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Análisis

Gabilondo, 2016 quedó ya muy atrás

La insinuación del candidato del PSOE en el debate electoral de las autonómicas del 4M celebrado este miércoles en Telemadrid sonó extemporánea en todos los sentidos.

Gabilondo, 2016 quedó ya muy atrás
Ángel Gabilondo (PSOE) y Pablo Iglesias (Unidas Podemos), durante el debate de este miércoles en Telemadrid

A Unidas Podemos y a su líder, Pablo Iglesias, les costó mucho llegar al Gobierno central. No pudieron hacerlo tras las generales de diciembre de 2015, ni tras las de junio de 2016, ni tras la moción de censura de 2018, ni tras las generales de abril de 2019. Tuvieron que esperar hasta después de las generales de noviembre de 2019, cuando a Pedro Sánchez ya no le quedó más remedio que firmar con la formación morada un pacto de gobierno que nunca había querido firmar y que le está costando cumplir.

Iglesias llegó al Gobierno central contra todo y contra todos. Que no lo hiciera fue uno de los objetivos prioritarios del régimen del 78. Por eso tras las generales de diciembre de 2015 Sánchez pactó con Albert Rivera y pretendió que los diputados de Unidas Podemos respaldaran con sus votos aquella componenda. A Íñigo Errejón –entonces diputado de Unidas Podemos y ahora líder del conglomerado Más País/Más Madrid– le habría gustado hacerlo, pero Iglesias tenía claro quiénes eran Rivera y Ciudadanos y quizás también lo que pretendía el PSOE con aquella operación.

Tampoco incluyó Sánchez a Unidas Podemos en el gobierno que formó en 2018 tras sacar adelante la moción de censura contra Mariano Rajoy que Iglesias se había trabajado aún más que el propio líder del PSOE, que había renacido de sus cenizas después de ser desalojado de la Secretaría General del partido por negarse a facilitar la investidura de Rajoy tras las generales de junio de 2016, repetición electoral fruto precisamente del fracaso de su pacto con Rivera.

Tampoco quiso firmar Sánchez un pacto de gobierno con Unidas Podemos tras las generales de abril de 2019. Prefirió una nueva repetición electoral –con la consiguiente subida del partido ultraderechista Vox–, pero ni con repetición electoral pudo quitarse de encima a Iglesias, y tras las generales de noviembre de 2019 sí que tuvo que acabar firmando un pacto de gobierno, el aún vigente, que por fin sentó a Unidas Podemos y a su líder en el Consejo de Ministros.

Para llegar al Gobierno central, Unidas Podemos y sobre todo su líder no sólo tuvieron que vencer las resistencias del PSOE, también tuvieron que vencer las de los poderes económicos y mediáticos a menudo tan bien conectados con el partido liderado por Sánchez. Pero las vencieron. Ya se habían sentado con el PSOE en ejecutivos municipales y autonómicos, y –tras lograr vencer casi un lustro de resistencias, y no a un coste bajo– finalmente lograron sentarse también en el Gobierno central, conscientes de que hacerlo era la única forma posible de poder desplegar algunas de sus políticas. Y no siempre.

Bajo las sombras de Sánchez y Errejón

Por eso la insinuación de Ángel Gabilondo en el debate electoral de las autonómicas del 4M celebrado este miércoles en Telemadrid sonó extemporánea, en ambos sentidos de la palabra: en el de impropia del tiempo en que sucede o se hace y en el de inoportuna e inconveniente. El candidato del PSOE a la Presidencia de Madrid –cuyo partido le ha diseñado una campaña que discurre bajo la alargada sombra de Sánchez– deslizó que tras el 4M quiere gobernar con el Más Mádrid de Mónica García –candidata siempre bajo la sombra de Errejón– y que Unidas Podemos y su líder lo respalden con sus votos desde fuera. Es decir como ya intentó Sánchez en 2016, pero cambiando a Ciudadanos –y eso, si acaso– por Más Madrid y a Rivera por García, y cambiando también el “que viene Rajoy” por el “que viene Isabel Díaz Ayuso con el partido ultraderechista Vox”; una amenaza, la de Ayuso con Vox, ciertamente aún mayor que la de Rajoy.

Pero a Iglesias y a Unidas Podemos les costó mucho sentarse en el Gobierno central, un Ejecutivo que sin embargo el líder de la formación morada abandonó el mes pasado para concurrir el 4M como candidato de Unidas Podemos a la Presidencia de Madrid. Los poderes económicos y sus tentáculos mediáticos nunca han querido a Unidas Podemos pero sobre todo nunca han querido a Iglesias sentado en el Consejo de Ministros y tampoco lo quieren ahora sentado en el Gobierno autonómico de la Comunidad de Madrid. Por eso tienen la tentación de intentar hacerle pasar por un aro por el que no pasó en 2016. Iglesias abandonó el Gobierno central –al que tanto le costó llegar, contra todo y contra todos– y lo hizo tras la enésima componenda entre el PSOE y Ciudadanos, que al fin y al cabo es la que acabó desatando el actual terremoto político que ha desembocado entre otras cosas en la convocatoria anticipada de autonómicas en Madrid.

Habrá que esperar al 4M para saber si las denominadas fuerzas progresistas suman más escaños que las del trío de Colón, entre las que curiosamente se encuentra el siempre tan ambivalente Ciudadanos. Y habrá que esperar para, si lo hacen, saber cuál de las tres queda en primera posición, cuál en segunda y cuál en tercera. Pero sobre todo hay que ser conscientes de que desde 2016 ha llovido mucho, de que 2016 quedó ya muy atrás y de que el PSOE podría dedicar a cumplir sus pactos de gobierno el tiempo que dedica a especular con la apertura de debates superados.

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3 Comentarios

3 Comments

  1. murdok vomotivo

    22 de abril de 2021 17:38 at 17:38

    Este personaje llamado Gabilondo así como el PSOE viven instalados en su propia burbuja, es decir, aislados de la realidad de la vida diaria y así les va y así les irá por mucho que prensa amarilla y manipuladora pretenda catapultar a Angel Gabilondo. Creo que el tiempo de este más del PSOE y del PP han pasado afortunadamente a mejor vida. Toca renovarse y ofrecer nuevas oportunidades a todo el mundo, no sólo a los ricos como siempre han hecho los gemelos del bipartidismo (PP PSOE).

  2. Carlos Primero de los Míos

    22 de abril de 2021 19:34 at 19:34

    Los dirigentes del Psoe son de lo peor que circula por la casta política, van engañando, con muy buenas palabras, a gente trabajadora y con no muchas carreras en su haber, para luego hacer políticas idénticas a los peperos. Ya sabemos que son necesarios para poder coaligarse y poder hacer algo (obligándoles) en beneficio de los olvidados de siempre, pero son detestables. Merde!

  3. Víctor

    22 de abril de 2021 22:52 at 22:52

    El PSOE, Es en sí mismo un fraude. Én realidad y desde mi punto de vista son por lo general gente de derechas no franquistas.
    P.P y PSOE en España, Demócratas y republicanos en USA… Una falacia. Cuando hacen algo por la gente lo hacen. Claro no son or lo general empresarios, al menks no el grueso de sus miembros, se supone que los costes del su bondad no provienen de sus impuestos. Es poe eso y nada más. Vendidos a los bancos que les financian, a las eléctricas que les pagan los favores y un largo etc. Una pena. A la izquierda la «mataron» en la guerra. No se ha recuperado.

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