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Entrevista

«La renta básica universal puede que sea una de las mejores medidas de Salud Mental que existan» Entrevista a Roger Muñoz

Hablemos de salud mental. Hablemos de ansiedad, de depresión, de trastornos. Y hablemos de suicidio. De políticas públicas y de estigma. Doctor y Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia, Roger Muñoz Navarro (València, 1980) es Profesor Ayudante en la Universidad de Zaragoza (Campus Teruel). Miembro del Grupo de Investigación PsicAP-Psicología en Atención Primaria y especialista en Salud Mental y tratamientos psicológicos basados en la evidencia desde Atención Primaria de Salud, milita por la Sanidad Pública y la Salud Mental.

En el últimos tiempos, hemos leído en redes, en las paredes y hasta escuchado de la boca de muchos psicólogos y profesionales de la salud mental, aquello de «No necesitas un psicólogo, necesitas un sindicato». ¿Qué parte hay de verdad?

Creo que es un eslogan que tiene mucha fuerza y mucho gancho. En él hay parte de acierto, pero no refleja toda la realidad. Me explico.

Está muy bien que la falta de justicia social y la inseguridad sea canalizada como se debe. La precariedad genera mucho malestar personal, que se traduce en estrés, ansiedad, procesos depresivos y otros trastornos adaptativos. Si la causa de este malestar es la situación laboral, por supuesto que se necesita ir a la raíz del problema. Lo más probable es que cuando desparezca el problema laboral o se obtenga un mejor ajuste entre las demandas laborales y los recursos que se disponen (salario, instrucciones claras, expectativas realistas), disminuirá este malestar psicológico.

Ahora bien, también puede ocurrir que en alguna situación se necesiten las dos cosas, una psicóloga y un sindicato. O posiblemente, habrá situaciones en las que lo segundo no será necesario y sí un psicólogo. Porque también existe algo que se llama personalidad y disponer de recursos psicológicos para afrontar la vida. Esto segundo, ocurre también con frecuencia.

Mi obligación como investigador del ámbito de la Salud Mental es ver la complejidad de un problema, como es el de la salud mental, desde un prisma científico, es decir, sobre lo que nos muestra la evidencia científica. Y esa nos muestra que hay una multicausalidad y muchos factores relacionados. Algunos son económicos (salario, justicia social, etc.), otros son psicológicos (recursos, capacidad afrontamiento, habilidades sociales, etc.), otros biológicos (personalidad, etc.). El modelo biopsicosocial sería el más ajustado, según la evidencia. Lo que sabemos es que se hace poco desde la sanidad pública, porque hay muy pocas psicólogas clínicas. En cambio, lo que sí hay es mucho consumo de psicofármacos. Eso no falta. Somos el segundo país con mayor consumo de ansiolíticos de Europa, por detrás de Portugal. Algo estamos haciendo mal. Luego, quien tiene recursos económicos puede pagarse un psicólogo privado. Pero hay quien no puede y hay un sesgo económico brutal que tenemos que corregir.

¿Cómo se puede escapar de la ansiedad, la depresión, el estrés y otras enfermedades bajo toneladas de inmediatez, precariedad, e incertidumbre?

Como decía, se puede (y se debe) afrontar. Cuando una persona tiene estabilidad emocional, suele tener la seguridad necesaria para poder protegerse de abusos y saber defender sus derechos para poner límites con asertividad. La precariedad genera malestar, como decíamos, y ese malestar es sano. Nos avisa de que algo no va bien y que debemos actuar. Lo que ocurre es que la sociedad de la inmediatez en la que vivimos, la que nos ha educado en lo “nuevo”, lo “rápido”, lo “mejor” (lo que aparece en cada anuncio de publicidad que vemos) tiene mucha fuerza. La gente ha interiorizado que el malestar es malo y que solo sonreír y estar alegre es la felicidad. Pero eso lo ha vendido la industria de la publicidad, de la autoyuda y sobre todo ese moderno movimiento coaching. Algunos psicólogos se han dejado arrastrar por esta moda, pero la gran mayoría no. Eso no es psicología.

¿Cómo vamos a cuidarnos a nosotros mismos si en muchas ocasiones no se puede llenar la nevera?

Estoy de acuerdo, hay muchos estudios que muestran que el dinero sí da la felicidad, pero hasta cierto punto. Uno de los estudios más rigurosos al respecto es uno llevado a cabo por Daniel Kahneman y Angus Keaton, un psicólogo y un economista, ambos premios noveles de economía. Llevaron a cabo un estudio con la encuesta Gallup, un encuesta masiva y periódica que se realiza en EEUU. Con una muestra de más de 100.000 encuestados, quisieron observar si había una relación entre bienestar psicológico y el nivel de ingresos. ¿Qué encontraron? Lo que decía, que el dinero sí da la felicidad, pero hasta cierto punto. Las personas que no tenían, para hacernos una idea en euros (el estudio está hecho en dólares), unos 600 euros, no podían tener bienestar. De 0 euros a 600 euros, la relación lineal con el bienestar era vertical. Se disparaba hasta arriba. Luego, imagina que cobras entre 600 euros y unos 4000 euros al mes, la línea era casi diagonal. Quien tenía más dinero tenía más felicidad. Ahora bien, un dato súper interesante de este estudio es que, a partir de esos 4000 euros al mes hasta más allá (imagino todo lo posible), la línea era plana. ¿Qué significa eso? Que parece que hay un tope de salario que no afecta ya a la felicidad y al bienestar psicológico. Es más, podríamos pensar que quien tiene mucho más dinero, hasta esos niveles que nos podrían hacer sentir molestos a más de uno, encima les esté quitando la felicidad a muchos otros. Este artículo, abre un interesante debate, que es el de que la mayor felicidad puede estar en esas clases medias acomodadas.

Hoy en España no existe ya clase media, existe clase precaria y clase alta. No lo digo yo, lo dicen los estudios que muestran que la desigualdad ha aumentado enormemente en España en estos años. Y esto lo tenemos que corregir. Por otra parte, a veces no hablamos de la Salud Mental de los ricos. Tener mucho dinero, o mucho poder, o sentirse que se está muy por encima de los demás puede afectar mucho a la salud mental. Pueden tener otro tipo de trastornos psicológicos; exceso de narcisismo, psicopatía, conductas antisociales, etc.

VIABILIDAD DE UNA SALUD MENTAL PÚBLICA Y UNIVERSAL

En tu comentada intervención en Las Cortes Valencianas, cuentas que la saludad mental nos cuesta (en bajas, producción, etc) más de 46.000 millones de euros al año. Es una barbaridad. ¿Por qué las instituciones están dispuestas a asumir unas pérdidas así en lugar a abordar la cuestión de la salud mental de una vez por todas? ¿Existe mucho estigma?

El estigma es una variable que lo puede explicar, sin duda. Venimos de una historia en la que estar loco significaba estar endemoniado. Y a los endemoniados se les rechazaba. Por tanto, hay rechazo a lo que suene ir al psicólogo. El dato de 46.000 millones de euros viene de un artículo científico muy riguroso, llevado a cabo por científicos de nuestro país con mucha experiencia, en colaboración con otros grandes investigadores del ámbito internacional. Es un dato para no tomar a la ligera y debemos seguir concienciado a los que toman decisiones para abordar el problema de la Salud Mental pero ya. Llegamos tarde y debemos actuar. Algunos países pueden servir de ejemplo. El Reino Unido, que tiene mucho que envidiar a nuestro sistema sanitario, en cuestión de Salud Mental nos lleva la delantera. En el 2007 empezaron un proyecto de inserción de 10.000 psicoterapeutas, la mayoría psicólogos clínicos y otros profesionales que proporcionasen terapias psicológicas. Fue un proyecto que empezaron los laboristas y que luego los conservadores no han podido eliminar porque ya ha calado en la sociedad que la asistencia psicológica debe ofrecerse como un servicio público y de calidad.

¿Están preparadas las arcas del Estado Español para cubrir la salud mental desde la mermada sanidad pública?

Los estudios muestran que por cada euro que se invierte en terapia psicológica, se ahorran 20. A nivel mundial, hay estudios que muestran que la relación de beneficio es de 1 a 3 y 5 euros. En mi grupo de investigación, el Ensayo Clínico PsicAP, dirigido por Antonio Cano Vindel, catedrático de psicología de la Universidad Complutense de Madrid, hemos hecho un estudio de costes para ver cuánto costaría ofrecer tratamientos psicológicos en Atención Primaria, en comparación a los psicofármacos, que es lo que se hace abundantemente en la Sanidad Pública. No solo hemos visto que los psicofármacos no son eficaces paras trastornos de ansiedad y depresión, es que además son muy caros. Claro que hay recursos. Lo que se necesita es voluntad política. Es momento de que un gobierno tenga la valentía de querer ese cambio. Un cambio que cuando se haga, con un carácter muy progresista de mejorar el cuidado de nuestros conciudadanos, se haga con una de las mejores herramientas que tenemos: las terapias psicológicas basadas en la evidencia científica, las que utilizan la escucha activa y la empatía propia de una relación terapéutica, pero también el uso de técnicas psicológicas centradas en la mejora de nuestras cogniciones, emociones y conductas, en base a un modelo de bienestar psicológico que permita afrontar la vida con más recursos.

Y en otro orden de cosas (o no) ¿Puede separarse la saludad mental de una renta básica universal?

La renta básica universal puede que sea una de las mejores medidas de Salud Mental que existan. Si no puedes cubrir necesidades básicas, la salud mental va a ser la gran dañada. Pero no podemos quedarnos ahí. No todo se resuelve con un salario. Puede que haya muchos hombres, educados en el rol paternalista de que deben de ser un proveedor de recursos (algo que debemos de cambiar por cierto) y que vean su autoestima muy dañada por tener que recibir ayuda del estado en forma de Renta Básica.

Yo combinaría un estado social fuerte con gran ayuda económica, pero también un estado que proporciona herramientas de prevención y promoción de la salud mental. Esa combinación no es 2 + 2, multiplica. Por otra parte, algunos estudios muestran que la relación entre pobreza y salud mental es causal pero no unidireccional. Parece que la pobreza causa problemas de salud mental, pero los problemas de salud mental causan pobreza.

SUICIDIO

Hablemos de suicidio. ¿Qué pasa con el suicido? ¿Por qué no se habla de suicidio cuando es la principal causa de muerte no natural? Desde la PAH y otras organizaciones sociales se gritaba (cuando un deshauciado se suicidaba agobiado por las deudas) que «no son suicidios, son asesinatos». ¿Podríamos evitar ahora mismo y sin grandes inversiones, el número de suicidios? ¿Por qué a nadie parece importarle?

Los datos del suicido hablan por sí solos. El último informe del Suicidio que cuenta con los datos del 2018 muestra que sigue siendo la primera causa de muerte no natural en España, el doble que los accidentes de tráfico, 13 veces más que los homicidios y 69 veces más que la violencia de género, siendo también, después de los tumores, la principal causa de muerte en la juventud española (15 a 29 años). Fíjate la inversión que ha habido para reducir los accidentes de tráfico o la violencia de género, que por supuesto, son muy importantes. ¿Por qué con los problemas de Salud Mental o el suicidio no? Pues podría ser porque España tiene mucho estigma todavía, porque nos aterra tocarlo, porque el suicidio era un pecado y España tiene un poso sociológico todavía muy fuerte en cuanto a valores católicos. Lo que está claro es que, los hechos demuestran que debemos invertir. La buena noticia es que tenemos medidas a nuestro alcance. En esto, no solo las psicólogas son necesarias. Somos necesarias, pero no suficientes, pero sí muy necesarias. Lo que debemos es de apostar por unos servicios públicos fuertes que puedan atender a la población cuando lo necesita.

El caso de la PAH me parece muy ilustrativo. Tuve la suerte y el honor de crear en 2011, justo después del 15M, un grupo de psicólogos que dábamos apoyo psicológico gratuito a personas afectadas por las Hipotecas en la ciudad de Valencia y alrededores. Un servicio que luego fue profesionalizado dentro un servicio de voluntariado por Psicólogos Sin Fronteras. Durante años, ellos son los que más han hecho, junto a la PAH, un servicio de rescate de personas en situación crítica. Por supuesto que su problema era social y económico. ¿Pero y los problemas de salud mental que estaban teniendo? Ansiedad, depresión, consumo de alcohol y ansiolíticos, incluso problemas familiares o, en su caso más extremo, ideación y conducta suicida. Todo el mundo tiene claro que las médicas y los enfermeros salvan vidas. Pues bien, las psicólogas también. Esto viene a lo que decíamos al principio de psicóloga versus sindicato.

Desgraciadamente, tenemos pocos psicólogos en el sistema nacional de salud. Unos 6/100.000 habitantes. Otros países tienen muchos más, como el Reino Unido, Alemania o Suecia. Esto les permite atender a los pacientes a tiempo. Aquí, las listas de espera para ser atendido por una psicóloga se pueden alargar a los 2 o 3 meses. Eso es un problema. En cambio, intervenir en una persona a tiempo puede implicar prevenir una muerte por problemas de Salud Mental. Vale la pena recordar lo que dijo una chica que asistió al programa de Jordi Évole sobre el Suicidio y los problemas de Salud Mental: “mi madre no se ha suicidado, ha muerto por suicidio”. Es decir, es una enfermedad y se relaciona ampliamente con problemas de salud mental como, por ejemplo, la depresión. Si tuviéramos un servicio público fuerte, con recursos, salvaríamos muchas vidas.

POLÍTICA INSTITUCIONAL

¿Qué propuestas concretas, a nivel parlamentario, se han presentado? ¿Qué acogida han tenido?

Pues puedo hablarte de una propuesta muy concreto que es la que yo lleve a Las Corts Valencianes, así como al Parlamento del Principado de Asturias. Ambos, invitado por el grupo parlamentario de Unidas Podemos. Hasta donde yo sé, se ha aprobado esta propuesta en Les Corts.

La propuesta fue muy clara. Es necesario reforzar la atención a la Salud Mental con una variable muy necesaria (repito, necesaria aunque no suficiente), que es la atención psicológica. Y para ello, se debe reforzar a corto plazo dos servicios concretos:

  • La atención primaria con Psicólogos Clínicos. Los psicólogos especialistas en psicología clínica son los que por ley pueden trabajar en el sistema nacional de salud. Son los que han sido formados mediante el sistema PIR (psicólogo interno residente, al estilo MIR de los Médicos). Esta formación es la más adecuada para trabajar en atención primaria. De hecho, en el tema de salud mental, es la única que debe dar atención psicológica a los problemas de salud mental, ya que conocen todos los servicios del sistema a los que poder derivar pacientes, o, en su caso tratarlos en la propia atención primaria. Sin duda, esto podrá reforzar a los equipos de atención primaria, donde médicos de familia, enfermeras y trabajadores sociales ya lo hacen, desde su formació El Psicólogo Clínico en atención primaria es un consenso ya por parte de todas las fuerzas políticas y puede hacer mucho por el bienestar social.
  • Psicólogos Generalistas Sanitarios en Servicios Sociales. Esta otra formación que está más centrada en las competencias de la prevención y la promoción de la Salud Mental y pueden trabajar en los servicios sociales. Esto puede ayudar a reforzar la atención comunitaria de la salud mental. Pueden hacer muchas cosas: “escuela de padres”, prevención de consumo de drogas o juego de azar, entrenamiento de habilidades sociales y educación emocional, y un largo etc. Muchas cosas que pueden ayudar a que las personas mejoren su vida y tengan una mayor calidad de vida. Y algo muy importante, reducir costes económicos, que también es importante.
  • Y luego, la infancia y la adolescencia. Desde atención primaria y los servicios sociales se pueden hacer cosas en favor de la infancia y la adolescencia, pero debemos ir un paso más allá. Algo que mire a la sociedad de dentro de 20 y 30 añ La educación psicológica (o emocional), como decía antes, se muestra como una prometedora herramienta para hacer seres más libres y más protegidos frente a los abusos de la sociedad. Los estudios muestran que estos programas de educación emocional no solo reducen los problemas de Salud Mental, también aumentan la empatía y la conducta prosocial de los niños y niñas y asegura adultos más sólidos y estables. Debemos reforzar la educación, donde maestros, pedagogos y psicólogas trabajen juntos en favor de una sociedad que sepa regular sus emociones, sus pensamientos, sus conductas y ser mejores personas. Esto es un pilar básico de la sociedad del bienestar que debemos asegurar.

Sin duda, como ya decía, el camino de todo esto debe ser los servicios públicos, y la ciencia, debe ser la luz que nos guíe en este camino. Podemos hacerlo y es el momento de hacerlo.

 

 

 

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