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Opinión

Martín Villa, el primer cargo franquista que declarará ante una jueza argentina

Cuarenta y cinco años después de la muerte del dictador en España no se ha formado ninguna Comisión de la Verdad ni se ha podido abrir ninguna causa por los crímenes franquistas

Martín Villa declara juez

Desde hace seis años el ex jefe nacional del SEU (sindicato vertical franquista) y ex gobernador civil de Barcelona bajo la dictadura, ha logrado con la complicidad del Estado español y las obstrucciones de la Justicia eludir al igual que otros ex cargos franquistas -Billy el Niño entre ellos- el interrogatorio de la jueza argentina María Servini de Cubría que investiga su relación con crímenes de lesa humanidad cometidos durante el pos franquismo o Transición.

Ante la imposibilidad de lograr que en España se juzguen los crímenes del franquismo por la Ley de Amnistía de 1977 aún vigente en 2020 muchas de las víctimas supervivientes o familiares de estas asesoradas por abogados como Carlos Slepoy acudieron en 2010 a los tribunales de Argentina apelando al principio de justicia universal.

Cientos de víctimas se han sumado a la causa 4591/2010 abierta en el Juzgado Nacional en los Criminal y Correccional Número 1 de Buenos Aires, cuyo titular es María Servini. La que se conoce como 'querella argentina', que pretende acabar con la impunidad de los represores, algunos de los cuales aún están vivos, como es el caso de Martín Villa, es la única causa abierta en el mundo contra los crímenes del franquismo.

Cuarenta y cinco años después de la muerte del dictador en España no se ha formado ninguna Comisión de la Verdad ni se ha podido abrir ninguna causa por los crímenes franquistas.

Slepoy, gran defensor de los derechos humanos y víctima a su vez de la dictadura argentina, mencionaba siempre la paradoja de que fuera el mismo Tribunal Supremo español que condenó en 2007 al represor argentino Adolfo Scilingo -uno de los protagonistas de los 'vuelos de la muerte'- el que negara la posibilidad de juzgar en España los crímenes de la dictadura de Francisco Franco.

Sin embargo ahora, una vez obtenidas judicialmente garantías de que en ningún caso podrá ser detenido, Martín Villa se ha mostrado dispuesto a declarar el próximo jueves 3 de septiembre a través de videoconferencia desde Madrid.

En el marco de las investigaciones que la veterana magistrada lleva a cabo quiere que Martín Villa responda por doce homicidios cometidos no durante su etapa como alto cargo público de la dictadura sino en el pos franquismo, donde siguió ocupando cargos públicos relevantes.

Los crímenes por los que tendrá que responder Martín Villa

Al igual que Manuel Fraga, Adolfo Suárez, el teniente general Sáenz de Santamaría y tantos otros, Martín Villa pudo reciclarse y ponerse la chaqueta de demócrata en los años de la Transición. Primero, en 1975-1976 como ministro de Relaciones Sindicales del Gobierno de Arias Navarro y luego, en 1976 como ministro de Gobernación (luego Interior) con Adolfo Suárez (1976-1979).

Algunas de los matanzas por las que lo investiga la jueza María Servini tuvieron lugar en 1976.

Las manifestaciones y huelgas se extendían por todo el país. En ese periodo se contabilizaron más de 17.000 huelgas, el Estado español hervía y el Gobierno de Arias Navarro, sucesor de Franco, se sentía asediado.

Fue en ese marco que se produjo la matanza de Vitoria del 3 de marzo de 1976 . Martín Villa junto a Adolfo Suárez, que en ese momento sustituía en la cartera de Gobernación a Manuel Fraga -de viaje en Bonn- decidieron enviar contingentes antidisturbios a Vitoria para reprimir la huelga de los obreros de numerosas fábricas que habían logrado paralizar la capital alavesa.

Un gran número de trabajadores se hallaban reunidos en asamblea en el interior de la parroquia de San Francisco, en el barrio de Zaramaga, y miles se concentraban en el exterior, cuando la policía comenzó a lanzar botes de gas lacrimógeno y terminó disparando con fuego real.

Provocó cinco muertes, las de los trabajadores Francisco Aznar, Pedro Mari Martínez Ocio, José Castillo, Romualdo Barroso y Bienvenido Pereda, y dejó también un centenar de heridos.

El día 4 murió uno de los heridos y días después otros dos. Las manifestaciones de protesta los días posteriores fueron reprimidas brutalmente y numeros dirigentes y activistas sindicales fueron encarcelados.

La jueza lo investiga también por otras muertes en manos de las fuerzas de seguridad que estaban a su cargo. Es el caso de María Norma Menchaca, asesinada en Santurzi; de José Maria Zabala Erasun en Hondarribia, y en 1977 de Rafal Gómez Jáuregui en Rentería y de José Luis Cano Pérez en Pamplona.

En ese mismo año 1977 Martín Villa entregaba al represor 'Billy el Niño' la medalla al Mérito Policial.

Otro de los graves hechos por los que quiere interrogar la magistrada argentina a Martín Villa es por la represión policial durante los Sanfermines de 1978.

Aquel 8 de julio la tragedia comenzó después de que un grupo de activistas irrumpiera al finalizar la corrida en el coso de la plaza de toros de Pamplona con una pancarta que ponía ¡Amnistía Total, Presoak Kalera, Sanfermines sin Presos!

Una reivindicación tan simple y legítima como aquella en el inicio del gobierno 'democrático' de Adolfo Suárez provocó una carga de las Brigadas Antidisturbios de la Policía Nacional con porras, pelotas de goma, gases lacrimógenos... y disparos, otra vez disparos.

La represión continuó en las calles aledañas y comenzó a haber heridos y más heridos.

Uno de los disparos con arma de fuego mató al joven Germán Rodríguez, de la LKI (Liga Comunista Revolucionaria en euskera), que recibió una bala en la frente, y dejó a otros 150 heridos, 11 de ellos también de bala.

Los responsables directos de la represión, el comandante Ávila, y el comisario Rubio, fueron trasladados a otros destinos; Blanco, el gobernador civil, fue cesado, y Rodolfo Martín Villa, ministro del Interior y máxime responsable, continuó en su puesto.

Esos son algunos de los hechos por los que la jueza de Instrucción argentina quiere interrogar desde hace años a Martín Villa, junto con otros crímenes cometidos por grupos parapoliciales como los Guerrilleros de Cristo Rey y el Batallón Vasco Español o la Triple A, precedentes de los GAL.

La Transición blanqueó a los represores

Martín Villa se muestra tranquilo, han pasado muchos años desde aquellos hechos y ha conseguido, como Fraga y otros ministros y altos cargos franquistas reciclarse sin autocrítica alguna como demócratas de toda la vida, a quienes los principales partidos políticos y las instituciones y grandes empresas de este peculiar Estado monárquico-parlamentario premiaron y aún hoy siguen rindiendo honores.

No es casual que este viejo represor esté entre los cerca de 80 firmantes del vergonzante manifiesto en defensa del Borbón autoexiliado en los Emiratos Árabes Unidos, paraíso de la democracia.

Después de permanecer como ministro del Interior de Suárez hasta 1979, en 1980 encontraría también sitio en el Gobierno de Calvo Sotelo ejerciendo primero como ministro de Administración Territorial y posteriormente como vicepresidente primero.

Aquellos años de la Transición tan venerados por el PP y el PSOE fueron años muy violentos y la mayoría de los responsables de la represión y los asesinatos han quedado impunes. Martín Villa, a quien se lo conocía como 'la porra de la Transición' es uno de ellos.

Cuando se produjo la debacle de la UCD Martín Villa se apresuró a abandonar el partido y se pasó al Partido Demócrata Popular y poco después apostó por caballo ganador, por el Partido Popular.

En 1988 ya era miembro de su ejecutiva nacional y diputado.

Siguiendo la tradición de las puertas giratorias en 1997 fichó por Endesa, en ese momento una de las principales empresas del país de capital mixto, que obtenía importantes beneficios. El Gobierno de José María Aznar nombró a Martín Villa como presidente de Endesa, y fue este quién completó la privatización que había iniciado antes Felipe González.

Villa permaneció en ese cargo hasta 2002 y un año más tarde Aznar lo responsabilizó de un equipo especial para gestionar la crisis del 'Prestige'.

Como todos se terminan juntando, otro hombre ilustre con muy buena conexiones con el franquismo, Jesús de Polanco, presidente del Grupo PRISA, puso a Martín Villa al frente de Sogecable, la televisión de pago que se convertiría luego en PRISA TV.

Martín Villa era muy demandado. En 2012 el ministro de Economía de Mariano Rajoy, Luis de Guindos, lo nombró consejero de SAREB (siglas en inglés de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria), el llamado 'banco malo'.

Y la guinda llegaría un año más tarde, cuando Martín Villa fue nombrado nada menos que miembro de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Todo un sarcasmo.

Martín Villa ha pertenecido en los últimos treinta años a los consejos de administración u otros cargos corporativos de decenas de importantes empresas y aún hoy día, con 85 años, es según el Registro Mercantil miembro del consejo de administración de la Multinacional Técnicas Reunidas -infraestructuras petroleras y gasísticas- y vicepresidente de su filial Initec.

Muy premiado, como 'Billy el Niño'

A un hombre tan venerable como Martín Villa no le podían faltar medallas y condecoraciones, como no le faltaron a su subalterno 'Billy el Niño'.

La Comuna, Asociación de Presxs y Represaliadxs del Franquismo, investigó qué medallas ha recibido Martín Villa . Recogemos de esa amplia lista que comenzó en los años '60 solo aquellas medallas que le fueron otorgadas a partir de la Transición:

+ 1976: Medalla de Oro de la Ciudad de Barcelona, que le fue retirada en 2017 por el Pleno del Ayuntamiento de Barcelona, con la abstención de Ciudadanos y el voto en contra del PP.

+ 1979: Gran Cruz de la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III.

+1982: Gran Cruz de la Orden de San Raimundo Peñafort.

+2017: Felipe VI le otorgó una medalla en el 40º aniversario de las cortes constituyentes por haber sido diputado, condecoración a la que se opuso sin éxito Unidas Podemos.

Con semejante reconocimiento por parte de partidos, gobiernos, instituciones y grandes empresas desde que dejó de ser un alto cargo de la dictadura franquista es lógico que Martín Villa se encuentre muy tranquilo para declarar este jueves ante la jueza argentina.

Tiene asegurada su impunidad como otros ex altos cargos franquistas aún vivos, como la tuvieron asegurada hasta su muerte 'Billy el Niño', Sáenz de Santamaría, Fraga, Conesa, Utrera Molina y tantos otros.

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