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Política

El maltrato de Almeida a los trabajadores de limpieza durante el temporal 'Filomena'

LUH ha contactado con trabajadores de limpieza viaria de la capital, que declaran un agotamiento físico extremo mientras continúan afrontando las consecuencias de la nevada dos semanas después

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“A alguien le tienes que echar el muerto de que esto haya sido un caos. Nosotros no negamos que nadie se esperaba algo así, pero desde el Ayuntamiento no se ha dado ninguna respuesta. De hecho, nuestros propios mandos no sabían qué hacer, no tenían ni coordinación, ni orden”, declaran trabajadores de limpieza para LUH.

La gestión de la borrasca ‘Filomena’ tanto en la Comunidad de Madrid como en el Ayuntamiento de la capital aún deja consecuencias visibles –como la acumulación de residuos– dos semanas después. Los trabajadores de limpieza viaria de la ciudad, que han tenido que afrontar jornadas de 14 horas diarias, declaran encontrarse “extenuados” y denuncian la campaña de desprestigio que han sufrido a pesar del abandono institucional.

LUH ha contactado con operarios que han desarrollado su actividad durante los días más críticos de la nevada. Agotados, no comprenden cómo algunos grandes medios de comunicación han difundido vídeos grabados por vecinos de agentes tomándose un descanso, a pesar de las agotadoras jornadas laborales y la colaboración de la gran mayoría ante la inexistencia de planes de acción para paliar las consecuencias de la borrasca.

“Me parece increíble que hayan sacado vídeos cuando la gran mayoría de vecinos nos han echado una mano, nos han dado las gracias. No es ni si quiera representativo”, afirma un trabajador para este diario.

“Caos” y jornadas de 14 horas ante la falta de medidas del Ayuntamiento

No tardan en señalar la falta de coordinación de sus empresas, todas subcontratadas por la Administración Pública, con el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida, motivo al que achacan la operación mediática que les ha querido poner en el foco de la responsabilidad ante la ausencia de medidas. “La relación con el Ayuntamiento ha sido esperpéntica, incluso con la propia empresa. Uno de los encargados llegó a estar sin dormir, sin librar ninguno de esos días. Los capataces cubrieron las mismas jornadas intensivas que nosotros”, apuntan, evidenciando que el nivel de descoordinación llegó a salpicar, incluso, a los mandos.

“Nuestras jornadas habitualmente son de 7 horas, luego están los doblajes, que son otra completa adicional, 14 horas en total. Los doblajes son voluntarios, pero es cierto que, al ser una situación excepcional, decidimos echar una mano. Después existen los contratos de ampliación, que son de 3 días adicionales a la jornada bajo la que estés contratado. Ambas figuras se utilizaron con las mismas personas: tanto doblaje como ampliación de jornada”, explican.

La privatización del total del servicio de limpieza viaria, la raíz del problema

Tampoco dudan en achacar dichas consecuencias a la privatización del servicio y la precarización sistemática de los contratos que ostentan, ya desde la época de Ana Botella.

“Nos ha sobrepasado a todos los niveles. Todo el servicio está subcontratado en empresas privadas, no hay servicio público de limpieza. Se reparten entre 7 lotes adjudicados a empresas frecuentemente beneficiadas por los gobiernos del Partido Popular: dos los tiene Valoriza, otro FCC [del grupo encabezado por Florentino Pérez], uno Ferrovial, uno Alfonso Benítez (filial de FCC) y otro lote lo tiene OHL-Ascan. Y luego está el SELUR, que ostenta el contrato de URBASER, el servicio de limpieza urgente. Las de siempre. Ferrovial también se ha llevado las subcontrataciones del Zendal prácticamente en su totalidad”.

Sin herramientas y durmiendo hacinados en el suelo

No guardan un buen recuerdo de la nevada, que dio lugar a gigantescas capas de hielo que convirtieron las calles de la ciudad en una auténtica yincana. Extralimitados de sus funciones, los operarios de limpieza viaria afrontaron el despeje, a pesar de las circunstancias en las que se encontraban. “Un montón de trabajadores no pudieron venir, muchos ni si quiera podían salir de casa. No hubo alternativa de transporte, los compañeros estuvieron durmiendo en los cantones, en los bancos, en el suelo... sin volver a casa”.

Aún cuando, dicen, la borrasca superó las expectativas, entienden que la ausencia de planificación colaboró en desbordar la situación. “Sal solo se echó un día antes de la nevada, no volvimos a tener hasta el lunes siguiente ya que los camiones no podían salir de los cantones. Además, se había dejado la sal hasta al aire libre, lo que produjo que se deshiciera. Tampoco tuvimos herramientas, solo nuestras palas, también hasta el lunes. Lo poco que llegó, llegó 3 días después cuando todo estaba helado, no eran adecuadas para picar hielo”, ejemplifican.

“Eso añadido a que ya había quejas de la plantilla respecto al estado de las herramientas, maquinaria obsoleta y en un estado deprimente... Se unieron las deficiencias anteriores con no tener un material adecuado para afrontar las consecuencias de la borrasca. Esto contrasta con que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, nos consta que tuvo a su disposición varias quitanieves. La excusa que nos dieron fue que tenía eventos institucionales, pero confronta con la decisión de otros políticos que suspendieron su actividad”, profieren.

Bajas por lesiones y miedo ante posibles contagios masivos

Denuncian, además, las innumerables bajas a las que se enfrenta la plantilla por daños relacionados con la falta de preparación de sus materiales, desde procesos catarrales relacionados con trabajar con uniformes poco aptos para temperaturas bajo cero a lesiones físicas por caídas o desprendimientos. “Aparte del desgaste físico, que además se une con la retirada de todos los residuos acumulados en dos semanas, se suman las lesiones por caídas, desprendimientos desde cornisas, e incluso mismo agotamiento. Tenemos a gente de baja, los que estamos, estamos agotados, y gente nueva sin formar para afrontar la limpieza de dos semanas. Tenemos una plantilla totalmente agotada”.

Días después temen que las bajas sigan disparándose por posibles contagios. “A todo ello se suma que la duplicación de plantilla, junto con las condiciones que imposibilitaban la vuelta a casa de muchos operarios, ha hecho muy difícil aplicar los protocolos sanitarios respecto al COVID. Los cantones son ya de por sí muy reducidos, son casetas de obra. En un cantón de 10 personas, como el mío, hemos estado 27. Y ha ocurrido lo mismo en todos”.

“No entendemos la falta de previsión y preparación. Era tan fácil como llamar a puntos con nieve durante temporadas largas, como Navacerrada, y haber planificado mejor”, sentencian.

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