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El Megáfono

Los modelos de comunicación tradicionales

La irrupción de Internet trajo consigo una reinvención total en los modelos de comunicación
tradicionales conocidos hasta el momento. Es evidente que la forma en la que todas las sociedades del mundo se comunican e informan ha cambiado de forma considerable. El incremento en los canales de comunicación a un número infinito multiplica exponencialmente la cantidad de información con la que podemos nutrirnos. O no. La burbuja inmobiliaria que estalló en Estados Unidos en 2006, nos llegó como un tsunami a través del Atlántico Norte en 2008. Una crisis financiera que precedió otra mayor de calibre humanitario en 2015. Una crisis migratoria en pleno Mar Mediterráneo que dejaría a más de un millón de refugiados en de la Unión Europea. Y que sería el germen de renacimiento de los nacionalismo y los extremismos.

Clautnitz, Remchingen, Freital, Chemnitz... Pueden parecer tan sólo nombres de lugares. Sí, eso
está claro, lo son. Pero no nos detenemos en ellos por eso. En el libro Contra el miedo (Carolin
Emcke, 2017) nos centramos en el interés de las personas, lo qué dicen y lo qué hacen, sus actos.
Hechos entorno a la figura del migrante refugiado. Así, Emcke (2017) afirma que "los refugiados
son transformados en algo invisible en tanto que son individuos. No son percibidos como parte de
'nosotros' universal. Se niega su existencia como seres humanos con una historia particular, con experiencias y rasgos distintivos. Al mismo tiempo, son transformados en un constructor visible en
tanto que representan a los otros". Es, cuanto menos curioso, que siendo Alemania el primer
Estado europeo en recibir a número de refugiados, un total de 142.450 en 2019 y más de 1,3
millones de peticiones de asilo, también sea uno de los países europeos en los que más ha sufrido
los ataques violentos contra migrantes, con una media de cinco ataques al día.

Lo propio y lo extraño. La pertenencia y la desafección. Lo puro y lo ilegítimo. La polarización en
la que Europa, y cómo no, el continente norteamericano, se ve sumergida está cada vez menos
latente. El mundo globalizado construye y destruye. Pluraliza e individualiza. Nos informamos a la
vez que nos desinformamos. La gestión por parte de las instituciones políticas a nivel mundial, nos
ha llevado a este estado actual de extremismo y fanatismo, donde "el odio anula todo tipo de
pudor", según Emcke. Dicen que lo que pasa en Norteamérica, tarde o temprano, pasa en
Europa. Y lo vemos en la política y en sus mecanismos de comunicación. El hasta ahora Presidente
de EEUU, Donald Trump, ha sido uno de los presidentes más controvertidos de toda su historia. Sus
discursos agresivos y arrogantes están llenos de incitación al odio y al separatismo. La violencia,
racismo y xenofobia, han sido línea argumental de sus últimas intervenciones como Presidente de la Casablanca.

Rodney King, George Floyd, Breonna Taylor, Michel Brown, Rice y Martin... Sí, son nombres
propios. Nombres de personas de piel negra asesinadas a manos de agente policiales de USA. Joe
Bageant en Crónicas de la América profunda (2008) afirma en su libro que "el odio actual, alentado
y alimentado por los conservadores, es idéntico al que veía en mi gente durante aquellos años
violentos: un odio irracional, profundamente enraizado, basado en un miedo incipiente". Nombres
propios que han vuelto a resonar y dar vida gracias a los movimiento en todas las calles del mundo
a favor del movimiento #blacklivesmatter. De esta forma, Carolin Emcke nos advierte que "la
resistencia al fanatismo no ha de delegarse exclusivamente en las fuerzas de seguridad, sino que la defensa de una sociedad abierta y plural en la que haya espacio para la diversidad religiosa, política y sexual es tarea de todos".

El escepticismo y desapego a las instituciones políticas por parte de la sociedad española es sólo un reflejo de la pésima gestión sufrida en las últimas décadas. Crisis financiera, crisis humanitaria,
crisis de identidad y de valores. Ladrillazo, tramas corruptas y políticos forrados. El Congreso de
los Diputados, con sus leones aguardando las Cortes, ve cada día cómo las sesiones parlamentarias se convierten en espectáculos propios de programas de tertulias televisivas. Faltas de respeto, fake news, posverdad, bulos... Hasta tal punto llega el asunto, que Moncloa ha anunciado un comité de vigilancia a los medios de comunicación sobre las desinformaciones que se puedan producir. Lejos de favorecer las libertades, tras la aparición de nuevos partidos como Ciudadanos o Podemos que acababan con el bipartidismo, llegó VOX y sus 'valores'. Polarización y división que nos acercan sin darnos cuenta al odio y al racismo, a la división entre nosotros.

Ser agredido permanentemente a través de términos y leyes con una determinada carga ideológica,
mediante determinados gestos y convicciones, no sólo irrita sino que paraliza. Y de esta forma, la
continua exposición al odio hace que los afectados con frecuencia enmudezca, explica Emcke. Así, Contra el odio Carolin Emcke, 2017) pone su confianza en que sea la propia sociedad, no solo se rebelen las víctimas del propio desprecio o de la humillación, sino que lo hagamos entre todos.

Si este distanciamiento, cada vez más pronunciado, entre la izquierda y la derecha política española, y también entre los propios ciudadanos la sociedad, sigue aumentado ¿favorecerá este contexto a una sociedad cada vez más prudente cercana a la postura de Noelle-Neuman y su espiral del silencio, una Opinión Pública totalmente callada?

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