"La cuestión constitucional de la renovación debida de los órganos constitucionales con mandato caducado se ha convertido ya en un reto a pecho descubierto que ningún demócrata puede respaldar. Los desplantes de los de Marqués de la Ensenada, comandados por Lesmes, han cruzado todos los rubicones. Mandar parar los nombramientos, reanudarlos después, todo sin ningún respaldo legal, y montar un cirio institucional mezclando al propio jefe del Estado es algo que supera todo lo imaginable. Irte jactando de que le has dado una bofetada al Gobierno emanado de las urnas es la guinda".