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Política

La derrota de Trump, el espejo de la derecha en España

Se perfila clara la victoria demócrata en estas elecciones. Biden supone un pequeño dique de contención ante la batida de los primeros oleajes bruscos de demagogia y autoritarismo de Donald Trump. Y la derecha española tiene mucho que aprender

Derrota Trump ejemplo España

El trumpismo inaugura su muerte con Trump. Su accionar político se ha convertido en la doctrina que casi el completo del espectro de la derecha conservadora mundial ha adoptado, a modo de dogma de fe. La judicialización de la política, que auspicia golpes de estado de nueva orden, y la radicalidad basada en las ideas monolíticas de nación, negacionistas con la pluralidad y las demandas populares, han recibido una ejemplar derrota.

Toca mover ficha a los dos lados del charco. El auge del progresismo en América Latina y la solvencia que demuestran gobiernos de coalición con una pata marcadamente a la izquierda como el español (a pesar, incluso, de todos los intentos de desestabilización) ha provocado que las alarmas de la derecha trumpista salten.

Parece que no les queda otra: a las vertientes azul y naranja que componen el Trío de Colón les urge cambiar de estrategia, deshacer sus lazos con la fuerza homóloga de Trump y abandonar el autoritarismo si no desean correr la misma suerte.

Crónica de la estrategia fallida

“Una elección entre la democracia y Trump”, con estas palabras vaticinaba el demócrata Bernie Sanders lo que se jugaba Estados Unidos. Y es que la estrategia de Donald Trump ha sido clara: hacer ‘trampas’ para reducir al mínimo el voto popular con el que tan solo un candidato republicano ha contado desde 1987.

Atacar el voto por correo, relacionado en las encuestas con los demócratas por el miedo ante los contagios en los centros electorales, era la forma más sencilla. Cuánto más si se concentra en algunos Estados, decisivos para decantar la balanza del complejo sistema electoral estadounidense: Pennsylvania, Míchigan, Nevada, Georgia o Wisconsin.

No es casualidad, por tanto, que el magnate ultraconservador haya decidido emprender acciones judiciales para interceder en el conteo en varios de estos territorios. El reiterado “STOP THE COUNT!” de su timeline revela evidente la estrategia, con la que, además, ha pretendido alimentar los altercados callejeros de las milicias armadas reaccionarias que le apoyan.

Ello, añadido al control del Tribunal Supremo por parte de los magistrados conservadores, hace asistir, por peso aplastante de la lógica, al asesinato perfecto de la democracia.

Trump: el ‘antisistema’ más beneficiado por el sistema

‘El sistema’, ese que ha beneficiado todas sus polémicas desde el muro contra México hasta el negacionismo en su gestión pandémica, se vuelve ahora ‘el enemigo’ para Trump. Pero, casualmente, el mismo ‘sistema’ le ha hecho concesiones en el proceso electoral. No se las negó ante sus excesos políticos, no le costará pasar por alto sus declaraciones, aunque hallan alentado al golpe de Estado en la “mayor democracia del mundo”.

Todo ello enarbola las líneas maestras del ficticio discurso de Trump: el de ‘todos contra él’, el de la censura y la estafa. Los medios de comunicación, en un cuestionable alarde entre el desconocimiento y la complicidad, reproducen fielmente cada sílaba de sus palabras, como si el líder ultra no las hubiera premeditado.

Esto provoca que el fantasma del fraude electoral recorra los Estados Unidos, algo que cala y asienta las ideas que le favorecen, aunque no sean reales. Transformándose en los posos de un apoyo férreo, inconsciente, obsesivo hacia una de las figuras políticas más peligrosas del siglo XXI. Autoritarismo de manual. “Por el bien” de la nación.

La evidencia de los paralelismos

“Por el bien de España” los ultraderechistas de Vox han llegado, también, a establecerse políticamente en el abismo que separa la constitucionalidad del autoritarismo, siguiendo los pasos de Trump. Y han arrastrado tras ellos al resto del espectro político de la derecha.

Además, se torna difícil no establecer paralelismos entre la estrategia del magnate y la de la derecha española. La judicialización de la política ha alcanzado niveles alarmantes en nuestro país: desde las decenas de causas archivadas contra Podemos, pasando por el asalto al Tribunal Supremo por ‘obra y gracia’ de un único juez que no quiso respetar a la Fiscalía ni los informes de Anticorrupción para intentar a toda costa imputar a Pablo Iglesias, hasta el atrincheramiento en el Poder Judicial de los magistrados conservadores relacionados con el PP a pesar de su situación irregular.

Toda una orquesta planificada a la batuta del discurso de Vox que, incluso, ha trasladado soslayadamente a las calles de Barcelona, Burgos o Logroño el conflicto. No se puede hablar de casualidades cuando se trata de alarmantes similitudes entre países.

Sin embargo, esta derrota sienta precedente: no sirve el arrase para sofocar el clamor popular. A la formación azul le apremia aprender del ejemplo estadounidense y deshacerse de la estela reaccionaria de Vox. La primera ‘jugarreta’ se la hicieron a Ciudadanos a golpe y porrazo de atrincheramiento represivo respecto al ‘procés’, sumándose al haber ultra la gran mayoría de sus votos. Ahora, lo intentan con un Partido Popular confuso, pero que sigue jugando en la liga verde. Las encuestas de las elecciones catalanas anuncian el fracaso.

Con Trump ha muerto toda la influencia del Gobierno de Estados Unidos en este tipo de corrientes, cuyos ‘think tanks’ van a contar con muchos menos recursos económicos. Y, sobre todo, ha muerto el volante de un movimiento fascista que ha durado cuatro largos años.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. José L. Soto

    6 de noviembre de 2020 21:45 at 21:45

    Sin el trampismo, el trifachito se ha quedado descabezado y sin dirección, este va a ser el principio del fin y más aun con unos políticos en el trifachito que no creen en la democracia, son más de dictadura, que para eso no hace falta dialogar, con imponer por la fuerza les es suficiente. Se acabo la foto de Colón.

  2. Nando

    6 de noviembre de 2020 22:43 at 22:43

    Pues mira, hace tantísimo tiempo que lo he dicho, que aún no había nacido yo. Me refiero a que tener un Presidente de EEUU demócrata o republicano, la misma mierda son. Pero parece, pareeeece que los demócratas son menos racistas y machistas, pero son igual de ladrones, asesinos, criminales, golpistas en otros países, etc… y en el propio.
    ¿Pero es que no hay más partidos políticos en los EEUU con posibilidad de llegar a la final electoral? Es que ya harta, siempre los mismos provocadores de guerras, de tiranías, de brutalidad e insolidaridad neoliberal. Y además estos dos septenarios, como si a esa edad se tuviera plenitud de facultades para gobernar un país de esa calaña. Aunque pensandolo bien, para lo que tienen que hacer: Robar bienes naturales en otros países, crear guerras si te niegas a ser robado, o les crean guerras intestinas, o les ponen un dictador, o dan un golpe de estado y ponen títeres, etc, siempre títeres al servicio de la mierda ideológica estadounidense que consiste básicamente en obtener recursos naturales ajenos y dineritos con sus superempresas sucias. Pues son cosas que les viene fácil realizar, tienen todo lo necesario. Pero cuidar de sus propios ciudadanos estadounidenses, nada de nada ni se espera. ¿Apostamos?
    EEUU quiere una guerra y la van a tener, pero contra quien puedan ganar, porque con China, Rusia, Venezuela, Irán, India, etc, no van a poder. Lo que más jode es que en las guerras de los EEUU siempre mueren y pagan los que menos culpa tienen.
    Sea como sea con Biden poco cambio habrá. Se apreciará un maquillaje inicial, pero enseguida volverán a las andadas, no son capaces de evitar el ser delincuentes planetarios. Lo contrario sería la única sorpresa de estas elecciones.
    No conozco el programa electoral de ninguno de ellos, solo lo que las informaciones y noticiarios ofrecen, pero tampoco importa, nunca los cumplen. Llevan 400 años jodiendo al prójimo y no van a cambiar porque puedan morir millones de personas o todos si el planeta sigue siendo perjudicado.
    No quiero guerras, quiero amores y bienestar para todos. Incluido el bienestar emocional, el que te aleja de la locura gerrista, tiránica,ladrona y de maltrato a los Pueblos, osea fascismo.

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