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Opinión

La tarea heroica de Pablo Iglesias

"Que otros se jacten de lo que han escrito, yo me jacto de lo que me ha sido dado leer". Si esta frase la dijo ese genio de la literatura que fue Jorge Luis Borges, las y los mortales demócratas, tenemos la obligación de jactarnos de admirar la figura política de Pablo Iglesias.

Yo, que por edad y circunstancias tengo uso de razón política desde poco antes de la muerte del dictador Franco, me jacto de haber vivido para admirar en tiempo real la talla de un personaje irrepetible. Uno de esos que, parafraseando a Federico García Lorca en su famosa elegía, "tardará mucho en nacer, si es que nace, un político tan claro, tan rico de aventura".

El día antes de las votaciones para las elecciones europeas de mayo de 2014 dudaba entre mantener el voto resignado a IU, o votar al run run instalado en el ambiente con el nombre de Podemos. Ese sábado mi viejo padre me dijo ¿sabes a quién voy a votar? No, contesté, ¿a quién? Al mismo que va a votar tu hija, al de la coleta. La alianza intergeneracional entre el abuelo y la nieta fue un destello de luz.

El héroe, o la heroína, no es más que aquel capaz de convocar a la asamblea de los héroes y heroínas civiles. Una asamblea compuesta por gente que no se resigna a ser cómplice activo o pasivo de la política de la desigualdad. Desde que Pablo Iglesias puso su cara en una papeleta con el nombre de Podemos, no ha hecho otra cosa que cargar sobre sus espaldas las aspiraciones de justicia y democracia de quienes se resisten a vivir bajo la servidumbre voluntaria.

Héroe es Pablo Iglesias y héroes y heroínas son toda la gente que contra viento y marea, muchas veces al borde del naufragio, o en el mismo naufragio como en estas elecciones madrileñas, ha aguantado el timón frente al oleaje de venenos que sacudía la opinión publicada, ha recosido las velas rotas por vendavales de noticias falsas y ha tapado botanas producidas por las envestidas de los montajes policiales y judiciales para hundir la nave de la democracia.

No es difícil para la asamblea de héroes y heroínas que han venido votando a Pablo Iglesias y que en Madrid han vuelto a votar su candidatura, compadecerse ante su humanidad asediada. El héroe, desde que demostró que sí se puede, ha venido padeciendo el acoso personal y familiar, las acusaciones falsas, la persecución de sus hijos, su pareja y sus padres, el cerco facineroso infame a su residencia familiar, las amenazas de muerte y la descalificación atroz. El héroe, Pablo Iglesias, como los héroes y heroínas de la mitología, vive en acción y en permanente juego de agón. No hay día, no hay proceso o acción en la que no se juegue el cuerpo y el alma.

No ver lo que se ha conseguido en España gracias a la talla política de Pablo Iglesias en materia de derechos, podría enumerar una retahíla pero basta mencionar la importantísima subida del SMI, el incipiente IMV o la ley de eutanasia, no ver que ha sido Pablo Iglesias quien con su acción dentro del gobierno ha marcado la dirección política del mismo en plena pandemia, salvándolo en más de una ocasión del acoso de la ultraderecha y de las tendencias internas para intentar afrontar la crisis sanitaria con recetas neoliberales fracasadas, es, o ceguera, o vivir en estado de soberbia personal, o tener intereses de parte mezquinos incompatibles con el interés común.

No reconocer que sin Pablo Iglesias, Pedro Sánchez hubiese pasado por la política sin pena ni gloria y el PSOE hace tiempo que habría caído en el abismo de la decadencia como los partidos socialista francés, griego, italiano o, incluso, alemán, es parecerse más a un tertuliano sicario del gran dinero que a un observador político independiente.

Pablo Iglesias echó a Rajoy, y con ello al PP corrupto de la Gürtel y los martillazos en los ordenadores de Génova, del gobierno de España, en una moción de censura en la que ni Pedro Sánchez creía. Pablo Iglesias aguantó las envestidas tras las elecciones generales de abril de 2019, llegó a salirse voluntariamente de la ecuación para no entrar personalmente en el gobierno de coalición, hasta que con Vox ya cabalgando en el Congreso tras la repetición electoral de noviembre de 2019, Pedro Sánchez no tuvo más remedio que admitir que o con Unidas Podemos o con el PP.

Pablo Iglesias preparó una mayoría aplastante para aprobar los PGE de 2021 sin la concurrencia neoliberal de un Ciudadanos que se había fotografiado con los dóberman en la Plaza de Colón, una mayoría mucho mayor que la mayoría que permitió investir a Sánchez.

Pablo Iglesias, tras el fracaso de la mamarrachada preparada por Moncloa en Murcia con la intención de dar aire a Ciudadanos y debilitar a Unidas Podemos, en un momento en que se ve la luz al final del túnel de la pandemia, percibió el riesgo de que Madrid, convocadas las elecciones por Díaz Ayuso, cayera en manos del trumpismo hispano y se convierta en una bola de hierro atada al tobillo del gobierno de España. Esa percepción real, analizada por el héroe, lo llevó a prescindir de su estatus de vicepresidente y a dar la batalla de Madrid, una vez más por lo común, porque nos va la vida democrática en ello.

Esa acción heroica ha devenido trágica para la democracia. A las gentes demócratas de bien no nos queda más que darle las gracias a él, a todas aquellas personas que lo han apoyado de cerca y a todos esos votos madrileños, tan heroicos como el personaje que los defendía. Gracias Pablo, nada terminó ayer.

 

 

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9 Comentarios

9 Comments

  1. Mohicano

    5 de mayo de 2021 19:08 at 19:08

    Es verdad. Sin Pablo Iglesias, Sánchez y el PxxE estarían hoy en parecida situación a la que disfruta ciudadanos.
    Pero que no se descuide. Seguirán persiguiéndole sin piedad. Un Iglesias vivo en la península es muy peligroso, intervenga o no en política. Porque saben que el día menos pensado va a resurgir de sus cenizas.

  2. ESTRELL@

    5 de mayo de 2021 22:01 at 22:01

    Es que sinceramente y sin menospreciar a nadie en la oposición,`poco iba a poder hacer en Madrid con la carta blanca de Ayuso y sus manos libres, para seguir en su linea.
    No se puede desperdiciar ese talento político y el sacrificio no merece la pena, visto lo visto.

  3. Alfredo

    5 de mayo de 2021 23:15 at 23:15

    Suscribo tu artículo, de la A a la Z.

  4. María José

    6 de mayo de 2021 00:47 at 00:47

    Totalmente de acuerdo con el artículo. Pablo ha cambiado la historia de España, nuestra percepción sobre la farsa del 78 y ha desenmascarado a todos los farsantes políticos que nos vendieron esa pseudo democracia.
    La actitud de la derecha es denigrante, pero más lamentable todavía es la ausencia de respuesta de cierta izquierda «bienpensante»( jaja) para protegerlo de ese acoso, físico y verbal!!!!! Así como de esa otra izquierda acomplejada que cree que solo se puede alojar en una chabola. Hemos perdido al mejor político y al más noble que ha tenido España. Gracias Pablo por tu labor titánica y perdón por lo ingratos que hemos sido.

  5. mekong --

    6 de mayo de 2021 16:16 at 16:16

    El artículo rebosa de verdades como puños.

    ¡Ahí queda escrito!

    Para que algunxs no se llamen a engaño

  6. Carlos Primero de los Míos

    6 de mayo de 2021 22:50 at 22:50

    Comparas las cualidades de Pablo Iglesias con las de ,por ejemplo, el enano Real y te dan ganas de llorar eternamente.
    Y resulta que el válido se va y el tonto se queda, maldita sea…
    ¡¡¡SI SE PUEDE!!!

  7. Luis Felipe Sellera Ramos

    7 de mayo de 2021 09:31 at 09:31

    Nunca he sido dado al culto a la personalidad por muy relevante que esta fuera, pero eso es distinto, muy distinto, a ser capaz de reconocer a personas excepcionales por su valía política, intelectual y compromiso ético y social.
    Sólo hay cuatro políticos por los que he sentido verdadera admiración desde que con 20 años fui consciente de cuál era mi lugar en el mundo: Enrique Curiel, Marcelino Camacho, Julio Anguita y Pablo Iglesias Turrión.
    Si es verdad que las personas no desaparecen mientras siguen instaladas en nuestra memoria, Pablo seguirá vivo mientras yo lo esté. Gratitud eterna.

  8. Lucía Draín

    7 de mayo de 2021 13:50 at 13:50

    Mario,
    la agresión y acoso a Podemos, y en particular a Pablo e Irene, está siendo realizado por jueces, policías y medios de información. No se trata solo de cuatro hienas enloquecidas, es una agresión institucional en firme.

    Se cruzaron hace tiempo todas las líneas rojas. Ahora el Madrid bochornoso, el Madrid del muerto al hoyo y el vivo al bollo, está demostrando al resto de España su falta de sensibilidad contra el fascismo.

    El españolismo madrileño jibariza aun más a la España más canija y altamente agresiva. El españolismo fascista se prepara para la agresión a gran escala.

  9. FRAN GARCIA

    8 de mayo de 2021 14:34 at 14:34

    Lo que ha vivido Pablo Iglesias en concreto y podemos en general es algo inconcebible en una democracia, ya no plena, sino medio normal, que debería avergonzar a cualquier demócrata independientemente de compartir sus ideas políticas o no. Y lejos de avergonzar a muchos que se hacen llamar demócratas, les parece normal, o incluso lo celebran por dentro. En España hemos tenido políticos que más que políticos han sido auténticos mafiosos. Políticos soberbios y maleducados y mentirosos que han estado al servicio de las grandes empresas y fortunas en contra del interés de sus propios votantes. ¿O de donde surge el 15M? De no poder soportar más las actitudes y comportamientos de la generalidad de los partidos políticos. Que frágil es la memoria. Y teniendo en cuenta todos esos antecedentes ¿ahora resulta que el político más odiado de toda la democracia por toda la derecha y por mucha parte de los que se hacen llamar de izquierda? Un político y un partido político que surgió precisamente de ese 15M. Me gustaría saber que cosas ha hecho Pablo Iglesias objetivamente que justifiquen que sea más odiado que tantos y tantos otros. Y esto no ha pasado por arte de magia. Esto es únicamente gracias a todos los medios de comunicación de derecha o ultraderecha que son la practica totalidad de los medios importantes del país. Hay muchísima gente que odia a Iglesias sin saber porque. Otros muchos igual no lo odian pero creen que es el peor político del pías y a otros simplemente no les cae bien y piensan que algo raro o malo tiene. Simples percepciones que no tienen ninguna base detrás. Seguramente alguien que se dedique a la publicidad y el marketing explicaría muy bien de que forma se puede modificar la percepción de la gente sobre algo o alguien sin argumentos sesudos o racionales. Y si aceptamos que se pueda directamente mentir sin ningún tipo de cortapisa….ya ni te cuento.

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