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Política

“Galindo fue un torturador y un asesino y es inadmisible que a día de hoy se siga enalteciendo su figura”

Maider García Martín, hija de la víctima mortal de los GAL Juan Carlos García Goena, habla con LUH.

“Galindo fue un torturador y un asesino y es inadmisible que a día de hoy se siga enalteciendo su figura”
Maider García Martín, hija de Juan Carlos García Goena, asesinado por los GAL en 1987

La muerte este sábado de Enrique Rodríguez Galindo –condenado a 75 años de cárcel y despojado de su rango de general de Brigada y de su condición de guardia civil por el secuestro, las torturas y el asesinato de los refugiados vascos José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala a manos del terrorismo de Estado de los GAL– ha provocado numerosas reacciones, y algunas de ellas han sido calificadas, en medios y redes sociales, de apología del terrorismo.

La de la cuenta oficial de Twitter del partido ultraderechista Vox –“se nos ha ido un gran hombre. Luchó incansablemente y con honor contra la banda terrorista ETA. Nuestro pésame a sus compañeros, amigos y familiares. La muerte no es el final”– y la de la cuenta oficial de la APROGC (Asociación Pro Guardia Civil) –“lamentamos el fallecimiento de nuestro general Enrique Rodríguez Galindo. Miró de frente a ETA, la combatió y derrotó salvando así la vida a multitud de ciudadanos, guardias civiles y sus familias. Quedamos a las órdenes de V.E.”– son dos de ellas.

En la misma línea, la dirigente y diputada de Vox Macarena Olona despidió a Galindo en Twitter con un “que la tierra te sea leve, mi general. Hoy, más que nunca, Intxaurrondo en nuestro corazón. Descansa en Paz”. El mensaje de Olona fue respondido por Maider García Martín, hija de Juan Carlos García Goena: “Te invito a que conozcas la historia de mi padre: Juan Carlos García Goena, asesinado por los GAL. 34 años después, seguimos sin saber por qué, ni quién… Se ha barajado la posibilidad de que detrás estuviese el GAL verde. El de Intxaurrondo, el de Galindo…”.

“Galindo fue un torturador y un asesino y es inadmisible que a día de hoy, que todos sabemos ya quién es, se siga enalteciendo su figura; duele mucho, me duele a mí como hija de un asesinado por los GAL y les dolerá supongo que incluso más a todas las personas que han sido torturadas en el cuartel de Intxaurrondo, que estos días habrán tenido que revivir ese dolor”. Así se ha manifestado Maider García Martín este lunes en declaraciones a LUH.

El antimilitarista tolosarra Juan Carlos García Goena tenía 38 años en 1987, cuando fue asesinado por los GAL en Hendaia (Iparralde), donde se había refugiado para evitar el servicio militar obligatorio. “Mi padre no podía hacer el servicio militar porque era contrario a todo tipo de violencia y la idea de empuñar un arma le provocaba repulsión”, recuerda su hija. Los GAL colocaron la bomba lapa que estalló bajo su coche y reivindicaron el atentado al día siguiente, pero 34 años después la familia de García Goena sigue sin saber “por qué” lo asesinaron y “qué rama” de los GAL lo hizo.

“No se ha esclarecido ni se ha investigado, pero algunos puntos llevan a la pista del GAL verde”, denuncia Maider García Martín, que relata por un lado que el contrabandista y confidente Pedro Luis Miguéliz ‘Txofo’ confesó a Laura Martín –mujer de García Goena y madre de García Martín– que los guardias civiles de Intxaurrondo Enrique Dorado y Felipe Bayo estuvieron “implicados en el asesinato” del refugiado tolosarra, por otro lado que el policía nacional Rafael Barranco llegó a declarar en sede judicial que el propio Galindo “también estuvo implicado” y por otro lado las relaciones del empresario Víctor Manuel Navascués –que llegó a estar imputado en el caso del asesinato de García Goena– con el GAL verde. En cualquier caso, “son pistas que no llegan a ningún lado, porque siempre se levanta un muro que nos impide avanzar”, lamenta García Martín.

Lasa y Zabala

Los refugiados tolosarras José Antonio Lasa, de 20 años, y José Ignacio Zabala, de 21, fueron secuestrados en 1983 en Baiona (Iparralde) por miembros de los GAL. Felipe González era presidente del Gobierno español; José Barrionuevo, ministro del Interior; Julen Elgorriaga, gobernador civil de Gipuzkoa; Galindo, comandante y jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Gipuzkoa –513ª Comandancia, con base en el cuartel del barrio donostiarra de Intxaurrondo–; Ángel Vaquero, capitán y jefe del Servicio de Información de la Comandancia, y Dorado y Bayo, guardias civiles de la Comandancia. Tras su secuestro, Lasa y Zabala fueron retenidos en el cuartel de Intxaurrondo y torturados en el palacio donostiarra de La Cumbre, desde donde fueron trasladados a Busot (Alacant), donde fueron asesinados y enterrados en cal viva, según consta en la propia sentencia del caso. Elgorriaga, Vaquero, Dorado y Bayo fueron condenados junto a Galindo por el secuestro, las torturas y el asesinato de ambos jóvenes en 1983.

Galindo, que ingresó en la Guardia Civil en 1958, fue ascendido a teniente en 1965, a capitán en 1971, a comandante en 1980, a teniente coronel en 1988, a coronel en 1992 y a general de Brigada en 1995, siendo despojado de su condición de guardia civil siete años después, tras ser condenado a 75 años de cárcel por el secuestro, las torturas y el asesinato de Lasa y Zabala. Había sido encarcelado en 2000 y sería excarcelado en 2004, por lo que de los 75 años a los que fue condenado sólo cumplió cuatro en la cárcel.

“Fue excarcelado en 2004 supuestamente porque estaba muy enfermo, pero acaba de morir ahora, en 2021”, destaca Maider García Martín, que considera que Galindo “debería haber sido condenado a muchísimos años más” que 75 –de los que en la cárcel sólo cumplió cuatro–, porque según relata a LUH “estuvo implicado en muchísimos casos más” que el de Lasa y Zabala. “Alguna muerte más, como la de Mikel Zabalza, y muchos torturados en Intxaurrondo más”, añade.

Las familias de víctimas del terrorismo de Estado como García Goena se sienten “totalmente desamparadas, a nivel de justicia y a todos los niveles” y “en tierra de nadie”; de hecho, “nos retiramos de la acusación particular por habernos sentido engañadas y el sumario, que se reabrió en 2016, debe de estar a punto de cerrarse una vez más”. “A mí la muerte de Galindo me entristece en el sentido de que se ha ido de rositas, sin pedir perdón y sin dar explicaciones ni contar nada sobre los GAL, a pesar de que era un personaje clave”, apunta Maider García Martín, que asegura que ciertas reacciones a la muerte del ex guardia civil suponen “un golpe más” para familias como la suya. Un golpe como el que supuso la “contestación de la actual cúpula del PSOE” a la desclasificación el pasado mes de junio de un documento de la CIA, fechado en 1984, que asegura que “Felipe González has agreed to the formation of a group of mercenaries, controlled by the Army, to combat the terrorists outside the law” es decir “Felipe González acordó la creación de un grupo de mercenarios, controlado por el Ejército, para combatir fuera de la ley a terroristas”. “Siguen orgullosos de ese pasado tanto del PSOE como de Felipe González, y ahora con Galindo pasa lo mismo”, se queja la hija de García Goena. “Ya es hora de contar la verdad y de dar la cara, de reconocer el daño que hicieron; es necesario un reconocimiento público, rotundo y contundente y no sé lo que hace falta para que llegue ese momento”.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. J7

    16 de febrero de 2021 13:43 at 13:43

    Enésima característica de una democracia normalizada: no respetar sus propias leyes.

  2. Salvador Fernández Feranández

    16 de febrero de 2021 14:56 at 14:56

    Otro caso más de nuestra «democracia normalizada» que nos envidian todos los países del universo…

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