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Política

La realidad del “efecto Illa”

Algunos medios de comunicación llevan semanas ensalzando la fuerza del candidato socialista, que han bautizado como "efecto Illa"

La realidad del “efecto Illa”

La celebración de las elecciones catalanas —que se ha convertido en el tema estrella de los últimos días— está planteada para el 14 de febrero. Una fecha muy discutida entre las formaciones políticas catalanas debido a la alta incidencia de COVID, que continúa aumentando progresivamente. De esta forma, se calcula que la jornada electoral ocurra durante el pico de la pandemia, algo que podría poner en riesgo a la población. Un pensamiento que comparten todas las formaciones políticas, favorables a suspender y aplazar las elecciones, excepto una: el PSC.

Los socialistas creen tener un as bajo la manga con su candidato a la presidencia de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa. Tal es la confianza en la fuerza electoral del todavía ministro de Sanidad, que, desde el PSOE, han asegurado que la idea de retrasar las elecciones está relacionada con el miedo a lo que han bautizado como “efecto Illa”. Un impacto que podría verse reducido en el caso de posponer las elecciones. Algo que finalmente no sucederá después de que ayer el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) decidiera suspender, provisionalmente, el decreto de la Generalitat que dejaba sin efecto la celebración de las elecciones del 14 de febrero.

La decisión de hacer que los ciudadanos acudan a las urnas en una situación tan delicada ha provocado las críticas de distintas formaciones políticas —algunas de ellas tan opuestas como Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Ciudadanos—, que coinciden en que es una irresponsabilidad con la que se están priorizando los intereses políticos a los sanitarios. Cabe destacar que —también por la pandemia— el aplazamiento sí se permitió en el caso de las elecciones gallegas y vascas, en las que no se fijó una fecha alterna. Por eso, las voces de varios representantes catalanes han acusado a la justicia de judicializar la política catalana.

Unas críticas que apuntan directamente al PSOE, el principal interesado en mantener la fecha prevista inicialmente. Y es que, así, los socialistas se asegurarían hacerse con un mayor número de votos. El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, se ha mostrado contundente contra la postura del PSC: “A ver cómo explican algunos que prefirieron perder vidas a perder votos”. A dicha polémica cabe añadir el hecho de que Salvador Illa todavía es, al mismo tiempo que candidato a la presidencia de la Generalitat, ministro de Sanidad. Una situación que le sitúa en un conflicto de intereses por el que ha sido señalado por el resto de las formaciones. Aún así, Illa todavía no ha abandonado el cargo y continúa compaginando ambos roles.

Por el momento, los catalanes tendrán que ir a votar el segundo domingo de febrero y, así, la fuerza electoral del candidato socialista se mantendría intacta. Pero ¿cuál es la verdadera magnitud del “efecto Illa”? Lo cierto es que las encuestas sí apuntan a una subida para el PSC, quien obtuvo 17 escaños en las últimas elecciones de 2017. Según los datos del último sondeo realizado por el Gabinete de Estudios Sociales y Opinión Pública (GESOP), se estima que el 14F los socialistas consigan entre 34 y 35 escaños, algo que haría al PSC vencedor de las elecciones.

Aunque todas las encuestas prevén una mejora en los resultados socialistas, no todas son tan optimistas. El último sondeo de SocioMétrica otorga al PSC entre 27 y 28 escaños, ligeramente superado por ERC y Junts per Catalunya (JxCat), con las que quedaría cerca de un triple empate. De esta forma, los sondeos corroboran la ventaja de Illa respecto a su antecesor, Miquel Iceta, y prevén un exitoso resultado para el PSC. Un escenario que podría ser muy diferente si las elecciones se aplazasen y los meses provocaran el desgaste del ministro de Sanidad debido a su papel en la gestión de la pandemia.

En cuanto a la forma de gobierno, el estudio realizado por Gad3 indica que un 30,9% prefiere que la formación ganadora gobierne en solitario. De no ser así, el 23,8% escogería, de nuevo, la coalición de JxCat y ERC con el apoyo de la CUP. En cuanto a las fórmulas contempladas para el PSC, el 17,7% prefiere un tripartito conformado por PSC, ERC y EcP, mientras que un 15,6% optaría por la unión de PSC con PP y C’s.

En definitiva, las encuestas auguran unos resultados muy positivos para el PSC si las elecciones finalmente se celebran el próximo 14 de febrero. Una significativa mejora en sus resultados de la que los medios se han hecho eco y han vinculado a la figura del todavía ministro. Una maniobra de los socialistas que —a pesar de contar con el visto bueno de los sondeos— está empezando a ser muy cuestionada debido a sus consecuencias tanto en el ámbito sanitario como en la independencia política de Cataluña. De todas formas, serán los catalanes quienes finalmente decidan en las urnas si las previsiones se cumplen y, por lo tanto, el “efecto Illa” se hace realidad, tal y como pretenden desde el PSC y algunos medios de comunicación.

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