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Política

Primer debate electoral de los candidatos a la Comunidad de Madrid

Telemadrid reúne por primera vez en esta campaña a los candidatos para presentar y debatir sus programas

Los seis candidatos a la Comunidad de Madrid han participado este miércoles en el que ha sido el primer debate electoral de la campaña electoral. La candidata del PP, Isabel Diaz Ayuso, ha sido incapaz de desmentir los malos datos de contagios, muertes y situación del sistema público de salud que le han achacado los candidatos de la izquierda, especialmente Pablo Iglesias, quien le ha leído el decreto que excluía a los ancianos y personas dependientes del acceso a los hospitales públicos en los días más duros de la pandemia.

Por su parte, el candidato de Ciudadanos, Edmundo Bal, que ha llegado en moto al debate, ha intentado hacerse hueco en un una pelea en la que todas las encuestas sitúan a los naranjas por debajo del 5% y sin grupo parlamentario en la Asamblea de Madrid.

El socialista Ángel Gabilondo, por su parte, no se ha comprometido a regular el precio de los alquileres como le ha lanzado Pablo Iglesias. La candidata de Más Madrid, Mónica García, ha criticado el abandono de la sanidad pública y las faltas de respeto e insultos de la candidata del PP contra el candidato de Unidas Podemos.

Justo antes del minuto de oro, el candidato del PSOEa, Ángel Gabilondo, se ha dirigido directamente al candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias para afirmar: "Pablo, nos quedan doce días para ganar las elecciones".

Para finalizar, en el transcurso del minuto de oro, la ocasión que los candidatos tienen para dirigirse directamente a los espectadores, Iglesias ha querido recordar los aplausos desde los balcones y ventanas y la gente trabajadora que puso el cuerpo durante la esta crisis y ha propuesto no olvidar "a quienes aprovecharon la pandemia como oportunidad para hacer caer al Gobierno y recuperar su poder". 

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5 Comentarios

5 Comments

  1. Agustín Montes C.

    21 de abril de 2021 23:27 at 23:27

    ¿Podrán el odio, la animadversión, las fobias y, en definitiva, los más bajos instintos que conforman una política destructiva del miedo, anular y derrotar a la inteligencia, a la razón y a la lógica de los hechos, propios de una política constructiva, de modelo y de programa?

    Máximo Pradera lo tiene bastante claro, aunque espero que se equivoque y que Madrid abandone la sintomatología de la creciente pandemia de fascismo que el planeta vuelve a experimentar.

  2. Josu Monreal

    22 de abril de 2021 00:24 at 00:24

    Ayuso ha intentado repartir culpas sobre las residencias de ancianos, aunque ha reconocido a medias que eran sus competencias exclusivas.

    Este es un punto vital de la campaña, porque si se demuestra ante el público que las acciones de Ayuso son un claro genocidio, como muestras varios emails interceptados a su mando único en las residencias señor Reyero de Cs, donde muestra como Ayuso prohibe la hospitalización de casos graves de ancianos con COVID en lo peor de la pandemia… y no sólo de residencias, sino también de domicilios particulares, prohibío la hospitalización de tod@s y con ello murieron miles de ancianos.

    Ayuso fue una genocida y eso tiene que quedar muy claro en esta campaña, hay pruebas, y es donde más le duele. Por eso ella lo saca en el debate, porque sabe que por ahí pierde un regero de votos.

    Mientras el señor Egea le echaba la culpa de todo a Pablo Iglesias, menos de la muerte de Kennedy y Manolete, esta señora vivía a cuerpo de rey en una suite de lujo que le pagaba su amigo Sarasola, al que más tarde hizo concesiones administrativas que intentó enmascarar.

    Si Ayuso pagó esa suite fue porque la pillaron, eso para mi es más que obvio.

    Si no sacamos partido de las barbaridades que ha cometido Ayuso, y son muchas, es complicado hacerla daño, porque tiene un poderoso engranaje mediático a su favor.

  3. Siurellet Mallorquín

    22 de abril de 2021 00:47 at 00:47

    Para Josu Monreal
    Suscribo su comentario. Además aporto un vídeo donde reconoce que ella gestionaba la Sanidad y las residencias, y cuando Sonsoles Ónega le dice Un momento ¿Dice que vd. gestionaba la Sanidad y las residencias? a Ayuso se le desencajó la cara diciendo tonterías, tartamudeando e intentando «que no consiguiendo» paliar la situación.

    https://www.youtube.com/watch?v=WW2Hl61J100

    Amores son pruebas dice el refrán.

    Por cierto, el «sosegado» que no «soso» de Gabilondo, ya no dice «Con este Iglesias, no», cambiando su discurso dirigiéndose a Pablo Iglesias diciéndole «Pablo, nos quedan doce días para ganar las elecciones». Eso demuestra dos cosas, una que los medios afines a la ultraderecha o a la derecha ultra MIENTEN y la segunda es que las encuestas están tan cocinadas que ya huelen a quemado y Podemos está llevándose a la gente de la clase obrera a votar ¡Sea a quién sea!.
    Saludos y Salud, mucha salud.

  4. AnPe

    22 de abril de 2021 17:47 at 17:47

    Desde el comienzo del debate Bal y Monasterio atacaron agresivamente a Pablo Iglesias. Fueron dos escuderos en ayuda de Ayuso. Fueron dos ayusos. Sabían que Pablo Iglesias era el más peligroso para su jefa e intentaron placarlo, pero no pudieron porque pasó de ellos y se centró en su objetivo. Los ayusos obedecen al mismo amo: poderoso caballero es Don Dinero. Pero cuánto cuesta a los madrileños los privilegios de Don Dinero? Mídanlo en: salud, educación, vivienda, empleo, exclusión social, medio ambiente…
    Madrid es la comunidad con más sobremortalidad de España, 43%, seguida de lejos por las dos Castillas como consecuencia del contagio de Madrid las provincias más proximas: Toledo, Guadalajara…

  5. Juan Luis Martínez Muñoz-Cruzado

    22 de abril de 2021 20:09 at 20:09

    «La batalla de Madrid. Asalto primero. O de como vi el debate electoral de Telemadrid”.
    – Moderación y realización: excelente.
    – PSOE, Más Madrid y Podemos, transmitieron una sensación de sintonía y no beligerancia, salvo en la oposición de Gabilondo al incremento impositivo progresivo a las grandes fortunas, punto irrenunciable para Unidas Podemos.
    – Pablo Iglesias (Unidas Podemos): el ganador del debate. Excelente oratoria, templanza y el que se molestó en aportar más datos contrastables. No entró al trapo de las descalificaciones e insultos de Ayuso.
    – Mónica García (Más Madrid): me gustó, aunque su tono se me antojó subidamente mitinero. La pifió cuando se quedó en fuera de juego ante el requerimiento de la fuente de un gráfico por parte de Ayuso. No dijo `no´ a un pacto con Ciudadanos.
    – Ángel Gabilondo (PSOE): flojete, aunque irradie bonhomía. Correcto como los anteriores en el trato con los rivales. Retiró sus iniciales e inesperadas reservas a contar con Iglesias en su posible gabinete (quizás los malos augurios que se ciernen sobre Ciudadanos se lo hayan hecho pensar dos veces, o alguna indicación de altas instancias haya tenido algo que ver); lamentablemente, su titubeo al respecto ha dado munición a la derecha. Falla en la puesta en escena y en su oratoria: en ocasiones se atasca y trastabilla. Se irritó ostensiblemente ante la repetitiva maniobra de Ayuso consistente en ningunearlo con Sánchez. El alegato final, un poco chapucero, rozando el patetismo. Sus carencias me preocupan, porque a él le corresponde liderar la fuerza a priori mayoritaria de la coalición de izquierdas.
    – Edmundo Bal (Ciudadanos): hipergesticulante. Este hombre parece presa del mal de San Vito: no para quieto. ¿Es su forma de ser o la ansiedad ante el inminente cataclismo de su formación? Más partidario de bascular hacia el PP, aunque sin hacer feos al PSOE. Cosas del pretendido centro-centro: ni chicha, ni limoná. Monasterio (Vox) lo forzó o invitó a alardear de buen patriota: confesó sin rubor que había entregado más de 20 años de servicio a España como abogado del Estado. En fin, habremos de agradecérselo si lo vemos. Va de hombre de consensos, aunque es el primero en hablar de ´guerracivilismo ´ para subrayar su pretendido ecumenismo político. Un ejemplar mártir de su causa. Algo cantamañas y abrazafarolas.
    – Rocío Monasterio (Vox): no dejó entrever programa alguno. O sí: el típico discurso de la ultraderecha: racismo, xenofobia y disparatada propuesta para gestionar la pandemia. Sostuvo, alardeó y no rectificó, como era de esperar, el vergonzante cartel anti MENAS que los fascistas han convertido en insignia de su campaña. Hizo un retrato robot de los menores inmigrantes como violadores y peligrosos delincuentes. Muy piadosa, eso sí, postuló la “devolución” de niños y muchachos “a sus familias”, obviando las situaciones de pobreza y violencia de las que huyen arriesgando sus vidas. Me dio jindama tanta insistencia en que “no puede haber libertad sin seguridad”. Porque resulta que cuando la ultraderecha habla de seguridad, hay que echarse a temblar. Con todo, lo más cínico y delirante, fue su propuesta para afrontar la crisis sanitaria, social y económica provocada por la pandemia: la eliminación de todas las restricciones. Y no podía faltar el demagógico ataque a la clase política, de la que ella forma parte y no es miembro especialmente edificante. ¿Para qué más políticos que ellos? Es por ahorrar gasto público, no por fascismo.
    – Isabel Ayuso (PP): En su papel estelar de Ayuso Superstar: muecas y mohines despreciativos, faltona, insultante, negando lo evidente. Su programa electoral: más de lo mismo (total, peor no puede ir). Una presidenta en funciones de la Comunidad de Madrid que no supo responder al requerimiento de datos de sus rivales (Iglesias la pilló en más de un renuncio). Una señora, Ayuso, que no admite ninguna crítica de la oposición, considerándolas todas ataques personales. Victimista. Denotó nerviosismo, con un lenguaje gestual que desprendía su habitual pijeza, soberbia y autopagamiento. Gabilondo, Iglesias y García le recriminaron, justamente, que no estaba a la mínima altura política exigible a una presidenta. Un detalle significativo de su nacionalcatolicismo: se le escapó (o quizás dejara a caer a propósito el término “caridad” donde debía haber dicho “solidaridad”; hay ciertos usos de palabras que revelan toda una cosmovisión).Por cierto, su asesoría de imagen y peluquería deben correr a cargo de un infiltrado comunista bolivariano. No alcanzo a entender su tirón electoral.

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