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Política

Juan Carlos I y el Ibex 35: una pareja robusta y duradera

La relación entre el monarca y algunos de los principales empresarios de este país ha sido tan cercana como polémica

En 2014, cuando murió el presidente del banco Santander, Emilio Botín, se escribieron multitud de artículos. Uno de ellos corrió a cargo de Almudena Martínez-Fornés en el diario ABC. La ventaja de que el diario sea históricamente monárquico (hubo un tiempo en que los retratos de Juan Carlos y Sofía presidían la entrada a la redacción) es que sus fuentes son indudablemente cercanas. En él se puede leer que “con Emilio Botín, la Corona siempre podía contar. En cualquier circunstancia estaba «en primer tiempo de saludo» para lo que se le pudiera necesitar, ya fuera a disposición de los anteriores Reyes o de los actuales”. En un ambiente tan protocolizado, el banquero fue capaz de recibir al Borbón en pantalones cortos y zapatillas rojas. Al fin y al cabo, él le había invitado a su premio de Fórmula 1.

Con Botín y con César Alierta, ex presidente de Telefónica; Isidro Fainé, ex presidente de CaixaBank, o Javier Monzón, presidente del Consejo de Administración de Prisa (y antes, por ejemplo, de Indra o y de Telefónica Internacional). Con esas cuatro personas en el séquito sería más que suficiente para asegurarte poder, influencia y quién sabe cuántas cosas más. Sin embargo, como cuenta Agustín Marco en este extenso artículo en ‘El Confidencial’, hay muchos más nombres en la palestra: Isidoro Álvarez, de El Corte Inglés, Antonio Brifau, de Repsol, Mario Conde, Javier Godó, de ‘La Vanguardia’, los Ybarra (de BBVA), Ignacio Sánchez Galán (de Iberdrola), Villar Mir (de OHL)... Añade Pablo Elorduy dos fundamentales en su última etapa: Félix Sanz Roldán, del CNI, y Felipe González Márquez.

Esta amistad no solo fue sentimental: tuvo enormes consecuencias y repercusiones materiales: un regalo de cien millones de pesetas por su boda con Sofía, el costeo del yate Bribón, los bien remunerados puestos de trabajo de las infantas Elena y Cristina... Y eso sin mencionar las presuntas y cuantiosas comisiones que supuestamente habría ido cobrando por sus servicios de intermediación y diplomacia. Marco cuenta, por ejemplo, un episodio en el que Juan Carlos viajó hasta Riga (Letonia) para inaugurar junto con el presidente de Iberdrola una central energética. También podría haber mencionado que Juan Miguel Villar Mir, de OHL, fue nombrado marqués dos años después de que la Fundación Zagatka, de la que era beneficiario el emérito, recibiera 4,2 millones de euros de una empresa vinculada a Obrascón Huarte Laín S.A.

 

Juan Carlos, con Sánchez Galán (Iberdrola), en Letonia en 2009. Fuente: Iberdrola


Al final de la pieza Marco sostiene, sin embargo, que su hijo Felipe VI no quiere saber nada de estas prácticas. Es una afirmación, cuanto menos, cuestionable. Es cierto que el actual Jefe del Estado es mucho más discreto y celoso de su imagen pública. Pero también lo es que estuvo en las jornadas organizadas por la CEOE junto a Garamendi, Nadia Calviño y Pablo Isla, agradeciendo “su esfuerzo” a las empresas. Y que de los 467.500 dólares que costó su luna de miel, 269.000 fueron abonados por el empresario Josep Cusí, según The Telegraph. También se podría comentar su amistad con el yerno de Villar Mir, Javier López Madrid, del que se hizo inseparable tras un safari en Kenia. El mote quedará para la historia, pero el motivo es grave: tanto Letizia Ortiz como él cerraron filas cuando estalló el caso de las Tarjetas Black de Caja Madrid en octubre de 2014.

Por otra parte, el actual monarca está lejos de ser un convidado de piedra ante los posibles tejemanejes de su progenitor. Por lo pronto, ocultó durante un año que había sido nombrado heredero de los polémicos cien millones de dólares que procederían del régimen saudí. Ahora ha sido clave en la gestión de la salida de su padre del país. A la vista de los hechos, su actitud no ha sido, precisamente, de contundencia y puño de hierro con los presuntos escándalos de corrupción de Juan Carlos I, sino de predisposición a la negociación, al entendimiento y a la diplomacia.

En 2017, José Bautista consiguió dar a conocer en ‘La Marea’ cuáles habían sido las 27 empresas que habían viajado con Felipe VI a Arabia Saudí. Entre ellas podemos destacar a OHL, Sacyr, Indra o FCC. Los empresarios, por eso, agradecen la ayuda que les presta para “abrir negocios en Arabia Saudí”. Ese mismo año, cuenta Expansión, viajó a Londres con los presidentes del Santander, de Telefónica, de Inditex, de Ferrovial y del Banco Sabadell. Felipe VI, de momento, parece querer ayudar donde le necesiten. Por hacerlo lo ha hecho hasta en Cuba.

Sería una buena señal que los principales medios de comunicación, a diferencia de lo ocurrido con su padre, exijan transparencia y fiscalicen y vigilen este tipo de eventos con la seriedad y la profundidad que exigen. Conectar los hilos que unen a propios y extraños, seguir el rastro genealógico del dinero, será una tarea en la que los periodistas deberíamos redoblar esfuerzos. Si en este caso el refrán “de tal palo tal astilla” no se cumple, habría que demostrarlo.  

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