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Opinión

Patria

Patria es una serie sobre el perdón como antibiótico para que las heridas sociales y políticas cicatricen. El perdón es antígeno del odio. Vivir con odio es malvivir.

El perdón es dialógico, requiere de quien lo pide y de la disposición para perdonar de quien es víctima. Patria muestra que quien más necesita la dialéctica del perdón es quien puede perdonar. Por eso Bittori, la viuda protagonista a la que ETA asesinó años atrás a su marido, el Txato, es la parte activa para que quien pudo ser el asesino de su marido, miembro largos años encarcelado de la organización terrorista ETA, le cuente si fue él quien mató a su marido y le pida perdón. Si eso ocurre, ella perdonará, su familia perdonará, el Txato en la tumba, con el que mantiene empáticas y emocionantes conversaciones, perdonará y, así, la sociedad vasca iniciará un proceso para transitar de un mundo violento de valores guerreros, un viejo mundo, a otro pacífico de valores feministas, un nuevo mundo. En la serie, el perdón se forja entre dos mujeres. Ellas hacen que la patria pueda ser un día matria.

En Euskadi el perdón llama al perdón porque las dos partes se consideran víctimas. Al perdonar, la parte perdonada siente que también se le pide perdón. Imposible que Patria exprese toda la complejidad histórica de la política, la represión, el terrorismo vasco y el dolor inmenso causado dentro y fuera de Euskadi. Comienza en 2018, cuando ETA anuncia su disolución; ya hace once años que dejó de atentar y casi diez que abandonó la lucha armada.

La derecha española actual, tan derecha y tan ultra, actúa como si contra ETA le fuese mejor. Por eso, aunque ya no existe, arroja su recuerdo contra cualquier cosa a la que puedan acusar de ser antiEspaña, aunque sea más pacifica que una sesión de guiñoles. La prueba de que a la derecha española le falta arraigo democrático es que se muestra incapaz de ser parte en la dialógica del perdón. Como es incapaz de reconocer una realidad manifiesta: que España es diversa en lo cultural y lo político; y plurinacional si es que quiere ser de verdad integradora y democrática.

El día que conocíamos que el gobierno del ayuntamiento de Madrid usa la bandera de España para la iluminación kilométrica de la navidad, el coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegui, anunciaba que apoyarán, si todo va como parece que va a ir, los primeros PGE progresistas de izquierdas, no ya de años de presupuestos neoliberales del PP, sino de presupuestos socioliberales del PSOE. Este hecho histórico, en un momento en el que conviven una crisis socioeconómica de calado global con una crisis sanitaria de un calibre tal que las generaciones vivas no teníamos memoria, es producto de la dialéctica sanatoria del perdón; del pacifismo, el ecologismo y el feminismo de los nuevos tiempos en el progresismo y las izquierdas. Un hecho que abona la posibilidad de construir en el medio plazo un nuevo acuerdo de país, que dé solución al viejo problema de las soberanías de los pueblos políticos que constituyen España en el marco del la cooperación justa.

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