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Opinión

El ocaso de la moral

Occidente está inmerso en una crisis no solo sanitaria y económica, sino también relativo a humanidad, esto es, desorientación y pérdida de sentido. Y España no está exenta de ello. Soslayar que este extravío no es una situación nueva, sino que es un reflejo del pasado aún sin resolver y que nos llevó en la historia contemporánea a dos guerras mundiales y en nuestro particular a la civil española.

La pandemia ha puesto de manifiesto en occidente que sus poblaciones son aún muy precarias en educación, tanto que hasta desconocen su propia historia reciente. Asimismo una prueba evidente de esta carencia es el auge del negacionismo. Esta pérdida absoluta de memoria es motivo fundamental por el que estamos experimentando también un auge muy preocupante del fascismo y el pisoteo de los derechos humanos. Sin duda hemos creado unas sociedades profundamente mediocres que no quieren saber nada de virtud o reflexión. Sociedades aceleradas basadas en el solipsismo e individualismo masivo, en las que abundan gurús de autoayuda fomentando la aversión a la virtud, el orgullo de la mediocridad y el despliegue de las bajas pasiones. Un descarado desdeño a la solidaridad y la moral en su conjunto, y un refuerzo del egoísmo con finalidad última de disfrutar del placer a toda costa de modo constante empleando cualquier medio para que así sea. Lo que nos lleva a una plena cosificación de las personas y de la sociedad que a su vez ha quedado narcotizada. A este estilo de vida ya ni siquiera se le puede llamar hedonismo, utilitarismo ni pragmatismo, ojalá lo fuera, el mundo sería mucho más humano, por ende, mejor, más amable y más justo. Lo que estamos viviendo es un vaciado de toda ética.

La c19 no ha hecho más que poner en entredicho que realmente seamos sociedades civilizadamente avanzadas, desvelando la degeneración moral y por tanto deshumanización que sufre la civilización posmoderna. Ésta no cesa en mostrar el gran egoísmo e irresponsabilidad que brota de ella a causa de la ignorancia en humanidades que impera por doquier. El haber centrado desde el statu quo la educación en aras de la productividad no ha generado otra cosa que autómatas cualificados para la labor de acumular capital en sectores privados y arruinar el sentido de humanidad. Finalidad última del capitalismo hipertrofiado.

Las poblaciones en general viven bajo el credo que los derechos humanos, fundamentales, políticos, civiles, sociales, constitucionales, y en definitiva; derechos, los otorga un monarca, como si fuesen una gracia o un don. O los establece un político, como si fueran una decisión legislativa. En ambos casos credos que son concedidos por la gracia de un poder. Es decir, desconocen por completo que los derechos son causa de las luchas y tensiones sociales y que todos ellos enraízan en la moral, ergo, sin moral no hay derechos. Los derechos se positivizan resultado del aprendizaje histórico moral de barbaries e injusticias.

Si realmente la población fuera adulta y responsable kantianamente hablando, no existiría ni auges de fascismos, negacionismos, ni falsas democracias, ni mucho menos un mundo tan atropellado violento e injusto. Y es que ciertamente existe un elevado porcentaje de ciudadanía infantilizada que no detecta la falsa representación, y desconoce que si no hay exigencia, si no hay dignidad, y si no hay moral, lamentablemente no hay derechos, y por tanto, tampoco humanidad. Sin Moral, no hay Mundo.

Una población vaciada de toda ética y educación en humanidades es susceptible de elegir y mantener malos gobiernos y convertirse en marea de los totalitarismos. Que no es otra cosa que el bucle del delirio humano histórico en el que estamos inmersos. Pero bien sabemos que es más lucrativo para las oligarquías construir desde arriba el mundo hobbesiano de guerra de todos contra todos, en lugar de el mundo de paz perpetua de Kant.
Haciendo una crítica débil podríamos decir que; a la población le da pereza y aburre el conocimiento, por tanto, no le importa la verdad o la justicia y se aferran a cualquier dogmatismo con tal de seguir a sus cosas, sus esclavas labores y pequeños placeres para enajenarse de su condición de esclavos y penosas vidas. Haciendo una crítica fuerte; es el Estado quien precisamente les priva de la educación a través de las políticas vaciadas de toda ética, para mantenerles realizativamente en esa posición de esclavitud, necetud y confusión, pues solo de esta manera se puede continuar en aceptación y resignación de pertenencia a sociedades explotadoras, insolidarias y que no defienden la pluralidad y han arruinado el sentido de humanidad.

Bien sabemos que solo a través de la educación se logran mejores sociedades. Pero educación no significa formación para el trabajo que es la única formación que se ha fomentado. Sino en humanidades, y sobre todo, en ética. Los Mill, proponían que una población educada y formada en ética utilitarista nos evitaría muchísimos males y construiríamos así mejores sociedades. Yo no apelaré a ninguna ética concreta. Sino a toda ética y humanidades en toda su amplitud.

Una población carente de educación ética y vaciada de la poca que tuviera, con ignorancia política, en derecho, filosofía, y en definitiva; humanidades, es susceptible de confundir al esclavista con un libertador y a Espartaco con un tirano, como también confundir la política con el hooliganismo.

Los totalitarismos tienen cabida cuando se hace desaparecer la ética y el derecho para imponer el egoísmo, el odio y la violencia, las pasiones más bajas del ser humano. El vaciado de toda ética da como resultado la negación de derechos y por tanto la irracionalidad y deshumanización. Sin ética, los individuos particulares y la sociedad en general son susceptibles de sufrir idiotismo moral y llevar a cabo la banalidad del mal, causa necesaria para sociedades mediocres, corruptas y de rebrotes de fascismo o de cualquier totalitarismo, como es también el caso del totalitarismo económico en el que vivimos inmersos y que conocemos como capitalismo.

Si se vacía de toda Ética el Derecho, ya no queda derecho alguno sino fascismo y totalitarismos. Si se vacía la política de toda ética, solo queda sofística, corrupción y belicismo político. Si se vacía la economía de toda ética, solo queda totalitarismo y canibalismo económico, hipercapitalismo y anarcocapitalismo, explotación y esclavitud, solo quedan mercancías, la totalización de la cosificación. Si a las personas, sociedades y humanidad se les vacía de toda ética, solo queda salvajismo y barbarie, irracionalidad. Esto se lleva confirmando históricamente hasta nuestros días una y otra vez de modo circular. Las consecuencias de estas conjugaciones son bien sabidas pero la población sigue sometida a dicha ignorancia o como mínimo merma educativa y vaciado moral. De este modo, se la puede accionar como a un interruptor para que lo arrase todo, incluso, así misma.

Obviamente, mantener en este estado de oscuridad y alienación a las poblaciones solo le interesa y beneficia a una minoría elitista oligárquica. Solo de este modo estas oligarquías pueden vivir en la opulencia que les reporta la corrupción, el expolio, el crimen, la tortura, la esclavitud y la guerra. El hambre y la muerte es para ellos un negocio altamente lucrativo. Lo indecente es seguir caminando en esta dirección negando la mayor. Una sociedad sin educación humanista, está condenada al fracaso y a la autodestrucción.

Desde los griegos, se soñaba y buscaba la posibilidad en la mecánica de poder prescindir de esclavos y que el ser humano pudiera disfrutar de tiempo libre y dedicarse a los estudios y la felicidad. Con la robótica esto ya es una posibilidad alcanzable, pero el capitalismo a borrado esta finalidad última del mapa cognoscitivo y ha empleado la maquina para magnificar la esclavitud y vigilancia de las poblaciones explotadas.
El capitalismo no es por tanto tampoco una opción para salir de la crisis humana, al menos, tal como está establecido, que no es otra cosa que la humanidad a su servicio, en lugar de el capitalismo al servicio de la humanidad.

El capitalismo no ha hecho otra cosa que esforzarse en que perdamos el sentido. Esto es, salir de la explotación del hombre por el hombre, de la irracionalidad y la barbarie. Nos están imponiendo la explotación del hombre por la máquina y una barbarie perpetua, en lugar de la liberación del hombre y la paz perpetua kantiana. Es absolutamente necesario un giro humanista para recobrar el sentido y frenar el totalitarismo económico capitalista. De modo contrario, nos condenamos al fracaso permanente, la irracionalidad, barbarie y autodestrucción.

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4 Comentarios

4 Comments

  1. José Ramón

    26 de mayo de 2021 20:39 at 20:39

    Excelente artículo y reflexiones muy acertadas, gracias

  2. ESTRELL@

    27 de mayo de 2021 08:41 at 08:41

    si muy bueno , gracias

  3. mekong --

    27 de mayo de 2021 20:40 at 20:40

    Un grandioso artículo. Gracias por haberlo escrito. Y gracias por haberme dado la oportunidad de leerlo.
    ——

    Las grandes civilizaciones siempre han desembocado y sucumbido a, en y con la decadencia ética y moral.

    Es penoso comprobar que hoy en día,entre las masas humanóides, la mayor aspiración para lograr la felicidad tiene como máximo objetivo pegar saltos como monos a la vez que se canta ¡Oé, oé, oé! o ¡A por ellos, oé!

    Pensándolo bien, parece que ha habido a pesar de todo, un avance significativo; antes Europa mandaba sus gentes a los frentes de guerra como carne de cañón. Ahora parece que el»¡oé!» indica una pequeña evolución 🙂

  4. antonio bellido

    28 de mayo de 2021 23:35 at 23:35

    un muy buen articulo que en estos tiempos nos viene muy bien a tod@s

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