fbpx
Síguenos en

Búsqueda

LA ÚLTIMA HORA NOTICIAS

Inicio de sesión ¡Bienvenido/a de vuelta!

¿No tienes cuenta en LA ÚLTIMA HORA NOTICIAS? hazte socio/a ahora

Opinión

¿Es más ofensivo fascismo que neoliberalismo?

En los últimos tiempos, el fascismo está siendo manoseado con una intensidad que no se recordaba desde los años 30’ del siglo pasado. El 21 de mayo hubo un tuit que me resultó especialmente clarificador por la obviedad que contenía el mensaje (lo copio tal cual aparece en la cuenta): “El escándalo que representa Cristina Seguí se fundamenta en que casi por primera vez, después de veinte años, alguien piensa en modo “de derechas” sin complejos. Pensar de derechas estaba prácticamente prohibido. Quizás a partir de ahora haya gente que se atreva a hacer lo mismo”. El autor del tuit es un tal Martín Miguel Rubio Esteban y tiene una fotografía de perfil que hace referencia a su sintonía con el Partido Popular.

El tuit en cuestión me llega a través de una amiga que sostiene que “parece que el ala moderada del PP se ha apresurado a respetar mínimamente los DDHH y de la infancia, pero hay muchos de este pelaje en el closet”. Estos últimos se estarían animando a expresar sus opiniones, antes reprimidas, al calor de la ultraderecha mediática. Mi pensamiento, sin embargo, se desvía un poco de esta conclusión.

Salvando las distancias entre las distintas familias de la derecha española, nada le hace pensar a uno que sus corrientes hegemónicas hoy, no partan de la firme creencia en que no todos merecemos las mismas oportunidades y que conciban la injusticia social como una suerte de orden natural. Otra cosa será que, en muchos casos, esto se haya visto trufado con una retórica pretendidamente ambigua, y fundamentado en la libertad negativa dependiendo del contexto histórico.

Lo que quiero decir es que aquellos derechistas que antes estaban más reprimidos en el ámbito cultural de su ideología, respecto a un presente en el que se muestran más desacomplejados, y los que no son tan reaccionarios; desde hace décadas han compartido, en términos generales, un mismo ideario económico, el que denominamos de forma vulgarizada como neoliberal. Sus ideas económicas han llevado al país (y a gran parte del globo) en esa dirección cada vez que han tenido la oportunidad de gobernar, y también han contaminado a una socialdemocracia cada vez más incapaz de ofrecer una alternativa en este terreno.

No olvidemos que Vox se desgaja del PP, las implicaciones de esto resultan obvias a la hora de analizar la composición de dichos partidos y la naturaleza de sus votantes. En el contexto madrileño, el PP, además, ha recuperado gran parte de ese capital electoral perdido presentando a una candidata más radicalizada en su discurso neoliberal y anti todo aquello que pueda representar la izquierda, pero las premisas económicas que definen a Vox y al PP son muy similares.

Ahora las derechas sacan pecho desde el aspecto cultural con tesis más reaccionarias, y con eso ganarán más adeptos entre la clase trabajadora, ante una izquierda cada vez más desnortada, claro. Pero esta ofensiva económica e ideológica no la han inventado Abascal ni Ayuso. Que por cierto, no lideran partidos fascistas sino profundamente neoliberales. En estos momentos me vienen a la cabeza aquellas famosas afirmaciones de Esperanza Aguirre en 2008: “Franco era socialista”, “hacía políticas socialistas”. Haciendo referencia a la tradicional intervención estatal en la economía de los gobiernos de extrema derecha en el siglo XX. Sin embargo, Esperanza Aguirre y sus discípulos se basan en intelectuales de la clase dominante como Friedrich Hayek y Milton Friedman, creadores de la concepción hegemónica de la vida en la que estamos insertos.

Sin querer simplificar la realidad, no estoy diciendo que todas las familias de la derecha sean lo mismo, pero las mayoritarias comparten una cosmovisión basada en el error fundamental de atribución, según el cual vivimos en un mundo justo porque cada cual obtiene lo que se merece.
Y hoy en día esto se refleja en su ideario económico, ahí se han terminado de abrazar las corrientes más liberales y más conservadoras del espectro cultural de la derecha. Un consenso económico, en lo material, que sublima toda una mochila ideológica basada en la libertad negativa y el darwinismo social del que se nutre el capitalismo laissez faire, antes de que ni siquiera se hubiera asomado el fascismo a la historia.

Comparte esta noticia

TE NECESITAMOS PARA SEGUIR CONTANDO LO QUE OTROS NO CUENTAN

Si piensas que hace falta un diario como este, ayúdanos a seguir.

HAZTE SOCIO por 5 euros al mes

Click para comentar

¿QUIERES AÑADIR UN COMENTARIO?

HAZTE SOCIO/A AHORA o para poder comentar todas nuestras noticias

TE NECESITAMOS PARA SEGUIR CONTANDO LO QUE OTROS NO CUENTAN

Si piensas que hace falta un diario como este, ayúdanos a seguir.

HAZTE SOCIO por 5 euros al mes