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Política

Los negocios de Gilead con el único medicamento aprobado contra el COVID-19

Uno de los principales accionistas de la multinacional farmacéutica, Capital Group, también es accionista de Banco Santander, BBVA, Bankia, Inditex, Endesa o Grifols

El Gobierno estadounidense ha comprado a la multinacional farmacéutica Gilead Sciences prácticamente todas las existencias de Remdesivir disponibles hasta septiembre, por lo que cualquier otro Estado que pretenda hacerse con el primer y hasta ahora único medicamento aprobado contra el COVID-19 lo tendrá muy difícil al menos hasta el próximo otoño. La compra masiva se ha producido tras el acuerdo alcanzado este lunes entre la multinacional farmacéutica y el Departamento de Salud del Gobierno dirigido por Donald Trump –del Partido Republicano–, con el fin de asegurar la disponibilidad del Remdesivir a los hospitales estadounidenses que quieran comprarlo.

En 2015 se publicaba que Gilead vendió a España el Sovaldi, medicamento contra la hepatitis C, 180 veces más caro de lo que le costaba producirlo; a 20.800 euros se lo vendió y 115 euros como máximo, según un estudio, le costaba producirlo. Cinco años después, Gilead se dispone a hacer negocio también con el Remdesivir: 2.000 euros por paciente, un precio también muy superior al de producción.

Y estos casos son sólo un ejemplo de cómo funcionan multinacionales farmacéuticas estrechamente vinculadas al poder financiero, tanto, que tienen sometidos a poderes políticos. En el caso concreto de Gilead, ¿quién está detrás de ese negocio?

Gilead fue fundada en 1987 en Estados Unidos por Michael L. Riordan y en los años noventa comenzó a incorporar directivos vinculados al Gobierno de Estados Unidos; el principal, Donald Rumsfeld, político del Partido Republicano que en 1996 sustituyó a Riordan al frente de la multinacional farmacéutica. Rumsfeld, que había sido secretario de Defensa del Gobierno de Gerald Ford de 1975 a 1977 y lo sería del de George W. Bush de 2001 a 2006, está denunciado en 2006 en Alemania por supuestos crímenes de guerra cometidos en Abu Ghraib y Guantánamo y en 2007 en España por supuestos crímenes contra la humanidad relacionados con la agresión imperialista contra Irak. Diversos colectivos de activistas han acusado a Rumsfeld –ya exdirectivo de Gilead pero todavía accionista de la multinacional farmacéutica– de estar detrás de la compra masiva de Tamiflu para el Ejército estadounidense, generando una alarma social que provocó un aumento del precio del medicamento… y del valor de las acciones de Gilead.

Y no sólo Rumsfeld. George Shultz, otro político del Partido Republicano y secretario de Estado del Gobierno de Ronald Reagan de 1982 a 1989, también ha sido directivo de Gilead, como otros personajes vinculados estrechamente a ‘think tanks’ conservadores y a grupos de poder mundial como la Trilateral o Bilderberg.

Pero los principales accionistas de Gilead no son Rumsfeld, Shultz ni ningún otro político o ideólogo conservador sino los grandes grupos financieros que controlan la economía mundial, como el estadounidense Capital Group, uno de los principales gestores de fondos de pensiones del planeta. Tanto, que es accionista de multinacionales de diversos Estados; en España, de bancos como el Santander –del que llegó a ser el principal accionista–, el BBVA o Bankia y de empresas como la textil Inditex, la energética Endesa o la farmacéutica Grifols, multinacionales, todas ellas, del IBEX 35.

Gilead, que asegura que su misión es “lograr un avance en el cuidado de los pacientes que padecen enfermedades mortales a nivel mundial”, fundó su sucursal española en 1994 en Madrid, desde donde comercializa los productos de la multinacional en todo el Estado. Con el Remdesivir no podrá hacerlo, pues le ha vendido prácticamente todas las existencias del medicamento disponibles hasta septiembre al Gobierno de Trump.

Sin embargo, Gilead España sí ha firmado diversos convenios tanto con el Gobierno español como con gobiernos autonómicos. El principal de ellos, el que suscribieron en 2017 la división española de la multinacional farmacéutica y el Ejecutivo de Mariano Rajoy para evaluar la factibilidad de implementar la PrEP (Profilaxis Pre-Exposición) en el Sistema Nacional de Salud como estrategia de prevención de las infecciones por VIH. Por Gilead España lo firmó su consejera delegada, Carmen María Río, y por el Gobierno español lo hizo la entonces directora general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Elena Andradas, que el pasado 13 de mayo fue nombrada directora general de Salud Pública del Gobierno autonómico de la Comunidad de Madrid, presidido por Isabel Díaz Ayuso. Andradas llegó para sustituir a Yolanda Fuentes, que la semana anterior se había mostrado en contra de solicitar el paso de la comunidad autónoma a la fase 1 de la desescalada del confinamiento por la pandemia de coronavirus.

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