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Internacional

Un Ecuador en disputa: los intereses de los poderosos versus el sentir de la gente

Lawfare, persecución política, exilios... Hablamos con Margarita Guerrero, presidenta del Comité Ejecutivo del Movimiento Revolución Ciudadana en Europa en exclusiva para La Última Hora, de cara a clarificar qué está ocurriendo en Ecuador

Ecuador en disputa

Sobre el escenario electoral ecuatoriano se están virando las miradas en América Latina. No solo por las irregularidades de las que está plagada el proceso, encabezado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) bajo la presidencia de Lenín Moreno, también porque puede significar un varapalo más a los proyectos neoliberales en la región.

Hablamos con Margarita Guerrero sobre los últimos movimientos, quien nos comenta que se plantean varios posibles escenarios. En Ecuador, la principal batalla electoral se libra fuera de las urnas: las maniobras para evitar la participación del Movimiento Revolución Ciudadana y la candidatura de Rafael Correa para vicepresidente marcan cualquier agenda, también la del CNE, órgano público responsable del proceso.

Estrategias que impidan el triunfo de las ideas progresistas

¿Cómo están enarbolando esta estrategia cada vez más común en muchos países del mundo? Según la presidenta del Comité Ejecutivo, existen varias vías abiertas.

La primera y más flagrante, tiene que ver con el impedimento a Compromiso Social por la Revolución Ciudadana para presentarse a las elecciones. “Es el partido que nos acogió en las anteriores elecciones, puesto que a la Revolución Ciudadana se le viene negando la posibilidad de tener un partido propio durante toda la legislatura de Moreno”, esclarece Guerrero.

La misión de impedir al correísmo presentarse a los comicios se lleva a cabo a través del bloqueo que por parte del CNE sufre Compromiso Social, que es el órgano encargado de la cuestión electoral, y se lleva a cabo de formas distintas.

Entre ellas, la dirigente afirma que Ecuador se encuentra ante una nueva dimensión del lawfare: “se está impidiendo la participación política a través de la petición por parte del CNE de unas pruebas a Compromiso Social respecto a una serie de cuestiones que ya se han demostrado, juzgadas favorablemente incluso por el Tribunal Contencioso Electoral, que es el órgano competente de emitir resoluciones en esta materia. Es decir, se está utilizando el CNE para romper el procedimiento que tiene que ver con la participación de las organizaciones políticas”, sentencia.

La necesidad de Unión por la Esperanza

Lo que ha llevado al correísmo a tener que tomar decisiones que hallen mecanismos legales que les permita presentarse a las elecciones. Por ello, y porque la sociedad ecuatoriana así lo reclama, han creado el frente común llamado Unión por la Esperanza.

“Esta situación, junto al momento político que vivimos, nos ha llevado a la necesidad de conformación de un gran frente, que es el espacio de Unión por la Esperanza (UNES), en el que participan varias organizaciones. Entre ellas están Compromiso Social y Centro Democrático. Este último es el que nos ha permitido realizar el proceso de primarias internas ya que Compromiso Social está inmerso en una investigación ante el CNE–que dura 30 días a pesar de que los plazos electorales siguen corriendo–, quien tiene que dictaminar si la agrupación política puede concurrir o no a elecciones. Eso no significa que se renuncie a ir con Compromiso Social: de aprobarse la resolución, apoyaría a los candidatos elegidos”, explica Guerrero.

Otro mecanismo: el caso ‘Bochornos’

El otro escabroso escenario tiene que ver con las candidaturas y su postulación, evidente sobre todo a través del intento de negación a Rafael Correa de la posibilidad de acudir a los comicios como vicepresidente (ya que como presidente no es posible debido a la celebración de la consulta popular que limitó la duración de los cargos públicos).

De sobra conocido es el caso ‘Sobornos’ o, como gusta llamar entre los simpatizantes del correísmo, ‘Bochornos’, ya que “en ningún país –declara Guerrero– se sostendría mínimamente nada parecido a nivel jurídico”. El caso, que cuenta con sentencia pero no firme, impediría que Correa pudiera presentarse como candidato, ya que se le acusa de recibir pagos para financiar el movimiento político Alianza País a cambio de adjudicar contratos millonarios.

Sin embargo, en caso de que finalmente el expresidente no pudiera concurrir a las elecciones, el correísmo cuenta con otras posibles candidaturas, por supuesto, con Arauz en cabeza. Aunque Margarita Guerrero, firme, apela: “La apuesta principal es por Rafael Correa”.

El lawfare, la herramienta favorita del neoliberalismo

Se vive en muchos lugares del mundo una estrategia similar como respuesta a una crisis sistémica que tiene mucho que ver con la judicialización de la política. Algo que se resume en impedir de manera sistemática el uso de las herramientas democráticas a cierto tipo de fuerzas –progresistas siempre–.

Ello, supone una mella enorme en el desarrollo de cualquier democracia, y no es nada nuevo, está ocurriendo en Ecuador, pero también en Bolivia o España, así como ya pasó en Argentina o Brasil. La estrategia de la que hablamos tiene que ver con el concepto ya mencionado de ‘lawfare’, muy presente en los últimos tiempos.

En Ecuador, se está llevando una estrategia de “lawfare de manual, de judicialización de la política, donde estarían afectados desde el vicepresidente Jorge Glas, condenado con un Código Penal ya derogado, hasta el mismo Rafael Correa, con más de 30 juicios abiertos de los que no han podido sacar nada de ninguno para poder juzgarlo”, explica la presidenta del Comité Europeo.

El paradigmático caso ‘Rebelión’ y los exiliados en México

Es flagrante también otro de los casos abiertos, llamado ‘Rebelión’, por las manifestaciones de octubre, donde se acusa a organizaciones políticas de provocar ataques terroristas para desestabilizar el país.

En este caso, personalidades públicas como Paola Pabón, prefecta de Pichincha, el exasambleísta Virgilio Hernández y el activista político Christian González han sido llamados a juicio sin haberse declarado un cierre para la causa, llegando a estar en prisión preventiva. “Otra aberración más”, señala Guerrero, “al final, son casos sistemáticos de persecución” en una suerte de arbitrariedad jurídica al no existir pruebas condenatorias.

También cabe recordar que el correísmo cuenta con exiliados políticos, sitiados actualmente en México, que no podrán presentarse tampoco como candidatos debido a que uno de los requisitos del CNE para incluir las candidaturas es realizar una aceptación personal, presencial e indelegable en la circunscripción en la que serán candidatos. “Evidentemente, los que estaban exiliados no han podido ni votar”.

Los candidatos, a examen

En Ecuador se sufre una persecución tan evidente que todos los precandidatos han tenido que someterse a una especie de “examen” para verificar si cumplen con todos los requisitos que exige el CNE, nos sigue narrando Guerrero, además, por supuesto, de la dimensión judicial que venimos explicando.

“Empezamos un momento tan crucial que todo aquél que pueda ser calificado de correísta tiene la amenaza constante de que el sistema judicial le va a caer el cualquier momento”, esclarece. “Existen 3 niveles: el del lawfare propiamente dicho, los exilios (en concreto, los que están en México) y otro más generalizado a todos los niveles de dirigencia territorial de Ecuador y de base, y es que cualquier candidato o candidata va a ser señalada sistemáticamente por ser correísta, independientemente de que no haya tenido ninguna participación previa en política”.

Cambios sustanciales en la derecha: ¿un nuevo frente ante el miedo?

La desesperación por disputar el marco político e impedir la presentación de la Revolución Ciudadana a las elecciones es tal que la presentación del binomio electoral Arauz-Correa, dentro del marco de creación de un frente común electoral progresista, ha provocado incluso algunos movimientos políticos.

Cabezas visibles de la derecha ecuatoriana han comenzado a declinar sus candidaturas, algo que al correísmo le lleva a pensar en que, quizá, la derecha cree un frente común de contingencia ante las próximas elecciones.

“Estos últimos movimientos hacen sentir los nervios que tienen ante el proceso electoral, por un lado, y por otro, la desesperación ante las elecciones, porque obviamente saben que el pueblo tiene memoria de lo que ha ocurrido en estos 3 años, y son muy conscientes de quiénes son los que nos han llevado al abismo que actualmente vivimos”, sentencia Guerrero.

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