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Opinión

La tensión de su estrategia

Ha circulado un vídeo de Pedro Jabalí en el que dice que los fascistas no son una amenaza, que no son ellos los que le echan gasolina a la hoguera de la pandemia. Y que tampoco es cierto que el PP va a hacer todo lo que pueda (aunque tenga que destrozar la sanidad y la economía) para que la irritación de la inseguridad derrumbe al gobierno de coalición.

A pesar de la chaqueta y la corbata, se le nota mucho que está tenso, que está haciendo méritos, que está en tensión. Como muy bien explica María Moliner en su diccionario de uso del español, la tensión es el estado del que vigila con todo su interés y mucha emoción. A pesar de lo elegante que aparece en la grabación, se le nota mucho la tensión de su estrategia.

La argumentación de ese vídeo es confusa. Enredada. Lo único que queda claro es que al vicepresidente lo quiere a la parrilla (¿en la de la terrible foto del borbonazo con gorra de pandillero?) y que le parece muy bien que “los servicios occidentales” utilizasen la estrategia de la tensión para impedir que los comunistas gobernasen en Italia. Dos estupendas lecciones de democracia de sus ya muy mellados colmillos de jabalí.

Ahora te diré por qué se enreda tanto. Pero antes que quede claro el favor que le hago al contestarle. Sabe que ya no es el jabato de El Mundo sino el Perico de los palotes en los saldos de lo digital. ¿A quién quiere convencer de que le necesitan los que manejan el poder más duro? Es solo la calderilla en las subastas de la influencia. Está amortizado y no quiere darse cuenta.

Regresemos ahora al discurso de su vídeo. Dice que ya sería inútil la preventiva estrategia de la tensión porque el comunismo se ha instalado en el gobierno. Que nos lo inventamos. Que no son las ratas con antorchas las que provocan que arda la calle. Es al revés. Su querido régimen monárquico de la transición necesita ahora más que nunca la desestabilización para refugiarse otra vez en el bipartidismo pero con el injerto de los fascistas.

Mientras la extrema derecha demuestra que quiere romper la democracia mediante el cabreo social de la pandemia, convirtiendo la desesperación en violencia social que parezca espontánea, la tuna de la que Pedro Jabalí forma parte insiste en entonar el rancio repertorio de las coplas del periodismo de pandereta y alcantarilla.

Grita que la estrategia de la tensión es la de la coleta pero se le nota tanto la tensión en su estrategia que ya no impresiona ni a los que todavía creen que con los tirantes piensa mejor. Es peligroso que juegue con los fascistas. No se lo agradecerán ni ellos ni los que los patrocinan. No lo necesitan. ¿Por qué no se calla? Ya no es importante.

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