fbpx
Síguenos en

Búsqueda

LA ÚLTIMA HORA NOTICIAS

Inicio de sesión ¡Bienvenido/a de vuelta!

¿No tienes cuenta en LA ÚLTIMA HORA NOTICIAS? hazte socio/a ahora

Opinión

Este texto puede herir su sensibilidad

Nadie se hace cargo de que las mujeres tenemos que aportar pruebas gráficas de nuestra miseria y dolor para ser tomadas en cuenta

Como siempre, sucede mientras estamos alrededor de la mesa. Bien saben que no nos comunicamos, que encendemos la tele y dejamos que la apatía y la absorción cerebral hagan su magia, así los miembros de cada familia no tenemos que comunicarnos ni siquiera de manera visual. Es entonces cuando en esos informativos, debidamente guionizados, adulterados y manipulados, nos presentan las mayores atrocidades. Casquería en prime time, miseria humana con la que saciamos nuestra necesidad de antropofagia moral, mientras tragamos comida basura e ignoramos a nuestras hijas, madres, parejas. Y es entonces cuando se produce el trance, "les advertimos que las imágenes que van a ver a continuación, pueden herir su sensibilidad". En ese justo momento despertamos del letargo, los tenedores suspendidos en el aire, las bocas a medio abrir y las pupilas dilatadas. Atención máxima al televisor, esperando la imagen bizarra, la sangre, el espanto. Tal vez y si hay suerte será un bebé flotando en el Mediterráneo. Cuerpos inertes amontonados en una zanja siria. Acaso, una paliza a una anciana en su portal, para robarle la estrechísima cadena que atesora desde hace años como si fuera el cadenón de un futbolista hortera.

Pero hoy nos llevan a Eibar, escuchamos el llanto de un niño, los gritos de una mujer tirada en el suelo, recibiendo una paliza de su expareja, mientras el hijo de ésta intenta defender a su madre y llora desconsolado. Brutales imágenes que enganchan, joder si enganchan, violencia explícita con triplete de terror, violencia física, gritos de mujer y gritos de un niño. La escena culmina con el apuñalamiento de la mujer en la pierna, directo a la femoral, cornada machista con una trayectoria y posterior huida del agresor. Esta violencia, o como bien decía Burgess, esta ultraviolencia, es grabada por una persona que se mantiene fuera de plano.

Nadie puede despegar la vista de la escena, nos gusta consumir este tipo de miseria, disfrutamos con ella y agradecemos su emisión a la hora de comer, que se deglutan bien la sed de violencia con la hamburguesa y la bebida con gas, que sacien nuestro minúsculo cerebro primario mientras gozamos reflexionando sobre las bondades de nuestras absurdas vidas. Y es desde esa atalaya de superioridad y compasión de barrio bajo-burgués cuando empezamos a hacer juicios sobre la agresión machista televisada.

El primero y más paternalista, "oh, pobre crío", el segundo y obvio para cualquier justiciero que se precie "qué cabrón ese tío, merece la muerte" y el tercero y último "quién puede grabar algo así sin hacer nada". Esto se produce sentados a la mesa. En la barra del bar, el argumentario toma peso. Se culpa a la persona que grabó la agresión, que a las 24 horas ya era identificada como una mujer, amiga de la víctima. Se culpa al agresor por cobarde y mala persona, lo más posible es que se le eleve al grado de loco, blanqueo de agresión machista de manual, porque todas sabemos que la violencia machista solo se ejerce cuando sobreviene una enfermedad mental, ¿verdad? Y finalmente en un requiebro absurdo e infantil, se culpa a la mujer que grabó el video y a los medios de comunicación, de su difusión, por cierto ahora en proceso de investigación, porque esta mujer solo le  pasó el video a la policía, como testimonio de la agresión. Se estudia la posible filtración, tema aparte. 

Nadie se hace cargo del dolor de la mujer maltratada, agredida, apuñalada, humillada, delante de su hijo, en mitad de la calle, con total impunidad. Nadie se hace cargo de la mujer que grabó la agresión por orden de la víctima, ni se juzga el hecho de que esta mujer tuviera que huír de su pueblo por miedo a represalias. Nadie se hace cargo de la edad del agresor, 17 años, un crío que ya es capaz de las más terribles violencias, educado en la superioridad sobre la mujer y que desde demasiado joven gusta de ejercer violencia contra ella. Nadie se hace cargo de que la víctima sabía que iba a ser agredida, como otras tantas veces, y que si la agresión no queda grabada, nadie la creerá. Nadie se hace cargo de que las mujeres tenemos que aportar pruebas gráficas de nuestra miseria y dolor para ser tomadas en cuenta, porque siempre somos cuestionadas.

Qué tolerable es la violencia machista cuando no la vemos. Qué asumibles son las cifras de asesinatos, violaciones y agresiones machistas. Qué anecdóticos los casos de desigualdad económica, miseria y machismo institucional. Pero, ay, cuando vemos violencia explícita contra una mujer en público, cómo molesta ¿verdad? Tal vez porque solo entonces sois conscientes del problema que estáis blanqueando, o tal vez aprovechando. ¡Hipócritas!

Comparte esta noticia

QUEREMOS SER UN DIARIO DIGITAL SIN INGRESOS POR PUBLICIDAD.

Las noticias que lees cada día en los medios no son gratis, alguien las paga.

En LA ÚLTIMA HORA! queremos ser independientes, solo queremos depender de ti.

HAZTE SOCIO AHORA

Click para comentar

Queremos garantizar que los debates y comentarios que se generen en nuestras noticias sean de la calidad que cada una de vosotras y vosotros merece. Por ello, tan solo nuestras socias y socios tienen la posibilidad de interactuar de esta forma, ÚNETE AQUÍ y colabora con la información que no rinde tributo a intereses privados ni poderes económicos.

Si tan solo quieres leer los comentarios,
PUEDES REGISTRARTE COMO USUARIO/A

QUEREMOS SER UN DIARIO DIGITAL SIN INGRESOS POR PUBLICIDAD.

Las noticias que lees cada día en los medios no son gratis, alguien las paga.

En LA ÚLTIMA HORA! queremos ser independientes, solo queremos depender de ti.

HAZTE SOCIO AHORA