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Lesmes, el hombre atrincherado en el CGPJ

La Comisión Europea insta a España a renovar de una vez el CGPJ que el PP mantiene bloqueado
Carlos Lesmes, presidente del CGPJ en interinidad desde diciembre de 2018

En su discurso de este viernes en Barcelona, el presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, aseguraba a los nuevos jueces que “no serán pocos los momentos en los que tendréis la sensación de ser los únicos baluartes del Estado de Derecho” y les pedía que en esos no pocos momentos tuvieran “la firmeza y el convencimiento en los valores constitucionales” como “faro que os guíe de manera permanente”. Hace falta valor, habiendo sido propuesto por el PP y llevando casi dos años en interinidad porque el PP se niega a renovar su cargo y el resto del órgano de gobierno del poder judicial, uno de los denominados tres poderes del Estado, junto al legislativo y al ejecutivo.

Nacido en Madrid en 1958, Lesmes desarrolló la carrera fiscal –destinado en las audiencias de Alicante y de Madrid y en el Tribunal Constitucional– desde 1984 hasta 1993 y la carrera judicial –destinado en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, en la Audiencia Nacional y en el Tribunal Supremo– desde 1993 hasta 1996 y desde 2004 hasta la fecha.

Desde 1996 hasta 2004 su currículum profesional está en blanco porque permaneció en situación de servicios especiales para dedicarse a la política como alto cargo del Ministerio de Justicia durante los ocho años de gobierno del PP de José María Aznar. Así, de 1996 a 2004, siendo ministra de Justicia Margarita Mariscal de Gante, fue director general de Objeción de Conciencia, y de 2000 a 2004, con Ángel Acebes primero y José María Michavila después como titulares de Justicia, lo fue de Relaciones con la Administración de Justicia.

Procedente de la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura, Lesmes es presidente del Tribunal Supremo, y por ello también del CGPJ, desde diciembre de 2013 –desde hace casi siete años–, pero desde diciembre de 2018 –desde hace casi dos años– lo es en interinidad.

Tanto Lesmes como el propio CGPJ están en interinidad porque el PP está bloqueando la renovación del órgano de gobierno del poder judicial y de su Presidencia, a pesar de que el artículo 122 de la Constitución española establece que el CGPJ estará integrado por el presidente del Supremo, que lo presidirá, y por 20 miembros nombrados por un período de cinco años –de cinco años– y a pesar también de que el artículo 568 de la Ley Orgánica del Poder Judicial establece que el CGPJ se renovará en su totalidad cada cinco años –cada cinco años–, contados desde la fecha de su constitución, y que los presidentes del Congreso y del Senado deberán adoptar las medidas necesarias para que la renovación se produzca en plazo.

El CGPJ se elige a propuesta del Parlamento, y por ello en parte constituye un reflejo de las mayorías parlamentarias de cada momento histórico. Pero no es así desde que el presidente del PP, Pablo Casado, bloquea su renovación, jactándose –pese a lo taxativas que se muestran la Constitución y la LOPJ– de que no negociará esa renovación con partidos republicanos como Podemos, lo que en términos constitucionales viene a ser como si el Gobierno de coalición se negara a convocar elecciones –para renovar, en su caso, los otros dos poderes, es decir el legislativo y el ejecutivo– mientras el PP siga gobernando comunidades autónomas y ayuntamientos con el apoyo de Vox.

Hace unas semanas, la exportavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, se despedía de su cargo asegurando que “la justicia” es “el último dique de contención” del que dispone “la democracia” frente al pacto de investidura y frente al pacto de gobierno establecidos tras las generales del 10N, reconociendo así –¿sería un lapsus?– lo que su partido, el PP, lleva casi dos años haciendo con su bloqueo a la renovación del CGPJ: intentar sabotear, desde el poder judicial, a los poderes legislativo y ejecutivo surgidos de las urnas del 10N. Que, en la misma línea, Lesmes dijera este viernes a los nuevos jueces que “no serán pocos los momentos en los que tendréis la sensación de ser los únicos baluartes del Estado de Derecho” no es casual. Y seguro que no fue un lapsus, pues llevaba su discurso escrito.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. ESTRELL@

    27 de septiembre de 2020 09:58 at 09:58

    Por lo que juzgues seras jugado.

    Efectivamente es lo único que les queda pero no por mucho tiempo.Porque con el poder judicial han abusado también para defender al capitalismo, al poder económico sobre lo ético y lo moral, como siempre aplastando con su bota al mas débil.Ojala ¨mueran¨ con su propio veneno: ¡justamente¡

  2. J7

    30 de septiembre de 2020 19:06 at 19:06

    Un juez que se considere un dios infalible despreciando lo humano, no tiene el mínimo derecho a equivocarse y debe responder por el más leve fallo en sus obligaciones.

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