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El profesor Enrique Dussel: "Es la primera vez en el siglo XXI que emerge de nuevo México y va a cumplir una función muy importante"

Por Denis Rogatyuk y Francisco Herrera para El Ciudadano 

Enrique Dussel, académico y filósofo, considera que América Latina está en un proceso que denomina la segunda emancipación. Además, vislumbra un momento mundial de pasaje de una hegemonía que se quiebra y ya se está viniendo abajo, como es la de Estados Unidos.

En entrevista con El Ciudadano en un nuevo capítulo de México Decide 2021, conducido por Denis Rogatyuk y Francisco Herrera, analizó el panorama del partido Morena de cara a las elecciones del próximo 6 de junio, y el papel del presidente Andrés Manuel López Obrador en el proceso de transformación mexicano.

«López Obrador surge diciendo yo soy presidente electo por un pueblo, como usted señor presidente de Estados Unidos, estamos al mismo nivel, y hablemos como iguales, no como colonias y se hizo respetar por (Donald) Trump, es notable, y ahora se tiene que hacer respetar por el nuevo presidente y entonces surge junto a Estados Unidos un muro que está protegiendo a América latina desde México. Es la primera vez en el siglo XXI que emerge de nuevo México y va a cumplir una función muy importante si se profundiza la Cuarta Transformación», destacó.

Por Denis Rogatyuk y Francisco Herrera

DR: Usted, ¿cómo evalúa los primeros dos años y medio del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador? ¿Cree que es un Gobierno de la izquierda con potencial para cambiar a México o simplemente un Gobierno reformista?

ED: Las categorías a veces fallan porque hablar de reforma parece oponerse a la Revolución, y entonces decir es un reformista no es un revolucionario, pero esas categorías tradicionales creo que no valen en este momento por la geopolítica mundial, por la situación Latinoamericana y mexicana especial.

Yo estoy vislumbrando que estamos en un momento mundial de pasaje de una hegemonía que se quiebra, que ya se está viniendo abajo, de Estado Unidos, que tiene sí una prioridad militar, pero que ha perdido la industrial y la creación ideológica que desde 1945 ostentaba siendo hegemónico en la historia mundial.

La presencia de China y la India que empieza a desarrollarse da un equilibrio entre Occidente y Oriente, que estamos en esa lucha, esto es el horizonte lejano. El segundo horizonte es que América Latina está en un proceso que yo denominó la segunda emancipación. José Martí y (José) Carlos Mariátegui hablaron que la primera emancipación se hizo en el siglo XIX de España y Portugal, pero como Martí estuvo en Estados Unidos se dio cuenta que la nueva potencia era Estados Unidos, y la emancipación de España, la primera, dejó lugar a un neocolonialismo donde después de la segunda Guerra Mundial Estados Unidos cobra hegemonía y dominación en América Latina desde el golpe en Nicaragua, de (Carlos) Castillo Armas, donde empieza una presencia Norteamericana más fuerte.

Creo que estamos en la lucha de la emancipación segunda, no de España sino de Estados Unidos, y no de todo el mundo sino de América Latina de manera muy especial. El Asia no fue nunca neocolonia por la densidad de sus habitantes, China, India, el mundo islámico por la potencia de su capital financiero a partir del petróleo, el África bantú en una situación muy distinta porque llegó a ser colonia mucho después y se liberó después de la segunda Guerra Mundial y no logra constituir el Estado nacional.

América Latina tiene dos siglos de constitución del Estado nacional, pero ahora está esta lucha entre Estados Unidos y China como oportunidad de la segunda emancipación. Entonces, desde el golpe en Nicaragua en el 59 se han ido dando otros procesos, el primero en Cuba que es la primera que se levanta ante Estados Unidos, después viene el socialismo chileno de (Salvador) Allende, después el Sandinismo, después el Farabundismo, el Zapatismo, y también la ocupación ya nacionalista con Hugo Chávez y la continuación. De pronto en Argentina estaba el Kirchnerismo, en Bolivia estaba Evo Morales, estaba la izquierda socialista a su manera en Chile, en Uruguay, Lula en Brasil, y los movimientos progresistas ocuparon América Latina en una primera ola, después vino una reacción que fue el golpe en Bolivia, la presencia de (Sebastián) Piñera en Chile, una reagrupación de la derecha neoliberal pero sin proyecto, y entonces muy pronto esos Gobiernos, chileno, en Argentina con (Mauricio) Macri, (Jair) Bolsonaro en Brasil, se agotan y estamos en la segunda ola de este proceso de independencia ante Estados Unidos, en una situación geopolítica con una Latinoamérica absolutamente distinta a los otros bloques, África, Asia, Europa, Estados Unidos.

Estamos en la lucha de la segunda emancipación, y ahora con la elección en Chile el ejemplo de un proyecto neoliberal que inició (Augusto) Pinochet en 1973 con los Chicago Boys ha concluido y esto es una significación latinoamericana muy fuerte, quiere decir que los nuevos Gobiernos populares, no populistas, empiezan a crecer y ante la caída de Bolsonaro, cuando pueda subir nuevamente el líder brasileño, junto a Arce en Bolivia, junto al peronismo en la Argentina, se agrega Andrés Manuel López Obrador que es una situación inesperada, porque cuando Brasil esté con Lula, la Argentina con un movimiento Kirchnerista y México con Andrés Manuel López Obrador, y Bolivia con Arce sucediendo a la revolución iniciada anterior, y la resistencia que ofrece Cuba y Venezuela, estamos en la situación de un cambio geopolítico fundamental.

Entonces, a estos nuevos Gobiernos de la segunda emancipación no le cabe ninguna denominación tradicional europea, no son socialdemócratas para nada, no son populistas en el sentido de la (Margaret) Thatcher o de (Donald) Trump, son populares no populistas, no son socialistas como lo era (Salvador) Allende o Cuba o la intención de Hugo Chávez, son nacionalistas por la independencia, que van ofreciendo resistencia a Estados Unidos, quiere decir que estamos ante una realidad que exige nuevas categorías en la historia de la ideología de los procesos progresistas de izquierdas, nacionalistas de alguna manera y populares, pero no como denominación revolucionaria o reformista, sino que hay que ver con nuevas categorías y dentro de ese contexto Andrés Manuel López Obrador es un practico más que un teórico y él va llevando el Gobierno de México con suma prudencia, en conexión con las bases del pueblo y oponiéndose al proyecto neoliberal.

En un momento muy clave que hay una elección en tres semanas si logra mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputados tendrá tres años para poder acentuar muchas medidas antineoliberales, pero no como un proyecto alternativo al neoliberalismo porque no tiene proyecto económico por ahora, sino que habrá que irlo formulando lentamente, entonces la situación es sumamente compleja y exige nuevas categorías para entender lo que está pasando y ante esa situación yo digo que tenemos que ir viendo esta realidad, que Marx, por ejemplo, es válido pero no es una lucha de clases sino es una lucha de grupos populares contra una élite que depende de Estados Unidos, entonces la palabra pueblo viene a reemplazar la categoría clase y entonces surgen nuevos movimientos, los obreros y claro tradicionalmente, y los campesinos que se han vuelto mucho más activos, pero ahora hay movimientos feministas muy fuertes,  un movimiento indígena, un movimiento anti racial, como se ha visto en Bolivia en el golpe de Estado organizado por la OEA que duró muy poco porque no tenía proyecto y lo que hizo fue hundir el país, y en un año no tenía ya de dónde robar y se cae y vuelve entonces Evo Morales, pero en la figura de Arce que es el economista del grupo y el que realmente tiene más claridad en estos puntos.

Estamos ante esa certidumbre, pero yo diría muy positivo, porque el movimiento encabezado por Estados Unidos, que propuso los Chicago Boys, el neoliberalismo, y se lo impuso en Chile ha fracasado y el pueblo ya tiene conciencia porque significa la acumulación en manos de muy pocos de la riqueza y ellos decían que eso después iba a llover sobre el pueblo, no llueve nada, se concentra y sale del país atado, unido, y deja la pobreza y la gente ya lo ha visto.

Yo soy optimista y México por primera vez, desde 1910, ha entrado en el proceso de cambio. Cuando se de Lula en Brasil, con (Cristina) Fernández en Argentina va a ser la primera vez en la historia que los tres países van a comenzar a cambiar la fisonomía latinoamericana, pero necesitamos una nueva inteligencia que capte lo que está pasando, no es el marxismo tradicional, no es tampoco la demagogia populista, simplista, no es una social democracia, porque para socialdemocracia habría que tener una izquierda marxista que pretendiera gobernar pero no existe, y entonces la situación queda allí planteada.

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