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Política

La oposición califica de "desastre" la adjudicación para rastreos de Ayuso a Quirón

Quirón recibirá 194.223 euros por un trabajo de rastreo de tres meses. Participarán veinte auxiliares de enfermería y dos médicos

Ni públicos ni voluntarios. El gobierno de Díaz Ayuso ha decidido adjudicar un contrato de urgencia a la empresa Quirón Prevención S.L por un valor total de 194.223,15 euros. El dato es público y figura en el portal de contratación regional. Quirón obtuvo en 2018 413 millones de euros en beneficios y es propiedad del grupo alemán Fresenius. En su web señalan que sus cifras anuales de venta superan los 35.000 millones de euros. Cómo cuenta Ter García en ‘El Salto’, es el que más camas acumula en el sector privado. Los trabajadores de uno de sus cincuenta hospitales en España, el General de Villalba, se manifestaron en septiembre para reclamar mejoras en sus condiciones de trabajo. La SER, por su parte, ha informado de que habían publicado ofertas de trabajo para cubrir la realización del servicio antes de su adjudicación oficial. 

Su objeto será “la realización de encuestas telefónicas para recoger variables epidemiológicas de casos de COVID-19 detectados en la Comunidad de Madrid, incluyendo, entre otras variables, los antecedentes del caso, el momento de inicio de los síntomas, la o las exposición/es de riesgo para la adquisición de la enfermedad y la identificación de los contactos durante el período en que haya podido ser transmisor de la enfermedad”. Es decir: el rastreo.

La Consejería de Sanidad, informa Laura Galaup en ‘elDiario.es’, ha reconocido que “la situación epidemiológica reflejada por los sistemas de información específicos muestra el incremento en el número de casos que obliga a proveer un mayor número de efectivos destinados a las labores de averiguación y seguimiento de contactos".

“Han estado mintiendo durante meses”

Isa Serra, portavoz de Unidas Podemos en la Comunidad de Madrid, ha tuiteado que "lo que está detrás de esta vergonzosa forma de gobernar es un plan: deteriorar lo público para decir que no funciona y así privatizar servicios para empresas de amigos como Quirón. Aunque sea jugando con vidas".

Su compañera Vanessa Lillo, responsable de Sanidad en el grupo parlamentario, se ha mostrado muy crítica con la decisión. "Es otro ejemplo más de lo que ha estado haciendo todos estos meses el Gobierno de Ayuso: aprovecharse del Covid para seguir privatizando la sanidad pública”, resume.

“En este caso estamos hablando de proteger la vida. Llevamos meses preguntando por el número de rastreadores. Llevan meses diciendo que eran 400. Esto además evidencia que han estado mintiendo durante meses. Justificar la emergencia, que no hay tiempo para hacerlo a través de los servicios públicos, es la excusa para hacer una adjudicación a dedo. Tiempo ha habido de sobra. En Madrid ni se ha reforzado la atención primaria, que tenía que hacer de dique de contención, ni Salud Pública. Y ahora dicen, con más de 4000 contagios, que no da tiempo a formar. No, están buscando una excusa para privatizar”, lamenta.

“Encima”, añade Lillo, "un trabajador de la Dirección General de Salud Pública, un trabajador público, va a formar a los trabajadores de la empresa. Aquí hay algo que se contradice. Si no hay tiempo para formar...¿cómo es que va a haber un trabajador público que va a hacer un coordinador? Es un doble coste: desde lo público pagamos a la empresa privada y desde lo público formamos a los trabajadores de la empresa privada. ¿Por qué no hay otras fórmulas? No busques voluntarios, haz una bolsa y forma a esa gente, que hay mucha gente en desempleo. Se han ido de un extremo a otro: voluntarios o una empresa privada. No hay nadie al volante”, considera. 

Lillo no cree que esto sea solo premeditado, y prefiere pensar "que es incompetencia". "Que sean conscientes y estén haciendo a propósito lo que están haciendo es de psicópatas. Estamos hablando de la propia vida. Pero todo apunta a que sí. Les da igual. Con el tema de Ifema se decía: no es el modelo, hay que reforzar el sistema de atención primaria, lo decía el Colegio Oficial de Médicos, no hacer un macro hospital. Pues ahora otra vez. Y en Salud Pública igual. La Comunidad de Madrid tenía que enviar informes al Ministerio cuando pedía cambiar de fase. Cuando nos permitieron pasar a la fase 1 era porque Madrid decía que se había reforzado Atención Primaria y Salud Pública. Y cuando pasamos a la fase 2 también era porque decíamos al Ministerio que nos habíamos reforzado con 800 trabajadores, cuando no llegan ni a 300, en Atención Primaria y en Salud Pública. ¿Cuánto tiempo lleva el Gobierno regional mintiendo descaradamente? Me parece un cachondeo”, ha criticado.

"Me parece un escándalo más", coincide José Manuel Freire, del PSOE, que alude a la "imprevisión" "la irreponsabilidad" y a la  "incompetencia técnica, política y gestora". "La técnica porque claramente no tienen a nadie que sepa: han nombrado viceconsejero de Salud Pública a un señor (Antonio Zapatero) que no sabe nada de salud pública, viene de otro mundo. Política porque "todo el mundo advertía que había una ventana de oportunidad pasada la fase aguda para prepararse para la siguiente fase. Y porque la ciudadanía necesita confiar mínimamente en sus gobiernos". Y gestora porque "no se dan cuenta que estamos en unas circunstancias extraordinarias y que los mecanismos normales que tiene la administración para contratar personal no sirve".

Freire advierte que Ayuso "está poniendo en peligro no solamente la salud de los ciudadanos de Madrid, ya que es central en la movilidad del país y en muchas cosas. No le pasa a Londres, no le pasa a París. Y en ese sentido, es tremendamente duro lo que está haciendo el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Analiza esta decisión como, por un lado, una más para "favorecer al sector privado" por parte de unos gobernantes "favorables a que lo público se jibarice y a cultivar amistades peligrosas en el sector privado". Pero añade: "Este recurso de última hora significa que por fin les entra algo de miedo en el cuerpo". Se suma a otros actos "insólitos, como borrar una tabla del boletín epidemiológico, que no ha sucedido nunca en la Historia". Concluye con dos palabras: una "desgracia" y un "desastre".

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