían ingentes cantidades de fondos institucionales para evitar la quiebra de esos mismos medios de prensa.

Como ejemplo, sólo en 2016, épocas de la recordada Soraya Saénz de Santamaría, entre otros, medios tan escasamente rentables como La Razón, Libertad Digital o 13TV (el canal de los Obispos), se llevaron en conjunto con el resto 77 millones de euros. Poco liberales al parecer. Con esos fondos se explican muchas líneas editoriales.

Suele confundirse el avance tecnológico con la idea de “progreso”. Así, la robotización salvaje o la utilización de sistemas que destrozan el medioambiente, no son progreso. Este concepto lleva aparejado una red ética que actúa de protección del ser humano. El “progreso” efectivo implica una perfección del ser humano en sociedad.

Por eso “progreso” y “crecimiento” suelen ser antagónicos. El “crecimiento”, meramente cuantitativo nos puede decir que la “economía” crece. Pero la cuestión es si la distribución de esa riqueza es equitativa. Esto supone que un aumento del ingreso per cápita no es medida suficiente. Es la preferida por los neoliberales. La eluden, porque no indica la medida de la participación efectiva de todas las personas de esa sociedad en ese crecimiento.

Si tenemos un pollo entre dos, pero el pollo es de usted, para el ingreso per cápita, tendríamos medio pollo cada uno. Entiendan que los multimillonarios españoles, todos liberales, son ahora un 16% más ricos que antes de la pandemia. Esta gente no apoya al gobierno de coalición en sus políticas de protección a los más afectados por la contracción económica derivada de la crisis sanitaria.

Resumiendo. El concepto de “desarrollo” incorpora elementos cualitativos, dentro de los que están la protección del individuo frente a los excesos de los grupos más poderosos. En este sentido, la existencia de un sistema judicial que proteja los intereses de los individuos ante los abusos del poder, es un requisito imprescindible para crear una sociedad desarrollada más justa que suponga progreso para todas las personas que la habiten.

Esto nada tiene que ver con el modelo de pseudoempresarios con el que iniciábamos esta columna. Ten claras las cosas. Te quieren engañar. Sé libre.

 

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