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Análisis

Los medios de comunicación son los nuevos ejércitos

Ana Rosa Quintana, Pablo Motos, Vicente Vallés o Susana Griso no son periodistas, son militares. 

Pablo Iglesias

Pablo Iglesias ha dimitido. Se ha ido. No ha podido más. Lo han echado. Ha preferido proteger a su familia que seguir jugándose la vida por defender sus ideas de justicia. Ha dicho basta a los ataques, bulos, odio y veneno mediático y judicial del que ha sido víctima. El hombre al que las encuestas le otorgaban un 28% de intención de voto en 2014 se ha ido porque los medios de comunicación lo han convertido en el ser más odiado de España para evitar que fuera presidente del Gobierno.

Le preguntaba el otro día a una amiga personal de Pablo Iglesias cómo es él en privado y qué relación tiene con sus hijos. Me habló de un padre tierno, cariñoso y rabiosamente volcado en la educación de sus hijos, que se tiraba a jugar con sus tres niños en el suelo de casa y que cuadraba a diario la agenda para dormir siempre en casa y darle un beso de buenas noches a cada uno de ellos. El relato me parecía tan hermoso que se me hizo un nudo en la garganta de la emoción.  "Es como si me hablaras de otra persona, nadie lo diría” , le dije. A lo que ella me respondió: “Él es así, no como lo pintan los medios. Es tierno, cariñoso, cuida a su gente, te llama si intuye que estás mal y te habla siempre de una forma delicada para no herirte. Son los medios de comunicación quienes llevan siete años trabajando para que parezca que es el diablo y un macho alfa”.

La conversación lleva resonándome sin parar desde que Iglesias abandonó la política el pasado martes. Estudié Periodismo y tuve asignaturas que explicaban la estructura de propiedad de los medios. Los profesores me explicaron que los grandes medios de comunicación tienen la capacidad de dirigir un país a base de titulares y de convertir en un trapo a quien se atreva a defender al pueblo de la voracidad del poder económico. Por cuestiones que no vienen al caso, conozco algo la política argentina y el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, quien perdió las elecciones en 2015 después de años de tertulias, titulares y mentiras sobre su supuesta corrupción que años después ha quedado en nada.

Vi en directo cómo decenas de motos con cámaras siguieron a la expresidenta argentina, como si fuera el Tour de Francia, desde su casa hasta los juzgados a declarar cuando la denunció la oposición y como esos mismos medios de comunicación no hicieron la misma espectacularización cuando fue ella la que denunció a la derecha argentina por haberla estando espiando en  una versión propia de las cloacas del Estado que han operado en España contra Pablo Iglesias. Una red parapolicial, creada por el Ministerio del Interior de Jorge Fernández Díaz y que conocían miembros de PP y PSOE, ha estado creando informes falsos contra Podemos, casi desde su nacimiento, que se filtraban a medios de comunicación que luego los difundían sabiendo de antemano que eran mentira y que habían sido mandados a fabricar. Que la gente piense que Venezuela ha financiado a Podemos se debe a informes policiales falsos que han sido reproducidos por los medios de comunicación. No creo que haya siglos para tapar esta vergüenza democrática que recae sobre el establishment mediático, político y judicial de España.

En una de las vistas orales, la expresidenta argentina le dijo al juez algo más o menos así: “Nos intentan acusar de que somos chorros (ladrones) porque lo que no pueden decir es que nos sientan en este banquillo por defender a los pobres frente al poder económico concentrado”. El kirchnerismo no sólo aprobó planes en contra de la pobreza extrema en un país rico como Argentina, sino que se atrevió a aprobar una ley para restringir la entrada del poder económico concentrado en la propiedad de los medios de comunicación. Es decir, aprobó una ley para evitar que lo que la gente lee, oye o ve esté en propiedad de pocas manos. O lo que es lo mismo, aprobó la democratización de un derecho fundamental como la información para que ningún grupo empresarial diera un golpe de Estado a través de los medios de comunicación de su propiedad.

El todopoderoso Grupo Clarín, vinculado con el Grupo Prisa (El País o la Ser), impugnó los artículos de la ley que limitaban al 25% el máximo de acciones que un grupo empresarial podía tener sobre un mismo medio de comunicación. En 2015, Cristina Fernández de Kirchnner perdió las elecciones, gracias a la violencia desmedida de los medios de comunicación. Su sustituto, Mauricio Macri, hijo de uno de los mayores empresarios del país, lo primero que hizo nada más llegar fue anular los artículos que limitaban  el peso que una misma corporación podía tener sobre la propiedad de los medios de comunicación. Ni que decir tiene que Macri contó con el apoyo inestimable del Grupo Clarín en Argentina y del Grupo Prisa en España, a pesar de que aumentó la pobreza en cuatro millones de personas y de que el país sudamericano se volvió a endeudar de nuevo con el FMI, después de que el kirchnerismo saldara toda la deuda externa que llevó a Argentina al colapso.

La violencia fue tal que la hija de Cristina Fernández de Kirchner acabó ingresada en una clínica de salud mental y se tuvo que ir fuera del país para poder alejarse del odio y la violencia de los medios de comunicación. El marido de Cristina Fernández, el también expresidente Néstor Kirchner, murió de un infarto en 2010. En realidad, más que medios de comunicación, sería más acertado si habláramos de ejércitos, que son propiedad del poder económico concentrado. Los nuevos golpes de Estado contra los progresistas del mundo ya no son militares, no hace falta. Un opositor denuncia sin base, un juez de instrucción abre una investigación que tarda años y los medios de comunicación informan sobre la investigación como si fueran hechos probados y hubiese una sentencia en firme. Horas y horas de difamación, señalamiento y mentiras o medias verdades, que es la peor forma de mentir, son suficiente para hacer caer la imagen pública de quien se atreva a desprivatizar una empresa que antes fue pública, subir el sueldo a los trabajadores, regular los precios del mercado del alquiler o ponerle límites al poder económico concentrado.

No son periodistas, son militares

Hoy ha sido Pablo Iglesias, ayer fue Cristina Fernández de Kirchner, anteayer fue Lula da Silva o Dilma Rousseff y mañana será Yolanda Díaz si dice que se tiene que cumplir el acuerdo de gobierno con el PSOE y derogar la reforma laboral en contra de la postura de Nadia Calviño, que no es más que una de las representantes del poder económico concentrado en el Consejo de Ministros. La democracia está herida de muerte cuando, como ocurre en España, dos grandes corporaciones, Mediaset (Telecinco, Cuatro) y Atresmedia (La Sexta, Onda Cero, Antena 3, Planeta), controlan la casi totalidad de lo que se lee, se oye o se ve por televisión. Ana Rosa Quintana, Pablo Motos, Vicente Vallés o Susana Griso no son periodistas, son militares. 

España debe ir pensando muy en serio, si hay algún político que se atreva a tanto sabiendo a qué se atiene, en regular los ejércitos comunicativos y ponerle límites al poder económico concentrado en la propiedad de lo que se ve, se lee y se oye. De la misma manera que uno de los mayores logros de la Transición fue democratizar el Ejército, en esta segunda transición que vive España es urgente democratizar los nuevos ejércitos, los medios de comunicación, si queremos que la democracia siga existiendo.

Los medios de comunicación han conseguido destruir la imagen pública de un hombre bueno, que tenía como objetivo acabar con la pobreza que sufre un tercio de la población española. Un tercio de gente en pobreza en la cuarta economía de la Eurozona es un delito de lesa humanidad. Los medios te dejan organizar un telemaratón para recaudar fondos contra la pobreza infantil, pero no te permiten preguntarte por qué hay niños y niñas pobres en un país rico y tomar medidas de redistribución de la riqueza para acabar con la pobreza en perjuicio de los que lo tienen todo y quieren todavía más. Si se te ocurre mirar de frente al poder económico concentrado, lo que te espera es un ejército cuyas bombas son televisiones, radios y periódicos que publican lo mismo en varios colores para que el pueblo crea que pluralidad es decir lo mismo con diferentes presentadores. Ya no hacen falta secuestros, torturas o aviones de la muerte para eliminar a líderes progresistas incómodos para el poder económico. Matar civilmente a un político incómodo es tan fácil como disparar mentiras y odio desde los medios de comunicación. A Pablo Iglesias no lo ha echado el pueblo, lo han matado civilmente los medios de comunicación. 

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11 Comentarios

11 Comments

  1. María Pilar Jiménez Ramos

    9 de mayo de 2021 13:22 at 13:22

    Muy buen artículo, se debe difundir.

  2. Jose Ramon T L

    9 de mayo de 2021 13:43 at 13:43

    A Pablo lo han fulminado los franquistas, que nunca se fueron de este país y hoy son los mejores mercenarios ha sueldo de los superricos que dominan los medios de comunicación los bancos, los gobiernos las farmaceuticas.
    Y esos periodistas de los que ustedes hablan son mercenarios de elite a muy buen sueldo de estos avaros.

  3. Ramon

    9 de mayo de 2021 13:45 at 13:45

    De verdad no nos obseciemos con los medios de comunicación tenemos que reflexionar por qué desde vistaalegre 1 se ha quedado tanta gente por el camino en tan corto periodo de tiempo yo el primero

  4. Lucía Draín

    9 de mayo de 2021 13:46 at 13:46

    Efectivamente, la función paramilitar de los medios de información evidente, pero no tiene nada de nuevo. Guy Deboard ya lo teorizaba en su situacionismo incomprensible a finales de los 50.

    Un problemazo sobre el que se se ha teorizado poco. Y mucho menos sobre las posibles soluciones. Hace 20 años escribía esto en Demopunk Net
    https://demopunk.net/sp/sp/propaganda/medios01.html
    La desarticulación de los medios de propaganda

  5. Pintaius

    9 de mayo de 2021 14:15 at 14:15

    Tras los ejemplos de Cristina de Kirchner en Argentina, Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil, Rafael Correa en Ecuador y el propio Pablo Iglesias (y familia) aquí, entre otros, la pregunta ahora es, ¿cuánto les durará Yolanda Díaz?

    Y una pregunta aún más inquietante, teniendo en cuenta lo de que si me mientes una vez la culpa es tuya, pero si lo haces una segunda vez la culpa es mía, ¿que porcentaje de ingenuidad, credulidad y necedad hay entre la población de este país de países?

    Sí, todos sabemos del enorme poder de sugestión que tienen los grandes medios de comunicación/persuasión, pero las más de las veces la propaganda es tan burda, soez y cateta, que cuesta creer que llegue más allá de esa minoría de neofascistas que siempre han estado ahí.

    ¿Exigirá la militancia del PsoE a su dirigencia que tome cartas en el asunto, o es que no esperan incomodar al Poder en la pvta vida? Y los demás, ¿llenaremos las calles exigiendo que los medios nos dejen de mentir? ¿Habrá concentraciones pacíficas y multitudinarias frente a las sedes de Atresmedia y Mediaset?

  6. mekong --

    9 de mayo de 2021 17:35 at 17:35

    Si, todo lo que se expone es verdad, peeero… ¿Qué pasa, que el o la votante no tiene criterio propio y se cree todo lo que le endiñen? No. No, definitivamente no.La mayoría de personas con derecho a voto, en España, en esta España de hoy, es totalmente analfabeta política. Aquí la democracia no funciona. ¡Es que no se tiene ni pajolera idea de lo que es la Democracia ni lo que significa la palabra Libertad! El problema está en que desde 1978 no ha habido la suficiente educación pública y democrática en las escuelas. Así nos va cuando un estudiante (p.ej.)en Vallecas dice que ha votado a Ayuso porque ya tenía ganas de «salir»…
    En Alemania a lxs votantes no se les puede engatusar. La mayoría tienen criterio propio a pesar de que el panfleto periodístico de más tirada como es el BILD Zeitung (una especie de OKdiario)sea uno de los más leídos entre la población obrera. En Alemania cuando se hace una encuesta pública a pie de calle,se nota a través de la forma de cómo se responde,la formación demócrata y cultural del entrevistado o de la entrevistada, y no como en España, que responden de oídas y sin saber argumentar una respuesta con seriedad. ¿Por qué pongo de ejemplo Alemania? Sencillamente porque en Alemania se venció al nazismo, por eso en Alemania (como en Francia, como en Gran Bretaña)al nazismo se le combate hasta desde los medios de comunicación más conservadores, ¡incluso desde el Bild Zeitung! En Alemania, por regla general, la gente sabe lo que vota y porqué vota. Algún listillo o listilla saldrá diciendo «¡Pos vete p’Alemania!» Pues sí, estoy muy a gusto en Alemania desde el 63, y lleno de pena por el país que me vio nacer.

  7. AbuJavi

    9 de mayo de 2021 18:45 at 18:45

    Ay don Ramón, ¡cuanto echa usted de menos a su general superlativo!

  8. ESTRELL@

    9 de mayo de 2021 19:10 at 19:10

    Pues yo no tengo nada que reflexionar, yo sigo estando con Pablo y su gente desde el principio al fin.
    La mentira ha dado media vuelta al mundo, mientras que la verdad aún se está poniendo los pantalones.
    W.CH

  9. José L. Soto

    10 de mayo de 2021 09:46 at 09:46

    El artículo dice la verdad de lo que ocurre en este país, hoy día los golpes de Estado lo hacen los medios de comunicación afines al capital y los justicieros comprados por ese capitalismo de extrema derecha. La ciudadanía vive ciega y sorda a base de mentiras y engaños inventados por los poderes mediáticos, vive en la completa ignorancia, son los esclavos de estos medios de comunicación.

  10. marreus

    10 de mayo de 2021 12:47 at 12:47

    Todo eso es cierto y ahora con la mayoría de Ayuso estan que se salen.En la sexta con «Liarla Pardo» en el Intermedio parece que no, pero también estan contentísimos con la mayoría de Ayuso.
    Lo que no se comprende es la gente que ha votado a la derecha siendo simples trabajadores con un sueldito y oyendo las consignas del PP «libertad o comunismo» y los envíos de balas a políticos.
    No entiendo después de todo esto como Unidas Podemos no da una gran subida.Fallan muchas cosas que habrá que analizar bien.

  11. ESTRELL@

    10 de mayo de 2021 21:24 at 21:24

    si, buscar periodistas decentes…y esperar a que la fruta este madura y se caiga por su propio peso aunque seguro que ya sera demasiado tarde y sera mas fácil de pisar.

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