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Opinión

Elecciones catalanas, salir del enjambre sísmico

Junts per Cataluña, heredera de CIU, es un partido de derechas. Siempre que se votan recortes sociales, frenos a derechos económicos o se apoyan privatizaciones en España o Cataluña ahí están los convergentes. Su salvaguarda, echarle la culpa de los males sociales catalanes a España. Siempre dijeron con facilidad que España les roba cuando en realidad la derecha catalana siempre fue amante fiel del latrocinio.

ERC ha demostrado en numerosas ocasiones que no es un partido estratégicamente fiable. El único partido inestable en términos estratégicos de todos los nacionalismos periféricos. Recordemos las 30 monedas de Gabriel Rufián que dieron al traste con un difícil pacto entre Rajoy y Puigdemont, mediado por el lendakari Íñigo Urkullu, tras el acontecimiento de 1 de octubre de 2017. Recordemos que tras ayudar a expulsar a Rajoy mediante moción de censura trabada por Pablo Iglesias, hizo imposible la aprobación de los PGE del primer gobierno de Pedro Sánchez permitiendo que continuasen los del antiguo ministro del PP, Cristóbal Montoro. Recordemos que en momentos sanitarios muy críticos del primer estado de alarma ERC se negó a aprobar la quinta prórroga y se abstuvo en todas las demás, una manera de poner intereses muy partidistas por delante de la salud. Lo último, votar en contra del decreto ley para la gobernanza de los fondos europeos como pataleta al recurso del PSC ante el TSJC para evitar el aplazamiento de las elecciones catalanas que su propio president interino había convocado para el 14 de febrero. Una retahíla de decisiones incoherentes que demuestran que no es un partido garantista para el pueblo catalán.

El PSC, como el típico PSOE, dice ser un partido de izquierdas en momentos electorales, escribe sus programas con color rojo para corregirlo con el bolígrafo azul de los fondos de inversión y la banca que buscan extraer beneficios de la gestión de derechos colectivos como educación, salud, pensiones o dependencia.

PP, Vox y Ciudadanos son partidos anticatalanes y antiespañoles si entendemos la patria como el lugar de lo común, de la seguridad si enfermas, de la posibilidad de estudiar si los recursos no te alcanzan, de encontrar protección en las instituciones públicas si no tienes empleo o tienes dificultades económicas para afrontar lo básico. Son partidos belicosos que amparan el odio contra todo lo que no responda a los intereses que defienden.

La CUP es, en Cataluña, un partido inútil, ni estará en el gobierno ni favorecerá un gobierno de izquierdas, de hecho siempre que ha tenido que decidir de manera determinante ha escrito su voto a favor del espacio convergente escondida tras ERC.

Cataluña necesita salir del enjambre sísmico provocado por el choque de la placa tectónica del poder centralista, de herencia franquista, con la placa tectónica de la derecha económica catalana que vio en el procés la manera de ocultar las corruptelas de las que había sido coprotagonista con el resto de poderes económicos españoles.

La estrategia independentista unilateral ha sido un fracaso. La posición frontal punitiva y represiva del “a por ellos”, en la que participó, convidado por las derechas de Colón, el PSOE de Sánchez y el PSC de Illa e Iceta, la fortaleció. La única fuerza política catalana que ha defendido siempre el diálogo proponiendo una salida federal plurinacional son Los Comunes. La única fuerza política que, aún con dificultades, soportando una enorme agresión mediática y de las cloacas del estado, demuestra en el ayuntamiento de Barcelona y el gobierno de España que puede articular proyectos estables que defiendan la seguridad vital de las personas, la estabilidad social y económica para las empresas, y el diálogo para superar el conflicto político territorial, es Unidas Podemos y su referente catalán En Comú Podem.

Salir del enjambre sísmico provocado entre el independentismo y el ultranacionalismo español, sin vetos y con capacidad de ganar y afianzar derechos sociales, ambientales y territoriales, en el marco de la distribución justa de los fondos europeos next generation, pasa en Cataluña por En Comú Podem. Si una parte importante del pueblo catalán no se deja llevar por los flautistas de Hamelín, En Comú Podem saldrá de las elecciones lo suficientemente fuerte como para evitar los delirios independentistas que fracturan al pueblo catalán en dos y dan pábulo al odio en el que gustan desenvolverse las derechas españolas, al tiempo que frenar la habitual táctica del PSOE/PSC de presentar un programa electoral por la izquierda para, si gobierna, olvidarlo y mirar a la derecha.

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