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Análisis

Lo que salva vidas es el feminismo, no la cadena perpetua

Quienes niegan la violencia de género también son los asesinos de Olivia y Anna

España está costernada por el asesinato de las hermanas Olivia y Anna, seis y un año respectivamente, a manos de su padre. Un crimen terrorífico que los medios de comunicación están contando con detalle en la sección de sucesos y no desde una perspectiva de violencia de género. Informar o condenar lo ocurrido como lo que es, un crimen machista, obligaría a los informadores que dan espacio en sus programas a negacionistas de la violencia de género a rectificar y reconocer que la solución es más feminismo y no la cadena perpetua. 

Sin embargo, quienes niegan la violencia de género por una cuestión ideológica están intentando por todos los medios, y nunca mejor dicho, que la lectura que la sociedad haga del crimen machista de Tenerife sea en clave sensacionalista para que el pueblo espectador, después de escuchar horas y horas de tertulias morales, acabe pensando que la solución es la cadena perpetua. 

La líder de Vox en la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, no ha tardado en escribir un tuit pidiendo cadena perpetua, aunque su partido rechaza los minutos de silencio y condenas institucionales cada vez que tiene lugar un asesinato machista en España. La ultraderecha no puede admitir que el crimen machista de Tenerife es un caso de violencia de género porque significaría que la solución no es su populismo penal, sino la necesidad de construir una sociedad feminista a la que se oponen con las políticas que votan en los parlamentos o ayuntamientos donde tienen representación.

Tampoco el PP puede admitir que el crimen de Tenerife es un caso de violencia de género porque entonces tendría  que explicar por qué la Comunidad de Madrid ha gastado cero euros en el Pacto de Estado Contra la Violencia de Género, siendo la única comunidad autónoma que expresa con tanto descaro que no tiene interés ninguno en acabar con la punta del iceberg del patriarcado. Hablemos claro de una vez en este país que se alimenta de las mentiras o de medias verdades. Cuando una administración invierte cero euros en políticas contra la violencia de género o se opone a  que los niños reciban formación en igualdad, lo que está haciendo es legitimar crímenes como el de Tenerife. 

Isabel Díaz Ayuso ha podido no dedicar un solo euro al Pacto de Estado porque sabe que tiene cero costo político. A Rocío Monasterio nadie le hubiese perdonado, y con razón, que ante un atentado de ETA su respuesta hubiese sido equiparar esos asesinatos con un delito común y pidiera derogar la ley antiterrorista, pero cuando se trata de violencia de género no sólo es que no encuentre críticas, es que es aplaudida por amplios sectores de la sociedad, incluso de  hombres y mujeres que no votan a Vox. 

Lo más parecido a un negacionista de derechas es uno de izquierdas. Sólo hace falta ir a una comida familiar o de amigos y sacar a debate el tema del feminismo. Te dirán sin datos que las denuncias son falsas, que las mujeres son todas unas zorras aprovechadas y hasta saldrá una madre preocupada de que su hijo pueda ser detenido porque una novia caprichosa lo pueda denunciar, sin pararse a pensar que tiene más posibilidades de ir al entierro de unas de sus hijas por crimen machista que ir a la cárcel a visitar a su hijo.

Saben quienes aprovechan los crímenes que consternan a la población que la cadena perpetua no sirve de nada para frenar los crímenes de violencia machista, básicamente porque en muchos casos los asesinos se suicidan después de matar a su exmujer y/o a sus hijos. Lo único que salva vidas es el feminismo, pero quienes piden cadena perpetua no tienen el más mínimo interés en salvar vidas.

El único interés de los propagandistas del machismo es negar y  deslegitimar el feminismo porque es la única herramienta que posibilitará una sociedad de mujeres libres y hombres cuya masculinidad sea expresada a través de la ternura y no con violencia. El machismo, al igual que lo hacían los defensores de ETA cuando la banda terrorista cometía un atentado, es capaz de encontrar muchos argumentos que parecen condenar la violencia, pero ninguno de estos mensajes irán dirigidos a acabar con la estructura política, social y económica llamada patriarcado que luego se traduce en asesinatos. 

Quienes piden cadena perpetua para acabar con la violencia de género están más cerca de los asesinos que de querer acabar con los crímenes machistas. Digámoslo claro. Los que niegan la violencia de género ,y estos días piden cadena perpetua, también son los asesinos de Olivia y Anna. 

 

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