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El PP y la vivienda en Madrid o la fábula del Buitre que engulló al Gato

El imaginario colectivo ha sido infectado por una falacia, de gran enjundia, de esas que traen consecuencias en la vida diaria de la población madrileña. Se nos ha hecho creer que la prosperidad de la ciudadanía no es un fin en sí mismo, sino una consecuencia de la bonanza en las cuentas de las grandes empresas. Por tanto, no hemos de crear empleos dignos desde las instituciones; hemos de fomentar que les vaya bien a las entidades privadas y luego, ya si eso, éstas aportarán puestos de trabajo a la sociedad. Tampoco hemos de construir vivienda pública; en su lugar, hemos de liberalizar el suelo y bonificar fiscalmente a los propietarios y luego, ya si eso, el mercado actuará y las personas accederán a una casa decente. Estos son algunos de los mantras que han marcado las políticas de los ejecutivos del PP en los 26 años que han gobernado en Madrid, dañando, especialmente, la situación de la vivienda en la capital. Se nos ha infundido que los madrileños sólo podremos acceder a un hogar en plenas condiciones después de poner una alfombra roja a los fondos de inversión. Se nos ha implantado como dogma que para que coma el Gato, antes se ha de empachar el Buitre.

Un ejemplo paradigmático de esta filosofía fue la enajenación en 2013 de 5000 viviendas públicas, que pasaron a manos de Blackstone y Goldman Sachs. Se hizo bajo la excusa de la salvación del IVIMA y la EMVS, empresas públicas casi quebradas por la mala gestión política. Los pisos se vendieron a precio amigo, sin concurso ni pliegos, perjudicando tanto al patrimonio público como a los inquilinos, que rápidamente notaron que un fondo buitre no es un casero compresivo.

Estas transacciones se realizaron fraudulentamente y trajeron como consecuencia una condena a Ana Botella y 7 altos cargos del ayuntamiento, por la que debían pagar 26 millones de euros, parte de los hasta 127 millones de pérdidas que habían acarreado estas operaciones. La pena fue conmutada, por un consejo del Tribunal de Cuentas que había sido elegido, en su mayoría, por el PP.

Hoy en día, en el PP de Madrid han cambiado las caras, pero no las actitudes. Siguen firmes en sus convicciones: primero se atiende al interés empresarial y luego, ya si eso, al de la Ciudadanía. El Plan Vive de Ayuso da buena prueba de ello. Consiste en la cesión de suelo público a empresas privadas durante 50 años, para que construyan 25000 viviendas de alquiler. Las empresas prevén recuperar la inversión en 29 años, lo que supondrá 21 años de ganancias y un negocio redondo.

Por otra parte, el Plan Vive se publicita bajo una máscara social, pues los inquilinos no gastarán más del 35% de su sueldo en el alquiler. Ahora, este aserto de social sólo tiene la apariencia, ya que para conseguirlo no se ofrecerán alquileres sociales, sino que se exigirá que el arrendatario gane lo suficiente, tres veces el precio del alquiler.

En resumidas cuentas, el Plan Vive pone los recursos públicos (suelo) al servicio del lucro privado, eludiendo la emergencia social causada por la precaria situación de la vivienda en Madrid.

En la misma tónica se encuentra el Plan Revive de Almeida. A través de él, se rescatará a los dueños de pisos turísticos, ofreciéndoles préstamos de hasta 40000€ al 0%, para rehabilitar sus propiedades. Además, la EMVS hará gratuitamente de inmobiliaria, gestionando el alquiler de los inmuebles a coste cero. De nuevo, los inquilinos que podrán acceder a estas viviendas no serán de las clases más necesitadas, sino que habrán de tener unos ingresos de al menos 32000€ anuales. Esto tampoco resulta una sorpresa, pues viene de un ejecutivo que, en la primera oportunidad que tuvo, aumentó un 350% la venta de parcelas públicas. Parcelas que, por cierto, son ideales para aliviar la tensión habitacional de los barrios de la capital.

 Ante esta tesitura se abre una dicotomía. ¿Nos seguiremos creyendo el relato de la colaboración público-privada, que afirma que para llevarnos un chusco de pan a la boca otro se tiene que poner ciego de caviar? ¿O nos habremos dado cuenta de que el Buitre engulló al Gato? El 4M los Gatos tenemos la palabra. 

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